Con este nombre realizó el la recordación del Iom Hashoá. La invitada fue la Lic. HELENE GUTKOWSKI quien mantuvo un diálogo con la Lic. María Cherro de Azar. En apretada síntesis, éstos fueron los conceptos que expuso la disertante:
“Del total de niños y jóvenes judíos de Europa, ¡solo sobrevivieron 100000! Soy una de ellos. Les debo mi salvación a varias personas, en primer lugar a mis padres que tuvieron la intuición y el coraje de separarse de mí cuando yo tenía 2 años y medio, confinándome a una familia católica que no conocían.

Soy una “niña escondida,” y seguí escondida -de mí misma- durante muchos años porque no recordaba nada de mi infancia y por ende no quería hablar de ella.
En el ano 2018, después de compartir memorias con 29 sobrevivientes de Francia que hoy viven en la Argentina como yo, y haber logrado “reconstruir” el recorrido de varios de ellos a pesar de su carencia de recuerdos, decidí intentar mi propia reconstrucción.

Pero, con solo dos recuerdos y ningún documento importante, parecía una misión imposible. Tenía una pista sin embargo: cuatro fotos con, en el dorso de cada una, unas líneas a las cuales seguramente hubiese seguido sin prestar demasiada atención de no haberse dado un asombroso entrecruzamiento de circunstancias.
Como dicen los sefaradíes, una mano lava la otra: buscando información para una de las personas cuya trayectoria estaba reconstruyendo, di con una persona que me puso en relación con una historiadora que, casualmente, estaba preparando una exposición sobre las familias católicas del pueblo donde yo había estado escondida y sobre los respectivos niños salvados.

Le hice llegar mis cuatro fotos y fueron éstas las que nos permitieron reconstruir mi infancia escondida. Gracias a ellas, pudo ubicar a Jean Bruno, el hijo menor, hoy de 87 años, de la familia que “me escondió” y a un niño escondido en la casa vecina, que desde hace casi 80 anos, me acompaña en una de ellas!
No sabía la señora Bruno, cuando, en 1942, escribió esos mensajitos al dorso de mis fotos, lo importante que serían estas líneas, 79 años más tarde, para ayudar a la niña que ella había cuidado durante más de dos años, a recuperar su historia y a ponerle un broche final.
La actividad fue seguida con gran interés por gran cantidad de asistentes a la actividad virtual.

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