Diario Judío México - De camino al supermercado, nos encontramos a un hombre de una talla moral tan grande, que es muy difícil medir su grandeza según los limitados cánones reglamentados de una sociedad perdida por la codicia humana.

Por alguna de esas razones que solo conoce el de Arriba, don Antonio aparece en nuestras vidas. Un hombre rebosante de Vida, tan amable como luchador; te mira sin juzgar, como si fueras un igual, pese a su Maestría.

Me acuerdo que por el camino estaba haciendo flexiones en los bancos de madera. Vi que ese hombre venía y me dio un poco de vergüenza seguir mi tabla de entrenamientos. Que sea por el ángel Yeratel y sus decisiones. Todo prejuicio se había derrumbado ante aquella presencia, hasta mi más profunda irreflexión proveniente del más bajo cerebro reptiliano quedó trasformada en comprensión manifiesta tras cruzar nuestras primeras palabras.

Lo esperé junto a mi perrito en la puerta del supermercado. El Maestro había llegado pese a las limitaciones de un alumno nervioso y conmocionado ante los logros de estos Grandes del Corazón.

Lejos de todo rango nos habló de forma sencilla y tan empática que resulta difícil no impregnarse de tales virtudes.

Le escribimos un correo electrónico, pero nuestra suerte se pronunció bajo los cuatro sietes alineados en conjunción con el trébol verde.

Invitados en una cafetería de Brunete, siendo atendidos por una mujer del signo de Acuario y tras enseñarnos don Antonio un libro sobre los Templarios, le preguntamos:

– ¿Don Antonio cómo empieza su andadura?

Luchamos por arrojar luz contra el antisemitismo mundial, que ahora permea tanto el espectro político de la derecha radical como la izquierda radical. Es una enfermedad constante.

– ¿Don Antonio, qué pesa más el corazón o la cabeza?

-Pascal decía; el corazón tiene razones que la propia razón no conoce.

-¿Cómo ha sido capaz de conciliar espíritu con materia?

No hay contradicciones, como no hay contradicciones entre razón y fe.

Verá, los monstruos de los totalitarismos han vuelto a surgir y posiblemente vamos a vivir tiempos recios. Los totalitarismos de derechas e izquierdas impregnan la mentalidad de un Occidente desorientado.

-¿Qué le podría decir a los jóvenes al respecto?

Alerta. Espíritu alerta. Los monstruos se disfrazan de cordero y los totalitarismos coinciden también en los mismos códigos. Uno de ellos es el antisemitismo. En su día colaboraron y ahora están colaborando. Beben del mismo odio.

-¿Se aprovechan de la ignorancia de la gente?

Se aprovechan de una Europa debilitada que ha olvidado sus raíces judeocristianas.

-Es curioso que otro Gran Maestro nos dijera lo mismo, respondiendo a una duda legítima que teníamos respecto a esta nueva sociedad mercantilista que hemos creado.

-La verdadera crisis es de Valores amigo Templario.

-¿Por qué ese ataque histórico al pueblo judío?

-El pueblo judío ha ofrecido ejemplos cualitativos en medicina, ciencia, y en todas las ramas del saber que ha ayudado de manera más que notable al desarrollo humano y social de todos los pueblos.

Se paga la diferencia, hay odio a la diferencia por parte de la mente resentida de algunos tiranos. El pueblo judío es la sal de la Tierra.

Hay que estar alerta.

-¿Hay pueblos superiores unos a otros?

-No hay pueblos superiores, hay voluntad y esfuerzo por parte de algunos.

He estado en Brunete y la bondad humana existe.

Antonio sólo planta cipreses y otros árboles por todos los pueblos a los que la vida le lleva.

Y lo digo además porque nos ha contestado a la gran pregunta:

-Soy Gran Maestre de la Orden Nueva de Toledo, cuya misión es la defensa plural de Occidente y de los Valores de la civilización Judeo-Cristiana.

-¿Se pueden resumir sus enseñanzas y trabajos en Amor?

-Sí.

Le he confesado que mi Maestro era el Gran Martínez Imperator en Tortosa y de la enorme felicidad que produce ser la diferencia pese a la amargura de algunos.

El tiempo en el que el odio y la codicia no nos divida está próximo a llegar.

Soy analfabeto con respecto a los Maestros, es evidente, pero la fuerza de sus semillas plantadas en nosotros es la esperanza irrompible del Gran Corazón de la Humanidad.

Gracias por la oportunidad y mis mayores deseos de Paz Profunda para todos.

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