Diversos pueblos y ciudades españolas mantienen reflejos de sus juderías medievales, cuyas comunidades desaparecieron a finales del siglo XV tras un decaimiento progresivo espoleado por los atroces asaltos perpetrados sobre ellas a partir de 1391. La mayoría de los municipios que sustentan viva la llama sefardí se acogen a la Red de Juderías-Caminos de Sefarad, en la que están integradas las de Ávila, Barcelona, Béjar, Cáceres, Calahorra, Córdoba, Estella-Lizarra, Hervás, Jaén, León, Lorca, Lucena, Monforte de Lemos, Plasencia, Ribadavia, Sagunto, Segovia, Tarazona, Toledo, Tudela y Tuy. Todas poseen un encanto propio y son cuidadas con esmero, ofreciendo a los visitantes lo mucho o lo poco que conservan y pueden mostrar: sinagogas, barrios o simples trazas de interés histórico-artístico. Sevilla no forma parte hoy en día de la Red, que supone un magnífico medio de difusión en distintos ámbitos culturales y turísticos, aunque perteneció a ella entre 2011 y 2016, cuando se excluyó voluntariamente por «no generar el retorno económico deseado»…

Así pues, la incomparable judería sevillana sigue en parte olvidada, a pesar de constituir lo más granado del casco viejo hispalense. La que abarcaba dieciséis hectáreas y, con tres mil habitantes, fuera en el siglo XIV la segunda en extensión del reino castellano-leonés tras la de Toledo; la que preserva casi intacto su trazado medieval; la que subyace en el barrio de Santa Cruz bajo la elegante capa de cerámica, ladrillo y fuentes procedentes del siglo XX; la que vela sinagogas semiocultas en las iglesias de San Bartolomé y de Santa María la Blanca, con reconocibles elementos y vestigios judaicos como las puertas de acceso de las mujeres y de los hombres al antiguo templo israelita en esta última; la que mantiene en la oscuridad del sótano de un bar, usado como almacén, uno de los pocos baños de purificación –mikvé– judeoespañoles, aún por recuperar y restaurar; la que acumula los restos del gran cementerio hebreo de la Puerta de la Carne en sombrías dependencias del Museo Arqueológico Provincial; la que se ofrece tal cual, sin maquillaje alguno, en mi barrio de San Bartolomé…

Por su contenido histórico y belleza, la judería de Sevilla merece ser mostrada a todos a través de un indispensable Centro de Interpretación y de su definitiva pertenencia a la Red de de Sefarad. Este valioso espacio integrado en el corazón de la ciudad impregna su esencia a quien lo ha vivido y sentido desde niño o a quien lo visita alguna vez. Además de todo lo referido anteriormente, nos brinda lugares de ensueño en rincones apartados, recogidos conventos, sorprendentes palacios, restos murales, románticas callejuelas de estrechez infinita; plazuelas donde convergen los efluvios amorosos de doña Inés y don Juan Tenorio junto a altivos naranjos; enclaves que guardan el dulce espíritu de Murillo, la huella de Santa Teresa, la bondad piadosa de Miguel Mañara y el llanto eterno de miles de almas.

Fuente: Diario de Sevilla 22.6.2022

Fuenteesefarad

1 COMENTARIO

  1. Me parece muy bien todo lo que se haga para restaurar la presencia judía de otrora en España. El problema es ese odio inveterado, ancestral, atávico, que forma la esencia genética de gran parte del pueblo español, alimentado desde la más tierna niñez por los representantes de la iglesia católica, hoy pasando por otros elementos incitantes como la izquierda ¨progre¨, con el cuento del antiisraelismo-antisionismo. Ahí me gustaría ver si realmente, si España va a dar algunos pasos para curarse del antisemitismo, o simplemente se van a quedar con este tipo de medidas turísticas, con el claro interés de atraer mas divisas para el erario. Saben que ? Un desafío: saquen la cruz y borren el nombre de Santa María Blanca, restaurando el nombre de la mayor sinagoga de Toledo. Anímense, caramba. Al final no fue un brutal atropello de vuestra Santa Iglesia y la Santa Inquisición ?

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