UN REGALO DOBLE

Una vez un poderoso y rico príncipe se encontró a un prisionero encadenado en un calabozo. El príncipe lo miró y le dijo:”¡Te dejaré en libertad! Y en menos de dos meses después de que seas libre, te casarás con mi hija.

El prisionero estaba asombrado. Quedar en libertad solamente era más de lo que él se hubiera atrevido a soñar. ¡Pero casarse con la princesa también! Su dicha era sorprendente. Al día siguiente el príncipe cumplió con la primera parte de su promesa. El hombre salió libre, se le entregaron hermosas prendas de vestir y los sirvientes tenían órdenes de alimentarlo bien y de atenderlo y prepararlo para el día de la boda.

El futuro príncipe estaba tan ansioso de que llegara ese día que empezó a contar los días.

Nuestros sabios cuentan esta historia para darnos una idea de lo que Sefirah Ha Omer significó para nuestros antepasados. Hashem Rey del Universo -liberó a los esclavos judíos de Egipto y prometió entregarles la Torah, su adorada hija- cincuenta días después. De inmediato los judíos empezaron a contar los días en ansiosa espera del gran momento. (Rabbeinu Nissim)

UN TRISTE RECORDATORIO

Siempre que tenemos una mitzvah que acontece una vez al año, recitamos la bendición de Shehejeyanu en la que agradecemos a Hashem por habernos agraciado con vida y con salud y por permitirnos llegar al momento de la mitzvah. Pero no decimos esta brajá cuando se cuenta la Sefirah ¿Por qué?

Antes de ser destruído el Bet Hamikdash, el conteo de los días se iniciaba el día que se llevaba la ofrenda del Omer y terminaba con los preparativos para la ofrenda de Shavuot. En la actualidad podemos contar los cuarenta y nueve días pero no podemos llevar las ofrendas. Así el conteo resulta un triste recordatorio de que el Bet Hamikdash fue destruído y nunca se recita la feliz bendición de Shehejeyanu en ocasiones dolorosas. (Rashbo)

CADA DIA PARA SI MISMO

¿Por qué empezamos a contar el segundo día de Pésaj (en vez del primero?).

El primer día de Pésaj es un día muy especial. No es sólo el día de nuestra liberación, nos recuerda también todos los milagros que comprueban que Hashem tiene poder sobre todo el Universo. El conteo de Sefirah también es algo especial -nos recuerda todos los preparativos que realizaron nuestros antepasados para hacerse dignos de recibir la Torah. Hashem quiso que existiera un día dedicado a cada uno de estos acontecimientos para que nos pudiéramos concentrar en las distintas enseñanzas que cada día tiene para nosotros. (Junij)

INGREDIENTES DIFERENTES

Los días de Sefirah empezaban con la ofrenda del Omer y terminaban en Shavuot con la ofrenda de Shtei Halejem (Dos Panes). El Omer era de cebada, que entonces se usaba primordialmente para alimentar a los animales. Los “Dos Panes” de Shavuot se hacían de la más fina harina de trigo, uno de los mejores alimentos del hombre. ¿Por qué eran hechas las ofrendas de ingredientes tan diferentes?

Cuando nuestros antepasados dejaron Egipto después de 210 años de exilio y muchos de esclavitud, ¿qué aspecto tenían comparados con Abraham, Isaac y Jacob, y comparados con lo que el Hashem había deseado que fueran los judíos? ¡Eran como animales! Y por eso la ofrenda del Omer se hace con alimento para animales. Pero durante las siete semanas en el desierto mejoraron constantemente hasta llegaron al Monte Sinaí. Y para entonces verdaderamente merecían ya recibir la Torah. Eran seres humanos de lo mejor y, por lo tanto, la ofrenda del día en que se recibió la Torah está hecha con el alimento humano de la mejor calidad. (Rabino Shmuel de Slonim)

DIAS HERMOSOS

Los días de Sefirah son los más hermosos de todo el año. Es primavera, las plantas florecen, la tierra da su cosecha y el árbol sus frutos. Fue también la época en la que el Pueblo Judío floreció y se desarrolló. Ese pueblo de antiguos esclavos hizo todo el esfuerzo posible para llegar a ser un pueblo mejor y ser acreedor a la Torah. En realidad, esto no debe sorprendernos. Hashem hizo que el mundo espiritual y el mundo físico actuaran de la misma manera. Era la época de crecer, de mejorar, de belleza en todos los aspectos. La estación, las plantas y la gente. (Sfat Emet)

FuenteRevista Olamenu

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