La primera mujer que representa a  en no gozó de un periodo de gracia. Rodica Radian Gordon ex-embajadora de en México, asumió el cargo de embajadora í en septiembre de 2019, solo unos meses antes de que se formase el Gobierno de coalición, integrado por el partido más propalestino del escenario político nacional: Unidas Podemos. Después llegó el cierre de fronteras por la pandemia -en la que su país ha tenido un éxito notable con la estrategia de vacunas de refuerzo- y una nueva guerra entre Hamás.

Aún así, Radian Gordon tenía varias cartas a su favor: es bióloga, se defiende bien en español, conoce Europa y el sentir de los europeos respecto al conflicto árabe-israelí -su familia, de origen rumano, emigró a Tel Aviv en 1963- y su currículum diplomático incluye la Embajada de México, la de Rumanía y la dirección de Asuntos Europeos en el Ministerio de Exteriores. Tras más de dos años en nuestro país, en esta entrevista con Vozpópuli analiza la lucha contra la pandemia, el pulso con Irán o la polémica del supuesto apoyo de al independentismo catalán.

Pregunta: ha sido un referente global en la vacunación, ¿Cuál es la situación actual respecto a la covid?

Respuesta: La vacunación continúa. Aún no hemos superado el 90% de población inmunizada porque en el país hay muchos jóvenes. Un 30% de los israelíes tiene menos de 16 años. También acabamos de lanzar una campaña para vacunar a los niños de entre cinco y once años. Por otra parte, ahora tenemos la variante ómicron, lo que ha hecho que las reglas cambien casi cada día.

está prácticamente cerrado para los extranjeros pero los ciudadanos israelíes sí pueden viajar, aunque todavía no sabemos si habrá que imponer restricciones a estos viajes y estamos analizando cómo frenar los brotes dentro de Israel, que ya han empezado. La esperanza es retrasar la expansión de la ómicron en el país hasta que se entienda cómo combatir esta variante.

P: Y en cuanto al golpe económico de la pandemia… el cierre de fronteras habrá afectado al turismo…

R: Sí, pero la economía israelí es diferente de la española. En Israel, el turismo supone alrededor del 3% del PIB, aunque es cierto que el sector se ha visto muy afectado y actualmente el Gobierno está estudiando compensaciones. Por otro lado, el motor económico del país es la tecnología, un sector que ha vivido un crecimiento notable en 2020 y 2021.

En conjunto, la industria de alta tecnología y otras industrias más tradicionales han tenido resultados positivos y eso ha permitido que el PIB siga creciendo. No obstante, lo más importante de este año en lo económico ha sido la aprobación de los Presupuestos después de que el país llevara tres años sin conseguirlo. Eso nos da un poco de oxígeno para continuar, nosotros no tenemos fondos europeos.

P: Tras años de atentados se está viviendo una época casi dorada en la seguridad interior. ¿Cuál es la situación actual?

R: La atmósfera geopolítica ha cambiado mucho. En el último año, los acuerdos de Abraham con parte de los países del Golfo y el pacto con Marruecos han dado un vuelco a la situación. Lo cierto es que con Emiratos Árabes Unidos, por ejemplo, hay una evolución diplomática en las relaciones. Nuestro primer ministro acaba de estar en el país. Ahora tenemos muchos acuerdos económicos y de cooperación con los países del Golfo.

Por comparar cifras, en los primeros diez meses de 2020 tuvimos un intercambio comercial con Emiratos de 85 millones de dólares; en ese mismo periodo de 2021 dicho intercambio asciende a 875 millones. La evolución es increíble. Con Jordania, casi lo hemos doblado, al igual que con Egipto. Con Baréin hemos pasado de cero a un millón de dólares. Todo esto incentiva que tengamos mejores relaciones, más reconocimiento, y creo que el mensaje de que todos ganamos con esta colaboración es un mensaje muy poderoso.

P: A medida que se estrecha la colaboración con los árabes la “amenaza persa” aumenta. El expansionismo de Irán en los últimos años en Siria o Irak ha tenido graves consecuencias para la seguridad israelí, la más grave el fortalecimiento sin precedentes de Hizbulah, en Líbano, cuyo arsenal ronda los 150.000 misiles. La gran pregunta es si el escudo antimisiles israelí, el Iron Dome, será efectivo ante semejante cantidad de proyectiles. Por otra parte, el ministro de Defensa ha dado orden hace unos días a las Fuerzas de Defensa de de prepararse para un ataque militar contra Irán. ¿Cuál es la amenaza exterior más inminente?

R: Irán es una amenaza para toda la región, no sólo para Israel. El hecho de que Irán no avance en las negociaciones que se están desarrollando en Viena (sobre el programa nuclear iraní) es algo que preocupa a todos: EEUU, Europa… Hay dos elementos en la ecuación: el primero, Teherán está fortaleciendo su capacidad nuclear, algo que solo tiene sentido con fines militares. No tiene otra justificación. Y, segundo, su programa de misiles y su estrategia de aumentar su influencia regional a través de todas sus fuerzas proxies (como Hizbulah). Por supuesto que esto nos preocupa y ya hemos mostrado que en algunos casos reacciona.

Hemos dejado claro que no vamos a permitir a Irán afianzarse en Líbano o Siria. En cuanto a la opción militar, nuestros líderes han advertido desde hace tiempo que tiene que estar sobre la mesa de negociación. Este es el mensaje que hemos trasladado a EEUU. Ojalá no lleguemos a usarla pero debe utilizarse como elemento de disuasión. Irán solo está ganando tiempo en Viena.

P: En ha habido un problema reciente con rodeado de cierto misterio y relacionado con la cuestión del independentismo en Cataluña y el supuesto apoyo de una parte de su país al separatismo. Algo que ha puesto en guardia a mucha gente en

R: La posición de es muy clara: éste es un asunto interno español que esperamos que se resuelva de un modo pacífico. Lo que sí hay son lazos ya establecidos en los años 50 y 60 porque parte de la población española, también un grupo considerable de catalanes, estuvieron en aquella época como voluntarios en kibutz y conocieron el país. Había una cierta simpatía hacia y eso es algo que a nosotros, por supuesto, nos alegra. El papel de la Embajada es fortalecer lazos con toda la población española para tener un diálogo entre las sociedades civiles, pero ésta es una cuestión que España debe resolver y en la que no vamos a inmiscuirnos.

P: Ocho décadas después del Holocausto, el está en aumento en Europa. Las alarmas saltaron hace años en Ucrania y se han extendido en Austria, Polonia o Francia, donde la inseguridad que sienten los judíos ha provocado una auténtica diáspora. ¿Cuál es la mejor manera de combatirlo? ¿Existe el en España?

R: También en España hay manifestaciones de y de odio. No se da a un nivel mayor que en otros países europeos pero sí existe ese fenómeno y además el hecho de que durante tantos siglos no haya habido judíos en España hace que existan casos de sin judíos. En este sentido creo que lo más importante que ha hecho España es convertirse en miembro de la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto.

Es un socio activo en la misma y ha adoptado la “definición de trabajo” del , que precisamente advierte que el se puede manifestar de formas diversas, no solo en las clásicas, también hay situaciones en las que se culpa al Estado de y al colectivo judío. Hay que entender que el puede disfrazarse de una crítica legítima hacia Israel. Cuando se analiza se descubre que dicha crítica se dirige al colectivo judío. Hay que entenderlo para luchar con eficacia contra el antisemitismo.