Diario Judío México - Hace 51 años, cuando hice aliá a Israel, el entonces jefe de Estado Mayor de Tzáhal, el teniente general Itzjak Rabin, se había convertido en el héroe de la Guerra de los Seis Días que triplicó la superficie territorial controlada por el Estado. Más adelante fue embajador en Washington, primer ministro y también ministro de Seguridad en el Gobierno de Unidad Nacional de Shimón Peres e Itzjak Shamir.

Yo lo observaba a la distancia, ocupado como estaba con mi propia carrera educativa, académica y periodística. Desde esos diversos ángulos, en 1992, durante su segundo mandato como primer ministro, tuve el privilegio de conocer cómo se gestaba algo histórico en un líder que era más estadista que político.

¿Cuál es la diferencia entre ambos? Un estadista piensa en el futuro de su país, en tanto que el político se concentra únicamente en las próximas elecciones.

Por ejemplo, una de las principales prioridades que estableció Rabin para su nuevo gobierno fue elevar los estándares de vida de los árabes israelíes. No lo hizo porque de repente se convirtiera en su mejor amigo. La mayor parte de su vida la pasó luchando contra ellos. Pero, siendo el hombre honesto que era, reconoció las décadas de discriminación sufridas por las comunidades árabes israelíes – uno de cada cinco ciudadanos del Estado – y decidió que debía interrumpir esa tendencia y revertirla. Con esa visión, formó un equipo de trabajo bajo el mando del director general de su gabinete, Shimon Sheves, para impulsar una campaña de reafirmación en aldeas y ciudades de la minoría árabe.

Ser visto como simpatizante de árabes no era nada popular a nivel político en aquel momento en Israel, al igual que no lo es tampoco hoy; algo que dejó bien claro Bibi Netanyahu con su advertencia un día antes de las últimas elecciones acerca de los “árabes que van en manada a votar en autobuses rentados por la izquierda”. Rabin se dio cuenta del potencial riesgo político, pero como estadista su objetivo era un Estado judío del que todos sus ciudadanos pudieran sentirse orgullosos e iguales.

Mucho más radical, por supuesto, fue su decisión de llegar a un acuerdo de reconocimiento mutuo entre Israel y la OLP. La gran mayoría de los entonces miembros de su Partido Laborista repetían una y otra vez el mantra de que nunca hablarían con la OLP ni aceptarían un Estado palestino; y un buen día se encontraron ante las noticias que llegaban desde Oslo. La primera reacción fue de estupefacción, después se sintieron intrigados: ¿Rabin el intransigente se había convertido de la noche a la mañana en una negociador?

Contemplándolo en retrospectiva, Rabin ya había dado señales de este cambio de rumbo. Al dirigirse al Parlamento en enero de 1993, hizo un anuncio sorprendente: Irán iba a iniciar un proyecto militar nuclear. Después añadió: “Es uno de los motivos por los que debemos aprovechar este espacio de oportunidades y tratar de avanzar hacia la paz”. Nadie de los que estaban en la sala, excepto Shimón Peres, entonces ministro de Exteriores, sabía que no hablaba de hipótesis y que mientras lo afirmaba las tratativas iban tomando forma en Oslo.

Irán no fue el único motivo para el cambio de política de Rabin, ni siquiera el más importante. El profesor Shlomó Avineri, un eximio analista político de la Universidad Hebrea de Jerusalén, que se desempeñó con Ygal Alón como director general del ministerio de Exteriores en el primer gobierno de Rabin, reveló que éste ya le había dicho discretamente en 1975 que Israel debería retirarse más o menos a las fronteras establecidas en 1967, porque no podría gobernar a millones de palestinos. A pesar de ello, previno Rabin, antes Israel tendría que renovar su efecto disuasorio respecto a los árabes, dañado por el ataque sorpresivo en la Guerra de Yom Kipur (1973). Tan sólo entonces, y teniendo claras ventajas a nivel ofensivo, Israel debería encarar ese poder a fin de realizar las maniobras políticas necesarias para preservar su carácter judío y democrático.

Decir que Oslo le salió mal a Rabin sería quedarse muy restringido. No fueron elecciones las que pusieron fin a su carrera política, sino la terrible incitación contra su persona, la misma que cargó las balas que le arrebataron la vida. Pero su legado sigue vivo y, a diferencia de otros que intentan definir cuál es, yo lo tengo muy claro: Con el tipo de retos a los que se enfrenta Israel, y para que siga existiendo y prosperando, necesita líderes que sean estadistas, no políticos.

Suelen preguntarme qué ocurriría hoy si Rabin no hubiera sido asesinado. Normalmente, lo que hago es pedirles que lean el libro del historiador británico E.H. Carr “¿Qué es la historia?”. Carr refuta allí la teoría de la “Nariz de Cleopatra” propugnada por el filósofo francés Blaise Pascal, que defendía que si Marco Antonio no se hubiese enamorado de Cleopatra por causa de su sorprendente nariz, no se hubiera desmantelado el Segundo Triunvirato y, por lo tanto, la República Romana hubiera perdurado.

