Diario Judío México -

7 de la mañana, cita en la comunidad sefaradí; para mí, solo una idea maravillosa de conocer asombrosa sensibilidad, voluntad, y personas afines a mí.

Salimos con Antonio al volante a las 8:11 horas, jóvenes por doquier abordo, nos dirigíamos a Oaxaca, lugar al cual en ciertas zonas, las lluvias habían logrado dañar a la población. Para lograr llegar a nuestro destino, pasamos por puebla, cruzamos Tehuacán, entramos a Oaxaca y ya después de varias horas y algunas curvas llegamos al pueblo de Cuicatlán. Ya nos esperaban 2 tortons que viajaron por la noche, cargados de ayuda que se había recaudado, así que en una rápida presentación con los líderes del ayuntamiento, de protección civil y de la comunidad, nos pusimos a acomodar la ayuda en camionetas de redilas, las cuales podrían llegar a las zonas afectadas, ya que nos esperaba un buen camino de curvas, subidas y lodo que transitar.

En lo personal, me subí a una camioneta cargada de despensas, con dos bomberos de la localidad, el buen Rey y Sixto, y bien cargados emprendimos el camino hacia el pueblo de Concepción Pápalo, valla caminito, subíamos y subíamos, tuvimos algunas caídas de despensas ya que la lona no tenía el mejor soporte, hasta que a la tercera caída, logramos ingeniárnosla para que la lona soportara todas las despensas que querían caerse. Seguíamos subiendo y el paisaje era formidable, se veían algunos pueblos a lo lejos y bella naturaleza por todas partes, sí que había buenos deslaves en el camino, bueno que no nos tocó alguno a nosotros, y así hasta llegar al pueblo.

Esperamos que todos llegáramos, cuando yo llegue ya los médicos estaban instalando sus consultorios, nos habían asignado un maravilloso cuarto para dormir, y observamos donde podíamos guardar las despensas.

Con el equipo completo, la descarga de despensas fue rápida, después nos pusimos a jugar con los niños del poblado (bueno que habían personas de Tnuot que por naturaleza lograron romper el hielo rápidamente con la comunidad y con los niños, y convivir con ellos de manera autentica de inmediato) así, cayo la noche y en el gimnasio nos pusimos a repartir algunas prendas que habíamos traído, ahí uno no está seguro de quien siente más felicidad, el que está recibiendo y disfrutando de una visita, o el que puede dar un poco de su tiempo para apoyar y convivir. Pus ahí nos veías a todos riendo, haciendo juegos y echando la cascarita.

La tripa gruñía, yo no había comido mucho en el día, así que cuando dijeron hay cena, un buen deleite se avecinaba, y en efecto, las señoras del pueblo nos cocinaron unos ricos huevos, frijolitos, unas tortillas gigantes deliciosas y café de olla muy bueno; a que rica cena. Todavía algunos voluntarios entregados cargaron un camión con despensas en la noche bajo la lluvia, y esto demuestra, que las personas que van por voluntad y convencidas de que pueden entregarse y servir a los demás, no tienen límite para prestar su apoyo; y eso es de lo hablaba que me asombra y maravilla.

Un poco de plática iba cerrando la noche, la instalación en el cuarto donde dormiríamos fue tomando forma. Claramente sabemos quiénes se fueron a dormir primero (ji ji ji) sin embargo, agradezco a los organizadores por esta maravillosa hazaña, que si bien, a mí sólo me ha tocado una vez, sé que a lo largo de misiones pasadas, han logrado planear, ejecutar y regresar a todos los voluntarios a salvo, y con realidades cambiadas tanto para voluntarios como comunidades.

Cuando yo entre al cuarto, después de que ya la mayoría dormía, ya que me quede escribiendo este escrito por un rato, sentí un gran privilegio, imagínense ver todo el salón lleno de personas talentosas durmiendo, sabes que cada uno de ellos guarda una sensibilidad particular y admirable dentro suya, y no solo eso, si no que recarga su energía para poder compartirla al día siguiente.

Entre cobijas y bolsa de dormir, hice un poco más confortable el piso, me prepare para dormir, y eche un vistazo más a ese equipo de personas maravillosas con el cual había viajado, compartido, ayudado y co-creado una realidad diferente, así tranquilo y alagado de la oportunidad que estaba viviendo, decidí hacer lo mismo que ellos… soñar.

Jonathan Maya

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