Diario Judío México - Encontrándose Jacob en Mesopotamia en la casa del hermano de su madre, se enamora de Raquel su hija menor. Labán, su tío, promete entregársela en matrimonio. Sin embargo, al llegar la noche de bodas, Labán cambia a Raquel por Lea, su hija mayor.

Leemos así en Génesis capítulo 29 versículo 25:

Cuando alborea la mañana – es Lea!
Jacob le dijo a Labán: “¿Qué es esto que has hecho conmigo? … ¿Por qué me has engañado?

La tradición judía no ha sido benigna con Labán etiquetándolo “el Impostor”, algo que es difícil de negar. Sin embargo, al casar a su hija mayor primero, Labán está actuando de acuerdo con las costumbres de su pueblo.

Engaño aparte, Laban es generoso. Le da también en matrimonio a Jacob su hija menor Raquel junto con importantes regalos.

Labán esta enseñando a Jacob dos lecciones importantes. La primera de ellas es que, el que engaña a otros puede esperar terminar él mismo siendo engañado por otros.

La segunda enseñanza está en la respuesta que da a la queja de Jacob:

“No se hace así en nuestro país, se da la mayor antes que la menor.”

Hasta ahora Jacob ha ignorado las tradiciones no entendiendo que estas encierran la ética de una comunidad, definiendo quiénes son las personas que pertenecen tal comunidad.

La lección es bien aprendida por los descendientes de Jacob:

Tamara- la hija del rey David – reprocha la bajeza moral de su medio hermano Amnón con las palabras aprendidas de Labán: “una cosa así no se hace en .”

Durante generaciones los padres han enseñado a sus hijos lo que significa ser judío con la simple frase: “los judíos no hacen eso.”

Definir lo que es y en qué consiste el judaísmo no es complicado.

Tal como lo explicara una vez el desaparecido eminente erudito judío-estadounidense Arthur Hertzberg:

“Muchos judíos, tal como yo, recuerdan a una abuela que, desde lo más profundo de su ser, a menudo decía acerca de ciertos asuntos que “un judío no hace eso.” Como doctrina política y social puede que esto parezca impreciso, pero aquél que no es ajeno a la heredada experiencia judía encuentra que esta norma es tanto precisa como exquisitamente moral. “

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