El número de afectados por el covid declina con penosa lentitud. Si bien los niños que cursan grados inferiores han retornado a las escuelas apegados a estrictas medidas de higiene y distancia, los estudiantes en grados superiores deben continuar la enseñanza a través del zoom, que apenas entusiasma. Los pequeños negocios conocen todavía el cierre; cualquier intento de abrirlos es severamente penado por altas multas.

Los afectados se cuentan en particular entre el público judío ortodoxo y los árabes que moran en Jerusalén. Sin atender los riesgos y signos de la enfermedad adhieren a ceremonias masivas que multiplican los riesgos. En respuesta el gobierno ha resuelto elevar considerablemente las multas por este incumplimiento de las normas acordadas.

En paralelo a estos hechos la presente coalición gubernamental jefaturada por Netanyahu aún no ha aprobado los presupuestos correspondientes a los años 2020 y 2021, multiplicando así las incertidumbres tanto financieras como políticas. La posibilidad de un nuevo – el cuarto – torneo electoral no ha desaparecido, a pesar del radical declive de Bibi en el escenario público.

Y en tercer lugar: los resultados del voto en USA. Claramente, el presente gobierno y amplios sectores de la población adhieren fervorosamente a Trump por las diversas actitudes que asumió respecto a los intereses israelíes. Incluso se elevan rezos en las sinagogas pidiendo su victoria. Sin embargo, si Biden y los demócratas se imponen cabe anticipar la aparición de tensiones y desacuerdos, en particular respecto al surgimiento de un Estado palestino y la normalización de las relaciones entre Washington y Teherán.

Tres circunstancias que hoy gravitan en el juicio público de este país.

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Invitado por la UNAM llegué a México desde Israel en 1968 para dictar clases en la entonces Escuela de Ciencias Políticas y Sociales ( hoy Facultad). Un año después me integré a la CEPAL con sede en México para consagrarme al estudio y orientación de asuntos latinoamericanos. En 1980 retorné a Israel para insertarme en las universidades Tel Aviv y Bar Ilán. En paralelo trabajé para la UNESCO en temas vinculados con el desarrollo científico y tecnológico de América Latina, y laboré como corresponsal de El Universal de México. En los años noventa laboré como investigador asociado en el Colegio de México. Para más amplia y actualizada información consultar Google y Wikipedia.