Diario Judío México - En aquellos años de la niñez, no solía entrar a Iglesias Católicas. No recuerdo que hubiese alguna prohibición, pero me imagino que venia de un “no es cosa nuestra”. Yo creo que en realidad temía, pero no se a que, posiblemente a ser castigado por mi Dios. Luego aprendí que Dios hay uno solo porque en realidad no hay ninguno.

A diferencia de la Sinagoga en Avigdor que me resultaba muy agradable y familiar las Iglesias, por sus tamaños, amedrentaban.

Claro que he visto desde afuera la Iglesias de Bovril, a 25 km de Avigdor…


Bovril, Entre Ríos

…y seguramente las de LA PAZ, capital del departamento donde nací.


Mi primera experiencia “sexual”, cosa de chicos por supuesto. yo tenia algo así como 10 años fue en la Sinagoga (Avigdor, nota anterior), por supuesto afuera, en la pared que esta a la vista, pero en la parte de la izquierda (nota anterior) había un ángulo oscuro….Durante un tiempo tenia miedo ser castigado por semejante agravio. Con los años leí que yo no fui el único y muchísimos lo hicieron dentro de los templos y sin que sea juego de niños. No puedo negar que aparentemente es parte de la religión ya que la religión es parte de la humanidad.

Solo estuve tres años en Concordia, Entre Ríos y los recuerdo como muy importantes, seguramente porque es la ciudad que me abrió al mundo, a personas extrañas, a otras religiones. El crisol de razas que en Avigdor era una muestra de probeta tenía para mí su más amplia manifestación en esa bella ciudad.

Creo que mi primera visita a una Iglesia, fue a la imponente catedral que veo ahora buscando los datos descubro se denomina San Antonio de Padua y es precisamente mi visita en Padua que me llega a escribir sobre el tema.

A Concordia llegué en el año 1962, a Padua en el año 2011. son 50 años de Iglesias Católicas. Mezquitas por ejemplo, son mucho menos años. Eso seguramente vendrá mas adelante. Concordia también tiene su sinagoga y estimo que en aquel tiempo yo, sin tener conciencia de la existencia de sefaraditas y asquenazíes visitaba la última. No asiduamente por supuesto, pues eran precisamente los años de mi alejamiento de la religión. Sin duda que los templos judíos, por lo general, no son tan imponentes.


Centro Israelita de Concordia

En su interior seguramente estará la sinagoga. Confieso ya no recuerdo, en cambio recuerdo que en una oportunidad que vinieron a visitarme mis amigos Adolfo y Raúl, a la salida del edificio había un imponente chevrolet impala con el que nos fotografiamos.

Estoy seguro que en algún lugar tengo esa foto, digna de ser publicada.

De Concordia me fui a Moisés Ville, una de las razones que escuche utilizaron mis padres era que pasando a esa localidad estaría en un marco judío y eso les garantizaría una nuera judía. Otras de las razones que no tenían nada que ver con religión me impedían oponerme a la decisión de mis padres. Yo tenía 15 años.

En el año 2007 volví a visitar Concordia en viaje de Luna de Miel y seguramente despidida final.

Haciéndome hombre

Si bien pasar a Moisés Ville fue en el marco de un castigo para mí, hasta hoy en día estoy feliz de haber pasado mis siguientes 3 años en esa localidad. Vivir en el Internado me ha brindado amigos que lo son hasta hoy. Más que amigos, me acompaña la sensación de hermandad.

Desde la perspectiva de templos encuentro como ellos lentamente fueron forjando mi personalidad. En Avigdor solo había templo judío, aprendí que hay o no hay, están los que tienen y los que no tienen y entre otras cosas orinando junto a mis amigos aprendí que algunos tenemos circuncisión y otros no, casualmente los que la tienen también tenían un templo.

En Concordia pude apreciar la existencia de unos y otros templos y que el tener y no tener no necesariamente pasaba por la religión sino por la formación, degenerada formación, de las sociedades. Ya entonces pude apreciar que los más religiosos y los más creyentes son los que menos tienen. Hasta hoy no se porque.

Hasta hoy tampoco no se porque la mayoría, que son los que no tienen, eligen gobiernos que mas los joden. Algunos en este país por lo menos son precisamente “partidos religiosos”.

En Moisés Ville me encontré que había 4 templos judíos que respondían a comunidades distintas y sin duda también representaban las diferentes clases sociales. Detalles se pueden ver aquí.

En el año 1971 contraje matrimonio, yo por razones ideológicas prefería el templo de los trabajadores “Arbeter Shil”.


“Arbeter Shil”

Aparte que, sino me falla la memoria, ahí recibíamos clases del finado Merlín o cumplíamos nuestras obligaciones religiosas.

Mi suegro no era religioso, se definía socialista de Palacios pero las fiestas judías las pasaba visitando el templo donde iban los “litvishe” supuestamente lituanos pero que en la saga moises villense representaba una supuesta clase superior, por lo menos intelectualmente a diferencia de los “galitzianer”.

Eso es parte de la vida judía y de la religión judía. Como sea el decidió que su hija se va a casar en el templo mas lujoso, el mas grande, el central, el templo Baron Hirsh

Si, claro que en Moisés Ville hay una iglesia, Nuestra Señora de la Merced, seguramente la visité, no recuerdo nada en especial. Como es de esperar, no está en el centro de la localidad, frente a la plaza central.

No se si tenía cura residente, no me sorprendería que vinieran a dar servicios desde las ciudades vecinas.

Me pregunto si mi amigo Benja, el único católico del curso, iría a visitarla asiduamente. Estimo que él, desde la perspectiva religiosa, es semejante a mí.

Más Artículos en esta Serie

<< Templos, Capítulo 2: El comienzo – AvigdorTemplos, Capítulo 4: Pequeño turista argentino >>
Las opiniones expresadas aquí representan el punto de vista particular de nuestros periodistas, columnistas y colaboradores y/o agencias informativas y no representan en modo alguno la opinión de diariojudio.com y sus directivos. Si usted difiere con los conceptos vertidos por el autor, puede expresar su opinión enviando su comentario.

SIN COMENTARIOS

Deja tu Comentario

Artículo anteriorMilitares aceptan dejar el poder en Egipto
Artículo siguienteLas plantas y la fe en la vida
Julio Ioseph May (Yossi) nació en Entre Ríos, Argentina. Es Contador Público de la Universidad de Buenos Aires. Desde 1973 viviò  en el Estado de Israel y a partir de febrero 2014 reside en Barranquilla, Colombia. En vistas a la tercera edad comenzó a practicar su sueño de escribir que lo acompañó desde chico.Participa activamente en variados grupos literarios del internet. Comparte publicaciones de cinco antologías: De Paz y De Guerrasy Lazos Umbilicales publicadas en Israel en 2007, "primer antología" de Muestrario de Palabras (2007) y Libro del Haiku, Ediciones Artesanales Santoamor (2008) ambas en Buenos Aires. Pensamiento Antologico Universal, La poesia purifica la vida humana, Congreso Universal de Poesia Hispanoamericana, publicada en Mexico 2010. La revista virtual Palabras al Sol publicaba regularmentecuentos y poemas de su autoría. Su preferencia es la narración.