Diario Judío México - Desde 1933 al llegar Hitler al poder, Roosevelt estaba enterado del tratamiento que sufrían los judíos en , que paulatinamente perdían todos sus derechos civiles y profesionales, sobre todo después de la “Noche de Cristal”, pero se resistió en manifestar directamente una condena al respecto.Algunos lideres judíos, como Rabi Stephen Wise, el juez Irving Lehman y Lewis Strauss, querían que Roosevelt hiciera un comentario oficial, otros como Felix Warburg un connotado financiero y el juez Joseph Proskauer,querían un manifiesto más reservado al respecto. Roosevelt se negó en una forma como en la otra. En noviembre 1933 Wise describió a Roosevelt como incurable, inconmovible e inaccesible, exceptuando para los de sus amigos judíos que sabía pertinentemente no le iban a molestar con estos problemas.Algunas promesas muy vagas no se materializaban en acciones. Ni siquiera su buen amigo Felix Frankfurter,profesor en Harvard y que fue nombrado más adelante a la Corte Suprema, fue capaz de conmover al Presidente. Roosevelt entendía que el costo político de cualquier condena pública de los Nazis y de cualquier esfuerzo para permitir la entrada de los judíos a América podría ser enorme, por que la política americana consideraba el problema judío como un problema de inmigración. La persecución de los judíos en había levantada el espectro de un alud de refugiados judíos, en una época que America sufría los efectos de la Depresión. Los aislacionistas, por su parte consideraban que la opresión que sufrían los judíos alemanes era un problema domestico de ,en que los americanos no debían implicarse.

Hasta los judíos americanos estaban divididos en cuanto a manejar el problema. Por un lado estaba el Congreso Judío Americano que llamaba a protestar por todos los medios, incluyendo el boycott de los productos alemanes. Uno de ellos era el Rabino Wise, cuya frustración aumentaba al ver que Roosevelt se negaba a tomar medidas.Por otra parte había un grupo alineado con el Comitéo Judeo Americano, encabezado por le juez Proskauer,que aconsejaba una reacción más medida, temiendo que las protestas ruidosas y los boycotts fomentados únicamente por los judíos americanos harían las cosas peores para los judíos alemanes, además que podría impedir el pago de la deuda alemana, resultando de la guerra de 1914-18. Esta división fue fatal ya que impidió una acción combinada, hasta cuando los nazis ´proclamaban su decisión inquebrantable de perseguir con su programa antisemita.

En lo que estuvieron de acuerdo las dos facciones fue la certidumbre que cualquier campaña que explícitamente y públicamente buscara a empujar la inmigración judía a América podía únicamente llevar al desastre. Rabi Wise escribió a Felix Frankfurter que si el debate sobre la inmigración alcanzaba el piso del Congreso, podría llevar a una explosión en contra nuestra. El sentimiento anti inmigratorio en América siguió muy fuerte en 1938,cuando una encuesta hecha por Fortune reportó que las dos terceras partes de los entrevistados insistieron en dejar a los refugiados fuera del país.

Los activistas judíos acusaron a los consulados americanos en el extranjero de haber recibido instrucciones de acordar solamente una fracción de las visas asignadas para cada país.El Departamento del Trabajo divulgó que en 1933 los cónsules habían recibido instrucciones orales de limitar las cantidad de visas a un 10% de la reservada para cada nación y que el acta de conseguir testimonios favorables de la policía se había dificultado mucho. El resultado fue que simplemente los judíos dejaron de solicitar permisos de inmigración para los . De hecho la cantidad de Alemanes que solicitaron visas resultó en una pequeña fracción de los 26,000 autorizadas como cuota anual para este país. Esta disparidad le dio argumentos a los oficiales del Departamento de Estado para oponerse a una reforma: ¿como podía haber un problema en si tan pocos judíos solicitaban la visa? Fue un argumento que Roosevelt aceptó aparentemente. Sabía también que cualquier esfuerzo para liberalizar las leyes migratorias podía llevar el Congreso a responder con reducciones drásticas de las cuotas existentes.

