Donde tú vayas iré y donde tú vivas
viviré, tu pueblo será mi pueblo
y tu Dios mi Dios (Rt 1:16)

Esas fue la ofrenda de Rut a su suegra, las frases más universalistas de las Escrituras. Rut y su suegra Noomi son viudas y van camino a Belén en la Época de los Jueces, en 1175 adeC según el Dr. Zunz, dos mujeres que se mantienen fieles una a la otra en todas las circunstancias de su vida, pasan de la desgracia y el sufrimiento a la alegría que culmina con el nacimiento de un niño signo de tiempos mejores. El niño fue llamado Oved y fue padre de Jesse, el padre del rey David.

La historia de Rut y Noomi es la historia de los lazos de unión entre mujeres en su lucha diaria por la supervivencia en un mundo de hombres que no les presta atención y subraya la cultura, los valores de las mujeres, se trata de un compromiso total en el sendero espiritual de la relación y el amor. La suegra, hija del pueblo de Israel, encuentra consuelo en la devoción de la nuera. La nuera no es judía, no es hija del pueblo de Israel, es hija de Moab, pueblo despreciado por Israel, pero la entereza de Rut es superior a su genealogía. El amor trasciende a la ley, el compromiso con un ideal es más importante que la ascendencia biológica y hace suyos la historia y el destino del pueblo de Israel. Dios dirige la vida de Israel y se extiende a otras naciones. Los conversos son aceptados como iguales, o tal vez como seres especiales porque han escogido ser judíos.

Ah, pero entonces todavía no había rabinos que sancionaran las conversiones. Si no hubieran aceptado a Rut como esposa de Boaz, a quien Noomi eligió como futuro marido de Rut porque era pariente del que había sido su esposo, no habría habido rey David y todo lo que significa, además, el amor y la fidelidad habrían probado ser inútiles.

Hoy, después de más de 3,000 años, Alin la ucraniana que tampoco es judía, quiere ser parte formal del pueblo judío, también quiere dedicar su vida al Dios de los judíos, abrazar su cultura, vivir su destino, su forma de vida.

Alin llegó a Israel a los 4 años, su mamá no era judía, su papá si, para las leyes de la Halajah Alin no era judía, aunque dice que siempre se ha sentido judía. Sirvió en el ejército y allí empezó a sentir que para el rabinato no era judía y decidió llegar a ser judía con todas las de la Ley. Empezó el proceso de una conversión ortodoxa, estudio Torah, vestía modestamente, observaba el shabat y cumplía con las mitzvot.

Las exigencias del rabinato son muy estrictas con los candidatos a la conversión. Mas para la corte que supervisaba a Alin, lo que hacía no era suficiente porque había sido y era artista en la televisión, conocida y aplaudida por el público, al terminar su servicio en el ejercito había vuelto a las cámaras y a los 23 años, enamorada del teatro empezó a estudiar actuación seriamente.

Un día, hace poco tiempo, el rabino con quien estaba estudiando y era su conexión con la corte rabínica, la llamó por teléfono para decirle que las autoridades de la corte le habían notificado que “una carrera de actuación no va unida con el espíritu de la religión.” Quiso hablar de su caso con los rabinos responsables, pero fue rechazada y recurrió a la prensa y la televisión para dar a conocer su protesta.

El rabino Farber, director de la organización que ayuda a navegar por la burocracia religiosa, dijo que no era extraordinario el caso de Alin, “es un absurdo completo…hemos tenido personas que trabajan como enfermeras y han sido rechazadas porque su trabajo requiere que trabajen turnos los sábados.” Agregó que el caso de Alin podría resolverse y esperaba que no desistiera como han hecho muchas gentes disgustadas y frustradas o, en algunos casos menos numerosos, han decidido convertirse con rabinos conservadores o reformistas aun sabiendo que su conversión no sería reconocida por las autoridades del Estado porque las conversiones están supeditadas a la corte rabínica tradicional y superortodoxa.

Pero, el 19 de marzo, el Comité de Ley y Justicia de la Knesset iba a presentar un proyecto de ley que permitiría a los rabinos municipales controlar el proceso de conversiones, el estatuto ya había sido presentado y aprobado por la Knesset en su primera lectura, hacían falta dos presentaciones más al pleno de la Knesset para que la Ley fuera aprobada.

Los rabinos principales, Lau y Yosef, escribieron una carta a Netanyahu y Bennet advirtiendo que la ley “amenaza todo el sistema de conversiones…puede causar que muchos pierdan su fe en el proceso de conversión…es inconcebible que una ley sobre una cuestión que está en el corazón de la existencia del pueblo judío y su sobrevivencia espiritual sea promovida sin pasar antes por una evaluación halajica por los rabinos que son responsables de esa cuestión en virtud de su posición. Se está creando un precedente por el cual los miembros de la Knesset tratan irresponsablemente una cuestión que no entienden… Promover una ley de este tipo de esa manera puede dividir al pueblo judío en su tierra en campos que no reconocerían el judaísmo del otro y llevarnos a una situación cuyas consecuencias no podemos imaginar. Esto es lo que el rabinato principal quiere prevenir.”

El rabino Yosef dijo: “quien quiera que pase el proceso estipulado en esa ley, si es que es aceptada, no será reconocido como judío y la ley no será reconocida por el rabinato de Israel…la conversión será determinada solo por la Ley Judía y en Israel la Ley Judía es determinada solo por el rabinato principal.”

Tras deliberar, el 19 de marzo, la Comisión que tenía en sus manos la nueva ley, decidió ponerla a votación privada – fue aceptada por un resultado de 7 a 4 – y posponer su lectura en la Knesset hasta la próxima sesión. Mientras los rabinos ultraortodoxosos la seguirán combatiendo.

El rabino Deri, miembro de la Knesset por Shas, anunció que si la ley de conversión pasa en su forma presente y el registro de matrimonios es forzado a reconocer a todos los conversos ya no será posible confiar en ese registro que es el corazón de nuestra vida comunitaria, como consecuencia se fundara un rabinato alternativo.

El rabino Karin, Director Ejecutivo del Movimiento de Judaísmo Reformista y Progresista, aplaudió la Ley al igual que cualquier movimiento que facilite el proceso de conversión y aseguro que ellos se mantendrán firmes para asegurar que la Ley no será modificada durante las próximas lecturas.

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Nació en la Ciudad de México, terminó sus estudios de Filosofía en la UNAM, es Escritora y traductora. Actualemente reside en Israel.