Voy a ignorar la inteligente prevención de Carr y voy a suponer que actualmente, Rabin, a pesar de cualquier maquinación política interna, hubiera accionado para salvaguardar los mayores intereses de Israel: la seguridad de todos sus ciudadanos y seguir siendo un Estado judío y democrático.

Otros me recuerdan que durante el proceso de Oslo dirigido por Rabin, el fundamentalismo palestino, que se oponía al mismo, cometió terribles atentados terroristas que dejaron numerosos muertos y heridos. Son los mismos que eligen olvidar que en 1976, el presidente de Egipto, Anwar Sadat, fue recibido en Israel como un verdadero héroe apenas dos años y medio después de que en la Guerra de Yom Kipur fuera el responsable directo de habernos causado infinidad de veces más víctimas y desaparecidos que todo el terror palestino junto. Y a eso se le debe agregar que cuando llegó a Jerusalén todavía no había garantizado ningún acuerdo de paz. La Historia es como la comida: el provecho no está en proporción de lo que se come, sino de lo que se digiere.

Con todo, algo sí es seguro: no hacer nada no era una opción viable para Rabin; pero el último de nuestros estadistas ya hace 23 años que no está con nosotros.

SIN COMENTARIOS

Leave a Reply

Artículo anteriorConducta e incentivos
Artículo siguienteDenuncian que un equipo saudí limpió pruebas del caso Khashoggi
Educador, profesor y maestro; más de 30 aňos de experiencia en educación formal e informal, dentro y fuera de Israel.Escritor y periodista, Últimos libros publicados:"Dos aňos en el desierto"; Ed. Milá; Bs.As; 2005."Sobre encuentros y despedidas"; Ed. Milá; Bs.As.; 2006.Ambos fueron presentados en la 33ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires bajo el título "Libros sin Fronteras" en 2008.Numerosos artículos sobre historia del pueblo judío, análisis político de Oriente Medio y pensamiento judaico fueron publicados en "Proceso" de México, "Excelsior" de México, "Nueva Sion" de Argentina, "Revista Horizonte" para América Latina, "Radio Jai" de Argentina, "Paz Agora Br" de Brasil, "Semanario Hebreo" de Uruguay, "Semana.co.il", "Argentina.co.il", "Porisrael.org" y en decenas de portales, sitios y blogs de Internet en Israel, América Latina y España.Instrucción académica:Licenciado en Educación Social, Historia, Filosofía, Historia del Pueblo de Israel, Historia de Oriente Medio y Pensamiento Judaico; Universidad de Haifa.Maestría en Ciencias Políticas; Universidad de Haifa.Título de docente para universidad y escuelas secundarias; Universidad de Haifa.Idiomas: hebreo, espaňol, portugués, inglés.Ocupación:2009 - 2010* Director editorial de www.semana.co.il y www.argentina.co.il2008 - 2009* Director de Contenidos de la empresa Zeeng - Comunicación en alta tecnología: www.zeeng.com2003 - 2008* Director del proyecto educativo-vivencial "Coexistencia Pacífíca" entre judíos y árabes del Kibutz Metzer y la aldea árabe Meisir. Organización de seminarios en todos los idiomas para grupos de jóvenes estudiantes de Israel y de todo el mundo y diferentes organizaciones en general. Galardón CICLA 2009. www.metzer.org.il/dukium/index.htm* Director ejecutivo y de contenidos de "Latina Media Group", empresa que construye y difunde portales comunitarios latinos en Internet en español, portugués y hebreo: www.latinamediagroup.com2000 - 2003* Representante de la Dirección Sionista Mundial en México y América Central. Director del Departamento de Aliá del la Agencia Judía en la zona. Responsable por la hasbará israelí en toda la región, desde México a Panamá.1997 - 2000* Centralizador de recursos humanos del Kibutz Metzer y de susindustrias. Responsable por la instrucción académica de sus miembros.1993 - 1997* Secretario General del Movimiento Juvenil Educativo Hashomer Hatzair y la Unión Mundial de Meretz. Director del Departamento de Educación y Latinoamericano del movimiento. Director de todos los grupos de jóvenes que llegaban a Israel en diferentes planes educativos. Organizador de los viajes a Polonia y sus seminarios.1985 - 1993Profesor, educador y maestro en la Universidad de Haifa y en laescuela secundaria regional israelí Mevoot Irón.1980 - 1984Sheliaj Educativo-Comunitario de la Agencia Judía en la Comunidad Sefaradí de México, en el Movimiento Juvenil Educativo "Dor Jadash" y en el Colegio Sefaradí de México.