Diario Judío México - El arte de conversar hay que crearlo y contextualizarlo.  ¿Qué y con quién? Todos tenemos cosas que platicar, pero es importante no solo pensar en uno mismo sino poder ser parte de una conversación grupal y respetar el contexto en que estamos.  Puedo tener un sentimiento que me ahoga,  tengo que medir con quien estoy, no se puede platicar de todo con todos y en todo momento. La discreción no  es una virtud en todos los humanos,  hay quien cuenta secretos personales o familiares  para llamar la atención o provocar a los oyentes.

Cuando veo a Renato acariciarse la frente con gesto inquieto, me pongo nerviosa porque está tratando de disimular con buenos modales un sentimiento que lo hace sufrir, que surge desde lo profundo y que le hace desear  ser el centro de atención, necesita  sentirse importante. Cuando lo interrumpen se molesta.  A pesar de ser bastante mayor no ha logrado manejar esa sensación de incomodidad que lo hace hablar demasiado. Cuando era chiquillo sus berrinches  surtían efecto. El tiempo ha pasado.

Sabemos que hay distintos tipos de amistades, todas interesantes, pero no  iguales entre sí. Lo mismo que sabemos a quién le hacemos caso cuando nos recomiendan un libro o una película. ¿Con quién coincido y con quién no? ¿Con quién puedo hablar mis asuntos personales? Yo pienso con algún buen amigo o familiar, no es conversación general ni les interesa a todos.

A lo largo de la vida, me he topado con personas que no platican sus cosas personales y otras que todo el tiempo hablan de su intimidad. He tenido que decir basta en ambos casos. Los extremos son incómodos. He escuchado comentarios sobre el disgusto que ocasiona el que no participa como el que no deja de participar. Es importante tomar el micrófono y soltarlo a tiempo.

Lidia ha aprendido a conversar, durante parte de su vida ha sido muy silenciosa, ahora se fue al otro extremo.  No se avergüenza de hablar, pregunta y comenta todo aunque no tenga el conocimiento para hacerlo. Parece que pasó de una punta a la otra.   Cuando su mejor amiga le llama la atención contesta ya no me da pena como antes, me siento libre y puedo hablar de  lo que me plazca. ¿Creen que esto es adecuado? Parece que no mucho. Es una forma de mostrarse.

Rubén es introvertido y a veces habla por hablar.  Tuve una reunión con él,  le había llegado el agua al cuello, logró abrir  esa llave que estaba cerrada. ¡Qué forma de hablar. Lo único que le pude decir es: Te quiero y me gustas más ahora que estás expresando sentimientos, te queda bien el desmoronamiento de tu racionalismo. Eres muy inteligente y usar tu cerebro en forma tan intensa te aparta de los otros y de tus propios sentimientos.  Casi se puede escuchar los engranes y tuercas de tu cerebro. No debemos guiarnos sólo por la razón o por los sentimientos.  Combinar la razón con el sentimiento nos equilibra y convierte una conversación en algo útil y agradable.

Cuando hay algún accidente grupal,  expresamos nuestra  opinión y gritamos al mismo tiempo movidos por un sentimiento de  angustia y miedo.  En estos casos tenemos que confiar en alguien que conozca la situación y organice las conductas. Cuando todos opinan gritando, el responsable del grupo se siente incompetente, se pone nervioso y con voz ronca solo logra confundir al grupo.  Todos se convierten en jefes,  gritan e intercambian instrucciones personales. Cada uno está seguro de tener la razón. Hay quién comenta no puedo contener mi agitación, me calma el gritar, dar órdenes, incluso expresar sonidos y sentimientos inarticulados alivia  mi tensión.

En  eventos que no controlamos, inesperados, ajenos a lo  razonable,   hay un desequilibrio interno que necesitamos  calmar. Se implanta un silencio extraño afuera y adentro. Sobreviene el miedo y la confusión,  las personas lo quieren romper para alejarse de ese sentimiento que lastima y agita  las neuronas.   La inquietud personal  produce un parloteo ansioso.  Este mezclado con la gravedad del evento, produce enojo  en los otros por la falta de empatía.  El hablador, no  se da cuenta de los gestos de aburrimiento de quienes lo escuchan. Si prestara atención podría aparecer, cierta depresión y enojo consigo mismo al confirmar su  impertinencia y falta de empatía.

En una ocasión, un grupo de amigos sale a caminar y escalar una montaña. Uno de ellos pierde el paso y cae al vacío, los demás quedan mudos y paralizados. Aún no saben qué pasó con su compañero  que está tirado sin moverse unos metros debajo de donde ellos se encuentran. Hay que tomar una decisión organizada y con el desasosiego, cada uno piensa que tiene la solución,  si no hay quién ponga orden, el caos se instala como distractor del  sufrimiento.  Cada quien se deja guiar por sus propios  recuerdos y fantasías que le enchinan la piel. No hay manera de apagar esos recuerdos con un control remoto, son parte de la mente y deben quedarse allí, pero no siempre son una guía adecuada.

