Sedúcete a ti mismo

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Sedúcete a ti mismo

La seducción amorosa es, sin duda alguna, un verdadero arte muy laborioso. Y como tal, debe ser manipulado con fragilidad en su máxima expresión y cuidado.
El arte, como casi todas las cosas, basan su belleza en la interpretación ajena, ya que de nada sirve el mensaje que el artista desee manifestar si no es comprendido por al menos un intérprete. Porque, a decir verdad, todas las especulaciones que han sido creadas referentes a La Mona Lisa, no son más que mitos, pues ¿Quién es aquel que pueda jactarse de tales como reales e irrefutables? Tal vez, ni siquiera tiene nombre dicha obra que también denominamos La Gioconda. Tal vez no es más que un hermoso dibujo sin terminar, dado que carece de cejas. Entonces basamos principalmente todo ese maravilloso arte en una creencia inexacta del presente sin profundidad del pasado. Tal vez, es la misma duda la que convierte a una cosa en arte o al menos en incógnita y curiosidad, cualidades que posiblemente confundimos con arte.

Y pienso que es evidente la cantidad de gente que en la actualidad mueven sus ideales y creencias tras la generación de incógnitas pues son más fáciles y cómodas al no crear compromisos. ¿Qué compromiso puede generarse por algo irresoluto?
La masonería, los iluminatti, la cábala, las teorías conspirativas, el terraplanismo y demás ideologías de las cuales nunca se sabrá su exactitud ya que depende de una historia jamás contada a pleno.

La seducción, el arte de la seducción amorosa, debe estar basado en el pasado y no en el presente, mucho menos en el futuro. Intentar hacer creer a alguien que eres un experto en cierto tema, mostrar parte del físico, activar la elocuencia a modo de intentar penetrar en mentes ajenas que se tiene la idea de algo casi inalcanzable, no es más que parte del presente entrelazando un incierto futuro.
La seducción depende de lo que hasta ahora has sido y no de lo que eres, mucho menos de lo que ostentado ser.
Es válido cambiar, reflexionar, ser casi otro, pero eso se demuestra, no para que otra persona lo vea, sino por ontología.
En resumen: ¿Pretendes seducir a alguien? No hagas nada más que ser tú mismo, ya que mentir te obligará a convertirte en eso que te disfrazaste bajo el yugo incómodo de la falsedad.


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Acerca de Rob Dagán

Mi nombre es Gabriel Zaed y escribo bajo el seudónimo de Rob Dagán. Mi pasión por la escritura es una consecuencia del ensordecedor barullo existente en mis pensamientos. Ellos se amainan un poco cuando son expresados en tinta, en un escrito. Más importante es expresarse que ser escuchado o leído, ya que la libertad no radica en hablar, sino en ser libre para pensar, analizar.

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