Cuando alguien publica que está buscando trabajo es porque no tiene ninguna entrada económica para su sustento, o sea que le escasea la comida, no tiene para la renta o los mínimos gastos básicos para la “supervivencia”.
Cuando alguien ofrece un trabajo, lógicamente no debe tener en cuenta los gastos personales del empleado, pero sí debe tener en cuenta la capacidad laboral. La paga en cualquier trabajo es dependiendo la capacidad laboral. Esto debe quedar muy claro ya que ni siquiera depende de las horas de trabajo. ¿De qué sirve querer cobrar un gran sueldo por trabajar 12 horas al día si no se tiene la capacidad para cubrir el puesto? La pregunta iría enfocada al empleador: ¿Para qué tiene un empleado tantas horas si no le sirve?

Pero cuando se tiene la capacidad, cuando se cubren los requisitos, cunado se cubren los horarios, entonces la paga debe ser acorde a todo eso y no a la capacidad comercial de la empresa. Si el empleado hizo su trabajo y la mercancía no se vende, el dueño de la empresa tiene muchos gastos, abrió una nueva sucursal, un pariente se le enfermó o lo que sea, así como el empleador no debe ver por los gastos personales de su empleado sino por su capacidad laboral, de la misma manera un empleado no debe solventar los gastos personales de su empleador y debe continuar cobrando lo mismo.
Para que un empleado gane más, su desempeño debe ser mayor, no sólo en cantidad de horas, porque como tengo dicho, de nada sirve trabajar muchas horas si no se trabaja adecuadamente. Lógicamente que nunca va a ser el mismo rendimiento a las 4 o 5 horas de trabajo que después de las 7 u 8 horas, y eso debe quedar muy claro en el empleador por la sola característica que nos iguala como humanos. Porque una cosa es un ser humano y otra cosa es ser un humano.
Ahora bien, cuando se ofrece trabajo a aquellas personas que lo solicitan, no se le puede ofrecer algo que al nuevo contratado le cueste más.
– Vas a ganar pura comisión y los gastos de los viáticos corren por tu cuenta. Si quieres te damos un adelanto, pero te los descontamos cuando logres concretar una venta.
Esto es un error por dos motivos: motivo principal es porque el que pide trabajo es porque no tiene dinero. Además, ¿qué incentivo puede tener un empleado así? Y aunque digan que el incentivo es cosa personal, no es así en la economía cuando se tiene hambre, cuando hay que pagar la renta.
Cuando una persona pide un trabajo, trátalo con dignidad porque a veces es lo más cercano a pedir limosna. Por dentro está destruído, llorando, agotado, buscando hace mucho tiempo… Y a veces, aunque se tenga toda la capacidad, no hay trabajo o mejor dicho, los empresarios se quieren aprovechar de la situación y ofrecen monedas con la famosa y mentada excusa de “de todos modos no vas a conseguir nada mejor, y peor es nada ¿O no?”

Señores empleadores: se paga según la capacidad y no según la economía de tu empresa.
Si un cheff trabaja muy bien y no hay ventas por situaciones externas a él, ya sea por el covid-19 o por reparaciones en el local de al lado o manifestaciones o lo que sea, eso no hace que la capacidad del empleado disminuya, sino que por cuestiones externas no es bueno que las manifieste. Imagine si para poder demostrar su capacidad se pusiera a preparar los mejores platillos con la más fina decoración mientras no hay comensales. Entonces ese cheff no está cuidando los bienes de la empresa. El no hacer nada cuando no hay nada que hacer es cuidar el patrimonio del empresario que es su capital, su familia, sus hijos, su casa, sus bienes, y eso se debe reconocer.
Tampoco es justo que ofrezcan trabajos donde son cadenas piramidales falsas y muchas de esas hay que invertir dinero y son todas mentiras. Les informo, porque se ve que no saben, que los que buscan trabajo son humanos, son personas, amas de casa, padres de familias igual que ustedes, y tienen hambre, dolor, gastos y una vida bastante más dura que la de ustedes.
Seamos humanos.

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Mi nombre es Gabriel Zaed y escribo bajo el seudónimo de Rob Dagán. Mi pasión por la escritura es una consecuencia del ensordecedor barullo existente en mis pensamientos. Ellos se amainan un poco cuando son expresados en tinta, en un escrito. Más importante es expresarse que ser escuchado o leído, ya que la libertad no radica en hablar, sino en ser libre para pensar, analizar.