A mi entender, todos los mensajes que dicen ser reflexivos en Facebook, realmente son deprimentes. Esto lo afirmo ya que siempre que a alguien se le dice “Tú puedes” es porque le das a entender que necesita de su aliento o que se la crea, ya que en realidad todos sabemos (y él sabe que todos sabemos) que no puede. 
Por ejemplo: cuando un equipo de fútbol va perdiendo o empatando el partido y queda poco tiempo, la tribuna acostumbra a entonar el afamado “Sí se puede”.
En parte es como cuando se admira a una mujer por ser arquitecto (se dice arquitecto aunque sea mujer, dado que anteriormente no se le permitía a la mujer los estudios universitarios. Qué bueno que hoy en día sí. Deberían aceptar que se le llamé arquitecta), dando a entender que,.a pesar de ser mujer, lo ha logrado. Como si fuera que el hecho de ser mujer no fuera capaz. O tal vez sea por ser que antiguamente no se le permitía, pero hoy en día sí, qué bueno.
¿Acaso esos mensajes de “aliento” no son realmente en desmedro? A mi entender, sí.
En este mismo momento estoy viendo un posteo que dice así: 
“Cuando la vida te ragale personas extraordinarias es porque tú también eres una de ellas”. 
¿A eso le llaman mensaje bonito o de aliento? Para mí es todo lo contrario. Ese mensaje es muy claro, y quiere decir que la persona que me lo dice está convencida que yo estoy convencido de mi mismo que no soy extraordinario. Por eso me lo dice, para que, a pesar de yo mismo creer otra cosa, que escuche al menos lo que creen los demás de mi. Es decir, no solamente me da a entender que esa persona cree estar convencida de algo que yo creo de mi, sino que necesito que alguien me lo diga. 
Ahora supongamos que todo eso es verdad, que yo pienso así de mi y que necesito escuchar a otras personas para entender un mensaje que aún desconozco, ¿acaso creen que por leer ese posteo voy a pensar diferente? ¿Acaso así se ayuda a la gente? Y fíjate la palabra que usé: “ayuda”. O sea que según esa persona necesito ayuda y esa persona está capacitada para ayudarme aún sin conocerme. Más bien, creo que las personas que postean esas tonterías es porque se hablan a ellas mismas y no quieren quedar mal reconociendo que las que necesitan ayuda son ellas. Entonces optan por publicar algo quedando ellas como las predicadoras y los demás, los que estamos sedientos de sus palabras por ser que somos menos o nos creemos menos.
(Aclaración: cuando digo “ellas” no me refiero a mujeres, sino a personas en general: “las” personas. Al ser que son “las” personas, por ende se dice “ellas”. Aclaro antes que salgan las feministas a pintarrajear las paredes de la Catedral).
Y así te podría enumerar muchos posteos más, o más bien todos sin excepción.
Lo peor del caso es que ya nadie escribe lo que piensa, lo que le sale del corazón, sino que comparten y comparten sin siquiera conocer al autor.
Yo no creo que Albert Einstein haya dicho que “la vida es como una bicicleta. Lo importante es mantener el equilibrio para avanzar”. ¿Acaso crees que el enunciador de la teoría del átomo; la masa compuesta de energía, que ésta no se crea ni se destruye, sólo se transforma; la teoría de la relatividad; el espacio-tiempo; la atracción de los agujeros negros; la velocidad de la luz y miles de cosas más, haya dicho semejante tontería? ¿Y qué? ¿Porque la dijo Albert Einstein quiere decir que debemos estar de acuerdo y que no hay manera que no sea así? Mira, yo voy a inventar una frase en este mismo momento. ¿De qué tema la quieres? Ok, de las pelusas que salen al lavar una toalla nueva ¿Te gusta el tema? Bien.
“La vida es como las pelusas que salen de una toalla nueva a la primera lavada. Hay que retirar lo malo para quedarse con lo que realmente sirve aunque los demás te vean más delgado”.
Acabo de decir una reverenda tontería. Pero si la hubiera dicho Albert Einstein, todo el mundo usaría esa frase. Es más, tal vez ni siquiera la dijo él, cosa que yo estoy seguro que él nunca diría algo así. Tal vez alguien se la atribuyó al genio para que la frase sea famosa porque le gustó.
¿Sabes la cantidad de frases que le atribuyen al Principito, a Bob Marley, a John Lennon, a Nelson Mandela e incluso al Guasón? ¿Y crees que todas son verdades? Déjame que te cuente algo: Una vez me gustó mucho una frase que me salió de la mente al analizar mucho cierta situación. Yo sé que si la escribo en mi nombre nadie le dará interés. La publiqué en nombre de Williams Orowell Sampers, un famoso escritor nacido en Londres en el siglo XIV de nuestra era.
