Con el encendido de las velas, la aparición de las primeras estrellas y de la luna nueva, este lunes 6 de setiembre al anochecer comienza el Año Nuevo hebreo (o Rosh Hashaná)  5782.

Nos preguntamos el porqué de la supervivencia de festividades como éstas cuyos orígenes se miden en milenios, cuando el hombre y la mujer moderna prefieren el uso de últimas tecnologías y modas para ir dejando de lado costumbres y hábitos antiguos.

Nos contestamos inmediatamente que la condición humana necesita de necesita de ciertas pausas para repensar la vida, corregir los errores,  recomenzar el camino adecuado y hacerse algunas de las preguntas difíciles de contestar.   ¿Quién soy? ¿Quién debiera ser? ¿Estoy viviendo de acuerdo al alto nivel espiritual que me indica el Creador?  ¿Mi existencia beneficia al resto de la humanidad?

En realidad, el nombre de Rosh Hashaná (literalmente cabeza del año) es post bíblico. La festividad aparece en los libros de oraciones, entre otros, con el nombre de día del recuerdo (Iom Hazicarón). En este día, los judíos debemos recordar al Creador, recordar quiénes somos y cuál es nuestra responsabilidad como personas y como pueblo en este mundo, recordar nuestro compromiso con el prójimo y con el necesitado, recordar a la justicia. Son jornadas destinadas a la introspección, al olvido de los agravios sufridos y a una auténtica y profunda reconciliación. La consigna es perdonar y personarse. Su significación es más amplia que la simple iniciación de un ciclo, a la idea del tiempo se une el concepto de responsabilidad y del juicio, lo que le confiere un carácter grave,  solemne y a la vez alegre de volver a empezar.  De allí su sabor agridulce.

El Rosh Hashaná recuerda, entre otros episodios, nada menos que la aparición de la primera pareja humana, que de acuerdo a la tradición judía se realizó en esta época del año. ¿Por qué una sola pareja dio origen a la humanidad? Se responde que fue la intención del Creador no generar diferencias en el origen y que nadie entienda que desciende de una raza superior a otra. ¡Todo un mensaje para las generaciones!

Nos tocó vivir en una época de pandemia en la que nos sabemos cuándo va a terminar. Muchos se han ido para siempre y no pudimos despedirlos. Este momento es un período de angustia y también de esperanza y de ruego con toda la fuerza para que pronto termine esta epidemia (como se han finalizado todas en la ).

En esta festividad tiene mucha importancia -además de la asistencia a la sinagoga- la reunión familiar (por dos noches) en la que se desea, a través del simbolismo de la manzana con miel “un año dulce”. Este año –por las restricciones de la pandemia- algunas reuniones serán reales y otras serán virtuales. ¡Hoy más que nunca, en todas las mesas, estará presente el brindar por la vida!

Sr  lector.  Si desea saludar a sus amigos judíos puede hacerlo con la frase en hebreo Shaná Tová  (buen año) o simplemente en español “Feliz Año”.

(*)  Es presidente del

FuenteValores Religiosos

SIN COMENTARIOS

Deja tu Comentario

A excepción de tu nombre y tu correo electrónico tus datos personales no serán visibles y son opcionales, pero nos ayudan a conocer mejor a nuestro público lector

A fin de garantizar un intercambio de opiniones respetuoso e interesante, DiarioJudio.com se reserva el derecho a eliminar todos aquellos comentarios que puedan ser considerados difamatorios, vejatorios, insultantes, injuriantes o contrarios a las leyes a estas condiciones. Los comentarios no reflejan la opinión de DiarioJudio.com, sino la de los internautas, y son ellos los únicos responsables de las opiniones vertidas. No se admitirán comentarios con contenido racista, sexista, homófobo, discriminatorio por identidad de género o que insulten a las personas por su nacionalidad, sexo, religión, edad o cualquier tipo de discapacidad física o mental.
Artículo anteriorKe azer kon Gaza? por el Dr. Selim Salti
Artículo siguienteShana Tova Umetuka 5782 de parte de la familia Idishe