Había además una creencia generalizad de que los reportes de las brutalidades hacía los judíos debían de ser exagerados,por que ningún país moderno podría comportarse de esta manera. Pero al l Departamento de Estado llegaban reportes tras reportes sobre el cambio rápido que se producía en una república democrática que evolucionaba rápidamente hacía una dictadura brutal. Hitler había declarado un boycott de un día contra todos los negocios judíos –tiendas oficinas de abogados, consultorios médicos….. También empezaron las quemazones de los libros, el despido de los judíos de los negocios, las marchas incesantes de las Tropas de Asalto, la supresión de la libertad de prensa que fue colocada bajo el control del gobierno,a un grado inexistente en ninguno otro país.

Por otra parte muchos oficiales del Departamento de Estado abrigan un disgusto no disimulado hacía los judíos. Un ejecutivo importante a cargo de los inmigrados rusos y polacos comentaba que los judíos eran sucios, antiamericanos y a veces peligrosos en sus costumbres. Después de un viaje a Detroit describió la ciudad llena de polvo, de de humo,suciedad y de judíos. Se quejaba también de su presencia judía en Atlantic-City.” En todas partes vimos judíos y de la clase más baja.”

El embajador de los en , de paso en Washington instó Warburg a presionar a Roosevelt,pero este objetó que el Gobierno no podía intervenir oficialmente. Sin embargo aseguró que se haría lo posible para protestar contra los tratamientos injustos que sufrían los judíos americanos. Pero cuando se tocó el tema con el consejero del Presidente, este contestó que los judíos alemanes eran parcialmente responsables por sus problemas, ya que detenían demasiados puestos importantes en relación con su numero y talento. El consejero expresó su admiración por Hitler y admitió no tener objeción en la forma que los Nazis trataban a los judíos en .

Roosevelt, un individuo muy astuto sostuvo totalmente esas medidas restrictivas, manteniendo no obstante su imagen sensible y bondadosa a los ojos de los liberales y los judíos norteamericanos. amigo leal y profundamente humanitario.

A nivel popular y dentro la opinión pública norteamericana católica de origen irlandés había un profundo influido por la tarea llevada a cabo en Irlanda por el cura Denis Fahey que consideraba que el capitalismo y el comunismo eran un siniestro complot judío cuyo objetivo era la destrucción del cristianismo y la iglesia.

El y el aislacionismo eran sentimientos fuertemente instalados en la sociedad. Uno de los personajes políticamente influyentes dentro de la opinión pública fue Joe Kennedy, embajador norteamericano en Gran Bretaña que demostró con toda claridad su apoyo a Adolfo Hitler y a su régimen. Otros antisemitas notorios fueron Walt Disney, Randolph Hearst y sobre todo Henry Ford.

Cuando comenzaron a difundirse los informes sobre el genocidio, el Gobierno impidió que llegaran a ser del dominio público. La prensa también manifestó despego e indiferencia ante la matanza que tenía lugar en Europa. Periódicos como el New York Herald Tribune, el Washington Post,el Los Angeles Times se rehusaron a publicar las noticias sobre el genocidio judío en Europa,por que no las creían.

Para la primavera de 1944 los Aliados sabían de los gaseamientos en Auschwitz Birkenau.la dirigencia judía suplicó sin resultados al gobierno de los USA que bombardeara las cámaras de gas y vías de tren que llegaban al campo. No obstante mantuvieron su política de no-participación en el rescate y no bombardearon ni las cámaras ni los trenes utilizados para transportar prisioneros, aunque si bombardearon una fábrica ubicada a 5 millas del campo.

La existencia del nazismo es una responsabilidad histórica que incumbe a numerosos protagonistas. Roosevelt fue uno de ellos, sin duda uno de los más importantes.

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