Diario Judío México - “Sonata para un hombre bueno”: con esta dedicatoria al agente HGW XX/7 se cierra una de las películas más certeras y sobrecogedoras sobre el pasado comunista de Alemania (Oriental), La vida de los otros; y así podría llamarse también, salvando todas las distancias, la nueva película de sobre Ashraf Marwán, el egipcio que espió para y que el Mosad apodó el Ángel.

Marwán, se nos dice en la cinta, fue un agente doble que, haciendo uso de memorables artimañas, facilitó la paz entre y Egipto, la más duradera y estable en la zona.

Sin embargo, el debate sobre la figura de Marwan sigue abierto.

Uriel ben Joseph, de la Universidad de Haifa, dice en su libro The Angel: The Egyptian Spy Who Saved (2016) que Marwán fue un agente doble que salvó a del desastre en la Guerra del Yom Kippur y que, en última instancia, consiguió que y Egipto se sentaran a negociar la paz. se basó en esta obra y por tanto la película nos muestra esta versión.

Marwán era yerno de Gamal Abdel Naser, el líder panárabe juramentado con la destrucción de . Naser estaba disgustado con la elección de su hija Mona, y desaprobó la vida que llevaban ambos en Londres, al punto de que les hizo volver a Egipto. Ahora bien, cuando Naser murió, Marwán supo ganarse la confianza de su sucesor, Anwar el Sadat, y medrar en el seno del régimen.

Sadat ve en Marwán un activo inteligente y leal al que encomendarle ciertas tareas exteriores: labró buenas relaciones con la enajenada Libia de Gadafi y con Arabia Saudí, y además, según la película, evitó un atentado de la organización terrorista palestina Septiembre Negro contra un avión de la compañía israelí El Al en Roma.

Lo que nadie sabía era que en 1969 Marwán se había en contacto en Londres con Shmuel Goren, máximo responsable del Mosad en Europa tras las arrolladora victoria israelí en la Guerra de los Seis Días. Desde entonces comenzó a pasar información al enemigo. Finalmente, sin el conocimiento de Sadat, supo manejar a ambos bandos y los puso en el camino de la conciliación.

El legado de Marwán, si atendemos a lo que nos cuenta la película, es enorme. El acuerdo de paz sigue ahí, y ni siquiera sucumbió ante el ascenso al poder de los Hermanos Musulmanes en Egipto.

Que la motivación primigenia de Marwán para pasar información al Mosad era el dinero se deja claro desde el principio de la película. Se especula con que le pagó hasta 3 millones de dólares por sus servicios. No obstante, él mismo confiesa, ante un enfadado agente israelí, que lo hace porque “no quiere otra guerra”. Todas sus acciones estuvieron guiadas por un objetivo supremo: la paz entre y Egipto y el acercamiento a Washington de un El Cairo que quería alejarse de Moscú.

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Ahron Bregman, periodista israelí afincado en Londres que destapó a Marwán en 2002 –el egipcio estuvo en nómina del Mosad hasta 1998– y se convirtió en su amigo personal, ha afirmado que el Ángel engañó a Israel. En su obra The Spy Who Fell to Earth (2016), Bregman habla de su amistad, de la historia de Marwán y de las circunstancias que llevaron a su extraña muerte. Marwán se precipitó desde un balcón de su lujosa vivienda londinense y la Policía concluyó que pudo haber sido empujado. La teoría de que lo asesinó el Mosad la desmontó magistralmente Simon Perkin en The Guardian hace unos años.

Bregman siempre se ha sentido culpable por haberle destapado, y sostenido que esa fue la causa de su muerte.

Thomas G. Coffey, de la CIA, opina que Marwán no pudo ser un agente doble, porque la información que pasó a Israel era demasiado destructiva para los intereses de Egipto. Y es que fue gracias al famoso aviso que hizo llegar al entonces director del Mosad, Zvi Zamir, “la guerra empezará mañana”, que el Ejército de Israel pudo movilizar sus tanques a tiempo en los Altos del Golán para evitar la invasión siria. Por tanto, el engaño a Israel no habría sido completo, sino parcial, y con unas intenciones ulteriores.

Marwán, según el retrato ofrecido por , fue un hombre bueno que hizo grandes sacrificios para que se alcanzara la paz y lo consiguió.

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