Diario Judío México - The story is told about a disputation which took place in a Catalonia in the fifteenth century. The lord and the archbishop of the province challenged the local Jews to an unusual debate. If the Jews lost, they would have to leave the province. If they won, they could stay. There was only one condition to the debate: they would have to express themselves in motions rather than in words, in other terms, they would have to argue with gestures and in pantomime.

Realizing the grave consequences of this debate, the rabbis and the scholars were afraid of representing the community, for none of them wanted to assume responsibility for an eventual failure which would have led to an eviction of their brethren from their homes.

When it seemed that they would lose by default, a simple man by the name of Pedro indicated that he was willing to represent the Jewish community. Since no one else had volunteered, they all agreed saying: Better a chance than no chance at all.

The Jews and the Christians gathered in the courtyard of the palace to watch the debate. Pedro and the Archbishop sat face to face. At first, they just stared at each other.

Finally, the Archbishop stood up and held up three fingers. Pedro furrowed his eyebrows and held up one finger in response.

The Archbishop waved his hand in a circle over his head. Pedro waved his hand in a circle and pointed to the ground.

The Archbishop reached into his bag and pulled out a chalice of wine and a wafer. Pedro reached into his bag and pulled out an apple.

At that moment, the Archbishop declared, “Fellow Christians and Jews, I give up. The debate is over. The Jew has won the debate; his coreligionists can stay in our province.”

The Christian townspeople then gathered around the Archbishop and asked him to explain what had happened.

He said, “I began the debate by holding up three fingers to state the importance of the Trinity: the Father, the Son and the Holy Ghost. The Jew responded by holding up one finger, to declare that God is One.

“I waved my hand in a circle to show that God was above us, in heaven. The Jew pointed to the ground to remind me that God was here on earth as well.

“Finally, I showed him the wine and the host to remind him that through the sacrament of communion, God forgives us for our sins. But then he took out an apple to remind me that every human being is born with the sequels of Original Sin. This Jew had an answer for everything. So I gave up.”

Meanwhile, back in the synagogue the Jews were asking Pedro the very same question: “What happened? And how did you know how to answer correctly?”

Pedro ­ his Hebrew name was Moshe – answered: “When the Bishop held up three fingers. I thought he meant: we would have to leave the province in three days. So I held up one finger to tell him: “Only the One God can make such a decision!”

“Then, he waved his hand around his head. I thought he was telling me that soon no Jew would be found in this entire province. So I pointed to the ground to let him know that we would be staying right here.

“And then, I thought he was taking out his lunch, so I took out mine.”

The origin of that history is much older than you think. Indeed it is older than the two Catalonian disputatio: Barcelona and Tortosa. This identical history can be seen as one of the poems of of Juan Ruiz, the head priest of Hita and one of the best poets of medieval Spain. Sorry for repeating myself but I am from Hita and I love Juan Ruiz. The text is long but it is so good and written in the XIII century!

De la disputación que los griegos et los romanos en uno ovieron.

