Diario Judío México - ¿Sabía Turquía dónde se escondía Bagdadi?

En Bloomberg, el analista norteamericano Eli Lake se hace eco de la preocupación que se tiene en el ámbito de la inteligencia de su país ante la deriva de , que podría convertirse en o ser ya un nuevo Pakistán, aliado desconfiable donde los haya.

Mientras examinan los documentos (…) intervenidos (…) en la guarida de , los agentes de la inteligencia norteamericana se preguntan: ¿cómo pudo el líder del Estado Islámico encontrar refugio en una provincia siria controlada por los militares turcos y sus aliados?

(…) El equipo que está examinando el material intervenido en el raid contra Bagdadi y en otra operación similar contra el portavoz [del Estado Islámico], Abul Hasán al Muhayir, tiene ante sí la importante tarea de [desentrañar] las relaciones entre la inteligencia turca y el Estado Islámico. 

Ambos [Muhayir y Bagdadi] estaban escondidos cerca de la frontera turca. (…) Es posible, desde luego, que dos de los terroristas más buscados del planeta se las ingeniaran para [moverse en la clandestinidad] ante las narices de un miembro de la OTAN. Pero los oficiales de inteligencia norteamericano se muestran suspicaces. Y su suspicacia no se explica sólo por los lugares en que fueron encontrados Muhayir y Bagdadi (…)

Al principio de la guerra civil siria, los servicios turcos de inteligencia permitieron a reclutas [yihadistas] procedentes de Europa y África acceder a Siria por . En aquel momento, Ankara buscaba un cambio de régimen en Siria y apoyaba a numerosos combatientes yihadistas en su lucha contra el Gobierno de Bashar al Asad.

(…) como me dijo un funcionario norteamericano que sigue de cerca la cuestión siria, “ ha hecho todo lo que ha estado en su mano para apoyar a los peores actores en la guerra civil siria”.

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Todo esto invita a la comparación con Pakistán. En los 80, la CIA trabajó con Pakistán para apoyar a los rebeldes yihadistas que combatían a los soviéticos en Afganistán; igual que en los primeros años del conflicto sirio la CIA apoyó indirectamente a elementos yihadistas contrarios al régimen de Asad. Con el tiempo, los intereses norteamericanos divergieron de los de sus aliados, con el auge de Al Qaeda y el Talibán (Pakistán) y con el del Estado Islámico (). En 2011, Osama ben Laden fue localizado en Abotabad, sede de la más prestigiosa academia militar paquistaní. Bagdadi apareció en Idlib, una zona siria controlada por el Ejército turco.

Revuelta chií contra Irán

En Tablet, la investigadora Eliora Katz da cuenta de las manifestaciones que están sacudiendo en los últimos días países especialmente sensibles de la región; países sobre los que la influencia iraní es cada vez mayor.

Desde Bagdad a Beirut, por todo Oriente Medio los ciudadanos de países que son tenidos como componentes del eje iraní han empezado a volverse contra Teherán. Desafiando brutales represiones, millones de manifestantes iraquíes y libaneses, encuadrados en movimientos comandados por musulmanes chiíes que desafían los relatos confesionales reduccionistas, se han alzado contra la y la mala gestión de sus gobernantes y contra el dominio iraní de la nacional [en sus respectivos países]. 

A principios de octubre, jóvenes predominantemente chiíes salieron a la calle en Irak a pedir la dimisión del Gobierno coreando eslóganes como “¡Fuera, fuera , Bagdad sigue siendo libre!”.

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Aunque la mayoría de los iraquíes profesa el mismo credo chií que se practica en , fue precisamente en los bastiones chiíes donde estalló la revuelta contra el dominio iraní. Movidos más por el interés nacional que por la ideología religiosa, los manifestantes culpan a la casta controlada por de la decadencia del país.

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Decenas de miles de iraquíes han inundado la Plaza Tahrir de Bagdad ondeando banderas iraquíes, en las mayores manifestaciones antigubernamentales desde la caída de Sadam Husein. En Kerbala, en el 40º aniversario del asedio a la embajada norteamericana en Teherán, una multitud invadió el consulado iraní, izó la bandera iraquí en sustitución de la de la República Islámica y metió fuego al edificio.

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(…) una revuelta similar está teniendo lugar en el Líbano, donde el primer ministro, Saad Hariri, dimitió la semana pasada, mientras las manifestaciones antigubernamentales sacuden el país desde el pasado 17 de octubre. Ciudadanos de todas las edades y confesiones claman por una revolución que acabe con la y la incompetente gestión económica.

(…) manifestantes chiíes quemaron las dependencias de Hezbolá en su feudo de Nabatieh, lo que indica que la campaña de máxima presión de la Administración Trump contra ha debilitado a satélites de la República Islámica como Hezbolá. Como los fondos procedentes de han disminuido, Hezbolá (cuyos ingresos son iraníes en un 70%) se ha visto forzada a reducir los salarios de sus combatientes y a recortar en los servicios sociales que procura a sus votantes.

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De manera nada sorprendente, y sus aliados en Irak y el Líbano culpan de los disturbios a los sospechosos habituales: se trataría de una conspiración de agentes foráneos de la que toman parte EEUU, Arabia Saudí y los sionistas.

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(…) aún es pronto para saber si las emergentes revueltas políticas en Irak y el Líbano podrán sobrevivir a los francotiradores y a los embates de las milicias proiraníes y derivar en una oposición organizada y relevante.

La quimérica solución del Estado único

Así las cosas, Matthew Mainen, del Middle East Forum, insta a los partidarios de resolver el conflicto israelo-palestino mediante la solución del Estado único [el mismo para los israelíes y los palestinos] que den un paso atrás, porque nada bueno cabría esperar de ello.

Mientras las protestas multitudinarias ponen el Líbano nuevamente en modo crisis, cabe recordar que en Oriente Medio los experimentos con la democracia multiétnica son una receta para el desastre. Quienes buscan soluciones al conflicto israelo-palestino deberían tomar nota, y esto debería detener a los partidarios de la solución de un solo Estado.

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Desde su fundación, el Líbano ha estado siempre al borde del precipicio. Durante 15 años, las tensiones étnicas alimentaron una sangrienta guerra civil (…) El enmarañado arreglo para el reparto del poder [entre los distintos grupos étnico-religiosos] que puso fin a la guerra, el Acuerdo de Taif, no ha conseguido hacer del Líbano una sociedad pujante.

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Puede que los partidarios de la solución del Estado único insistan en que hemos aprendido mucho desde que el Acuerdo de Taif fuera ratificado en la Constitución libanesa, hace 30 años. No es así. La Constitución iraquí de 2005 evitó que la compartición del poder tuviera bases étnicas, pero Irak está aún peor que el Líbano. (…) Irak es un ejemplo de los problemas vinculados con el intento de forjar una democracia multiétnica en Oriente Medio. Paradójicamente, el único territorio iraquí que no sólo funciona sino que prospera es el del Gobierno Regional Kurdo, una región autónoma étnicamente homogénea.

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Antes de siquiera entrar a discutir una solución de Estado único como la que conciben [elementos propalestinos], los palestinos tienen mucho camino por delante. Teniendo presentes los ejemplos regionales, hay muy buenas razones para pensar que la utopía israelo-palestina seguirá siendo una quimera por siempre jamás.