Realmente, inventé todo el dato. Ni siquiera sé si existe ese nombre, pero la gente lo leyó y le interesó, hasta corazones le dieron al posteo. Semanas más tarde, publiqué la misma frase con otras palabras a mi nombre, a nadie le interesó. No, a mi me importa un cuerno que le interese o no a poca o mucha gente. Yo escribo con una finalidad que no es para que los demás lo lean. Tengo mis motivos personales que ahora no vale la pena aclarar. Lo que sí me di cuenta es que a nadie le interesa lo que escribe nadie. Todos quieren postear y quedar bien dando likes o haciéndose pasar por oradores como si sus vidas fueran perfectas.
Y digo todo esto porque la llamada “El día que me volví invisible” es depresiva al máximo.
Mira lo que dice la siguiente frase que acabo de leer en Facebook:
“La vida consiste en tres días: ayer, hoy y mañana. Ayer ya pasó y no podrás cambiar nada de él. Mañana aún no ha llegado. Así que pasa el día de hoy de tal manera que no te arrepientas mañana”.
Y yo me pregunto: ¿Qué quisieron decir con eso que ni siquiera es verdad? ¿Acaso no importa el pasado y las experiencias? ¿Acaso el mañana no es una meta? ¿Acaso el hoy se debe vivir sin medir consecuencias? ¿Y qué me dirías si te digo que esa misma persona que publicó eso, semanas antes publicó que “En la vida debemos tener metas y saber a dónde queremos llegar”? ¿Acaso no se contradicen las frases? Ah, pero el tema es publicar sin pensar, sin tener una línea de pensamiento, dejarse pensar por otros, como lo sostuvo Séneca. Lo importante son los likes y parecer oradores.
¿Acaso aquellos que publican esas tonterías de otros, esos que no piensan por cuenta propia y solamente comparten mientras se contradicen miles de veces, se van a dormir felices creyendo que hoy han salvado al mundo? ¿No saben que realmente todos esos mensajes son depresivos por las razones antes explicadas?
La respuesta es que se hablan a ellos mismos.
Y mi pregunta se hace cada vez más fuerte. Si realmente quieren dar ese mensaje, ¿no pueden incluirse en el mismo? ¿Por qué siempre es en lenguaje dirigido a los demás y no a un “nosotros” o a un “yo”? ¿Acaso la humildad no les llega a tanto?
En este momento estoy leyendo lo siguiente:
“Que a tu fuego no lo apague cualquier gota de agua”. Frase dicha por Edisson Cajilima Márquez, un 11 de enero de 2021. ¿Y quién lo conoce a ese Edisson? Y aunque sea conocido, ¿qué burrada quiso decir con eso? Y aunque sea una frase sabia, ¿necesito que me la digan? Y aunque necesite que me la digan, ¿acaso me creen tan ignorante que debo seguir solamente si me dicen su autor, dando a entender que es una frase indiscutible por haberla dicho quién la dijo?
Y para muestra, la siguiente y peor de todas las frases:
“El respeto al derecho ajeno es la paz”.
Todos creen que esa frase la dijo él masón y ladrón contra la democracia, el autócrata que se impuso en el poder tres veces “por sus pistolas”, Benito Juárez. Esa frase es una realidad, la diga quien la diga. Y muchos la han dicho antes que él.
Hasta los malditos Hitler, Stallin, Franco, Chávez, y otras lacras han dicho frases interesantes. No importa el autor, importa la frase en sí misma, en su contexto de tiempo y espacio.
Empecemos a pensar y a analizar, porque a veces no nos damos cuenta que todas esas frases que se leen en Facebook, no hacen más que incrementar la depresión. Razonemos, pensemos, analicemos, seamos autores y no seres pensados por otros.
Si la pregunta es, entonces para qué te compartí la llamada “El día que me volví invisible”, te contesto que es por un tema que sólo sabemos tú y yo respecto a un ejercicio neuronal y su reacción, pero no por el mensaje que deja. Es decir, pura depresión.
Y como no importa el autor, sino el pensamiento, esta vez no pondré mi firma.

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Mi nombre es Gabriel Zaed y escribo bajo el seudónimo de Rob Dagán. Mi pasión por la escritura es una consecuencia del ensordecedor barullo existente en mis pensamientos. Ellos se amainan un poco cuando son expresados en tinta, en un escrito. Más importante es expresarse que ser escuchado o leído, ya que la libertad no radica en hablar, sino en ser libre para pensar, analizar.