Palabras son de sabio, e díxolo Catón, 44
que omen a sus coydados, que tiene en coraçón,
entreponga plaseres e alegre la raçón,
que la mucha tristeça mucho coydado pon’;
et porque de buen seso non puede omen reír, 45
avré algunas burlas aquí a enxerir:
cada que las oyerdes non querades comedir,
salvo en la manera del trovar et del desir.
Entiende bien mis dichos, e piensa la sentençia, 46
non me contesca contigo como al doctor de Greçia
con ‘l rivaldo romano e con su poca sabiençia,
quando demandó Roma a Greçia la sçiencia.
Ansí fuer, que romanos las leyes non avíen, 47
fueron las demandar a griegos que las teníen;
respondieron los griegos, que non los meresçíen,
nin las podrían entender, pues que tan poco sabíen(11).
Pero si las queríen para por ellas usar, 48
que ante les convenía con sus sabios disputar,
por ver si las entendíen, e meresçían levar:
esta respuesta fermosa daban por se escusar.
Respondieron romanos, que los plasía de grado; 49
para la disputaçión pusieron pleyto firmado:
mas porque non entendíen el lenguaje non usado,
que disputasen por señas, por señas de letrado.
Pusieron día sabido todos por contender, 50
fueron romanos en coyta, non sabían qué se faser,
porque non eran letrados, nin podrían entender
a los griegos doctores, nin al su mucho saber.
Estando en su coyta dixo un çibdadano, 51
que tomasen un ribaldo, un bellaco romano,
segund Dios le demostrase faser señas con la mano,
que tales las fisiese: fueles consejo sano.
Fueron a un bellaco muy grand et muy ardid: 52
dixiéronle: «Nos avemos con griegos nuestra convid’
»para disputar por señas: lo que tú quisieres pid’,
»et nos dártelo hemos, escúsanos d’esta lid.»
Vistiéronlo muy bien paños de grand valía, 53
como si fuese doctor en la filosofía;
subió en alta cátedra, dixo con bavoquía;
«D’oy más vengan los griegos con toda su porfía.»
Vino ay un griego, doctor muy esmerado, 54
escogido de griegos, entre todos loado,
sobió en otra cátedra, todo el pueblo juntado,
et comenzó sus señas, como era tratado.
Levantose el griego, sosegado, de vagar, 55
et mostró sólo un dedo, que está çerca el pulgar;
luego se asentó en ese mismo lugar;
levantose el ribaldo, bravo, de mal pagar.
Mostró luego tres dedos contra el griego tendidos, 56
el polgar con otros dos, que con él son contenidos
en manera de arpón, los otros dos encogidos,
asentose el nesçio, catando sus vestidos.
Levantose el griego, tendió la palma llana, 57
et asentose luego con su memoria sana
levantose el bellaco con fantasía vana,
mostró puño çerrado; de porfia avía gana.
A todos los de Greçia dixo el sabio griego: 58
«Meresçen los romanos las leyes, yo non gelas niego.»
Levantáronse todos con pas e con sosiego;
grand honra ovo Roma por un vil andariego.
Preguntaron al griego, qué fue lo que dixiera 59
por señas al romano, e qué le respondiera
dis: «Yo dixe, que es un Dios: el romano dixo, que era verdad,
»uno et tres personas, e tal señal fesiera.
»Yo dixe, que era todo a la su voluntad; 60
»respondió, que en su poder teníe el mundo, et dis
»desque vi, que entendíen, e creíen la Trinidad,
»entendí que meresçíen de leyes çertenidad.»
Preguntaron al bellaco, quál fuera su antojo. 61
Dis’: «Díxome, que con su dedo me quebrantaría el ojo,
»d’esto ove grand pesar, e tomé grand enojo,
»et respondile con saña, con ira e con cordojo:
»que yo l’ quebrantaría ante todas las gentes 62
»con dos dedos los ojos, con el pulgar los dientes.
»Díxom’ luego após esto, que le parase mientes,
»que me daría grand palmada en los oídos retinientes.
»Yo l’ respondí, que l’ daría una tal puñada, 63
»que en tiempo de su vida nunca la vies’ vengada;
»desque vio la pelea teníe mal aparejada,
»dexos’ de amenasar do non gelo presçian nada.»
Por esto dise la patraña de la vieja ardida, 64
non ha mala palabra, si non es a mal tenida;
verás, que bien es dicha, si bien fuese entendida,
entiende bien mi dicho, e avrás dueña garrida.
La bulra que oyeres, non la tengas en vil, 65
la manera del libro entiéndela sotil,
que saber bien e mal, desir encobierto e doñeguil
tú non fallarás uno de trovadores mil.
Fallarás muchas garças, non fallarás un uevo, 66
remendar bien non sabe todo alfayate nuevo,
a trobar con locura non creas que me muevo,
lo que buen amor dise, con raçón te lo pruebo.
En general a todos fabla la escritura, 67
los cuerdos con buen seso entenderán la cordura,
los mançebos livianos goárdense de locura,
escoja lo mejor el de buena ventura.
Las del buen amor son raçones encubiertas, 68
trabaja do fallares las sus señales çiertas,
si la raçón entiendes, o en el seso açiertas,
non dirás mal del libro, que agora refiertas.
Do coydares que miente, dise mayor verdat. 69
En las coplas pintadas yase la falsedat,
dicha buena o mala por puntos la jusgat,
las coplas con los puntos load o denostat.
De todos instrumentos yo libro só pariente, 70
bien o mal qual puntares, tal te dirá çiertamente,
qual tú desir quisieres, y fas punto y tente,
si me puntar sopieres, siempre me avrás en miente.