El cúmulo de emociones contenidas que acosan el pensamiento es ilimitado, y   cuando se desbordan producen tal  energía  que la gente siente necesidad de correr, brincar o lo que sea para aligerar la tensión. Una forma es hablar demasiado. La pregunta escondida es: ¿estoy a salvo?  En estas situaciones la compañía  organizada, comida y agua pueden contribuir a tranquilizarse y actuar  adecuadamente sin permitir que la ira o la euforia dominen el ambiente caótico per-se.  En   esas ocasiones nos comportamos en forma  egocéntrica,  cada uno cree que tiene la verdad en sus manos. Puede ser que hay opiniones valiosas pero no todas se pueden seguir, hay quien ordena y quien obedece.

En cualquier grupo solo uno o dos pueden ser los organizadores, los demás se comportan de forma respetuosa esperando  que la situación se resuelva. Esa es la meta resolver y dejar fuera la necesidad personal y egoísta  de ser los salvadores. Tratar de dirigir las acciones los hace sentirse importantes y pierden de vista a los demás.  Un grupo con muchos jefes no funciona. Aquí es determinante el silencio de aquellos prepotentes que no juegan un papel en la acción. Recordemos que calladitos nos vemos más bonitos y que hay ocasiones en que el silencio es oro. Hay conversaciones útiles y otras que sólo abruman a los oyentes. El arte de conversar hay que crearlo y contextualizarlo.  ¿Qué y con quién?

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Esther Friedman es Psicoterapeuta individual, pareja, familiar y de grupo con especialidad en "adultos mayores". Cursó la Licenciatura y maestría en Sociología en la UNAM donde fue docente en las cátedras de Psicología Social, Pedagogía y Psicoanálisis y Sociedad.Ha sido Terapeuta Familiar y Docente en el ILEF, donde también funge como docente y Supervisora desde 1993.En 1997 fundó y coordina hasta la fecha El Centro de Adultos Mayores (CAM), en ILEF. Terapia individual, familiar y de pareja donde se llevan a cabo constantes "grupos de reflexión" y talleres acerca de "Sensibilización acerca de la vejez", "Pareja y Familia", "El individuo en su contexto", entre otros.Obtuvo "Mención Honorífica" en su Tesis de Licenciatura en Sociologia sobre "El Divorcio". En Abril del 2001, presentó como tesis de maestría de Sociología en la UNAM, la tesis "MODERNIDAD Y VEJEZ" 1960-1999. Estudios de Caso en la Ciudad de México (Mención Honorífica).Ha participado en congresos nacionales e internacionales presentando los siguientes temas: "La resonancia y el sistema terapeutico total en la clínica de la 3ª y 4ª. Edad" en octubre de 2001.En marzo de 2002, en el congreso Vivere e "curare" la vecchiaia nel mondo se presentaron en Italia, (Génova), dos ponencias nuevas sobre el mismo tema: "Abuelita dime tu" y "Concierto de voces en el Sistema Terapeútico".En el Congreso Nacional de Terapia Familiar 2003, presentó " La resonancia en el sistema terapéutico total" ante ciertos casos especiales en la vejez.En Junio de 2005, se presentó ponencia en el congreso del CIESAS en Cuernavaca, Morelos sobre los prejuicios que se tiene sobre la vejez.en: The mexican internacional family Strenghs Conference in June 2005.Ponencia family and old age prejudices organizado por el centro de investigaciones y estudios superiores en antropología social ciesas y la universidad de nebraska en junio en Cuernavaca, MorelosEn 2005 se participó en el Congreso de Tlaxcala con dos carteles: El arte de envejecer y Prejuicios que condicionan la vejez en el Primer encuentro regional "la familia y su contexto: Perserspectivas de analisis y niveles de intervencion en el marco del XXVI aniversario departamento de educacion especializada Tlaxcala de Xicontencatl.En noviembre del 2006, en el Congreso Internacional de Terapia Familiar, en Acapulco Guerrero, se presentó la ponencia "Identidad en la Vejez".En febrero 2008, se llevó a cabo el Primer Congreso Internacional de Constelaciones Familiares y en él se llevó a cabo un taller de "Adultos Mayores".Septiembre-Diciembre 2008, en el Instituto de ConstelacionesFamiliares se llevó a cabo un curso de Sensibilización ante la Vejez durante diez sesiones de 3 horas cada una.En agosto 2008, en un evento llevado a cabo por el DIF de Colima, se dio una conferencia magistral sobre la vejez titulada: "Soledad, Aburrimiento y Depresión" y Un taller sobre "La Sabiduría de la Vejez".Visiones personales internas. Testimonios de los Viejos; temas más importantes que les preocupan.Una Nueva cultura de la Ancianidad: opiniones personales de los adultos mayores para una forma de vida más armónica.