Diario Judío México - El 1º de enero de 2009 falleció, a los 91 años, Helen Suzman, quien por más de tres décadas luchó por el derrocamiento pacífico del régimen de apartheid desde el Parlamento sudafricano.

Durante un período especialmente difícil de trece años fue el único miembro del Partido Progresista, y en seis de ellos también era la única mujer en la Cámara de la Asamblea, pero insistió, soportó comentarios condescendientes y a veces racistas y antisemitas de sus colegas y recién se retiró cuando quedó claro que su batalla había terminado.

Helen Gavronsky había nacido el 7 de noviembre de 1917, en Germiston, un pequeño pueblo minero de las afueras de Johannesburgo.

Sus padres, Samuel y Frieda David, eran judíos lituanos que llegaron a Sudáfrica a comienzos del siglo XX, pero su madre murió dos semanas después de que ella, su segunda hija, naciera.

Su familia tenía una tradicional observancia judía, aunque Helen asistió a la escuela al Convento de Parktown.

Ella comenzó a estudiar Economía y Estadística en la Universidad de Witwatersrand en 1934, pero abandonó tres años después, a los 19, para casarse con Moses Meyer Suzman, un cardiólogo 13 años mayor que ella, que murió en 1994 y con quien tuvo dos hijas.

Tras graduarse, Suzman trabajó como estadística en la Junta de Suministros de Guerra y en 1945 comenzó a enseñar Historia económica en esa universidad hasta su ingreso al Parlamento, ocho años después.

Su entrada en la política fue motivada por su investigación de las condiciones económicas de la población negra africana para una comisión gubernamental.

Cuando el Partido Nacional llegó al poder en 1948 y Sudáfrica adoptó formalmente una política de segregación racial, Suzman se involucró en el Partido Unido con la esperanza de fomentar un cambio.

Cuando entró a la Cámara Baja, en representación del distrito Houghton de Johannesburgo, se convirtió en una “defensora honoraria de todas aquellas personas que no tienen voto ni miembros en el Parlamento”; es decir, de todos los sudafricanos no blancos.

Con su compromiso de solo utilizar medios democráticos para acabar con el apartheid, Suzman difería del Congreso Nacional Africano (CNA), liderado por Nelson Mandela, pero desde 1967 fue una asidua visitante suya en la cárcel.

Una vez liberado, en 1990, éste le dijo a un periodista que esa “valiente mujer” fue “la primera y la única que honró nuestras celdas”.

En 1959, a medida que el Partido Unido apoyaba cada vez más el apartheid, Suzman (foto) y otros 11 diputados se escindieron para formar el Partido Progresista, del cual fue la única parlamentaria entre 1961 y 1974.

Ella utilizó su condición e inmunidad para molestar al gobierno y mantener a la luz pública los hechos del apartheid.

Cuando un ministro la reprendió en el Parlamento por sus regulares consultas, ella le respondió: “Mi pregunta no avergüenza a Sudáfrica, sino sus respuestas”.

Suzman estaba abiertamente orgullosa de su herencia judía y apoyaba a , pero criticaba a la comunidad judía local por la negativa de su Junta de Representantes a oponerse al apartheid.

A los 71 años, en 1989, cuando se hizo evidente que el nuevo presidente sudafricano, Frederik de Klerk, estaba dispuesto a tomar las medidas necesarias para terminar con el apartheid, Suzman anunció su retiro de la política.

Durante las dos décadas siguientes se mantuvo activa en la vida pública y no dudó en criticar al CNA cuando consideró que su conducta era ilegal o antidemocrática.