Esta semana seguiremos con los cambios que se producen en nuestro organismo a medida que envejecemos. Concretamente, con aquellos que se producen en el aparato digestivo, en los huesos, músculos, articulaciones y sistema excretor.

APARATO DIGESTIVO

Debido a los cambios que con el envejecimiento se producen en las papilas gustativas y la producción de saliva se reduce el sabor de las comidas. Asímismo disminuye la sensación de sed, lo que aumenta el riesgo de deshidratarnos, especialmente los días de mucho calor. De ahí que sea tan importante adquirir el hábito de beber agua de manera regular y no esperar a que tengamos sed.

Por otra parte, el músculo que separa el esófago del estómago es menos efectivo, lo que puede ocasionarnos cierto reflujo. Para ello puede ayudarnos no acostarnos inmediatamente después de las comidas.

Es posible también que notemos digestiones más pesadas o lentas debido a que nuestro estómago se mueve más lentamente

Con respecto al intestino, puede suceder que, a pesar de que nos alimentemos bien, nuestro organismo no absorba de la misma manera los nutrientes, por lo que pueda llegar a faltarnos alguno.

Esa misma disminución en el ritmo del aparato digestivo y los cambios en la absorción de agua puede provocarnos una mayor tendencia al estreñimiento. Para aliviarlo, lo recomendable es comer más alimentos ricos en fibra, hidratarnos bien y hacer algo de actividad física, como por ejemplo pasear.

HUESOS, ARTICULACIONES Y MÚSCULOS

Con respecto a los huesos, con el tiempo la masa ósea se va perdiendo. Principalmente porque se destruye más calcio del que se absorbe, pero también incide en ello otros factores como el tabaquismo, la inactividad, el consumo excesivo de alcohol, y en el caso de las mujeres el cese de la menstruación, entre otros. Esta pérdida de masa ósea provoca que los huesos sean más frágiles y se puedan romper con más facilidad, con golpes no tan fuertes. El consumo de una mayor cantidad de calcio y vitamina D puede ayudar.

En el caso de las articulaciones lo que sucede es que el líquido que está dentro de las mismas se reduce y el cartílago, encargado de amortiguar y absorber los golpes y movimientos, se atrofia, deshidrata, adelgaza y en algunos casos llega a casi desaparecer. Esto produce deformidad en los huesos de las articulaciones, así como dolor, inestabilidad y dificultad para movilizarlas. A esta atrofia se le denomina artrosis. Esta artrosis puede ser más importante en aquellas personas cuyas articulaciones hayan recibido más uso o golpes, como las rodillas en los corredores por ejemplo.

Por su parte, los músculos se vuelven más rígidos, se regeneran más lentamente y se mueven más despacio, lo que influirá en todos nuestros movimientos.

SISTEMA EXCRETOR

El sistema excretor es el que se encarga de eliminar los productos de desecho de nuestro organismo a través de la orina.

Con el envejecimiento, los riñones, encargados de filtrar la sangre para extraer los productos de desecho, pierden parte del tejido y se reduce el número de unidades que filtran. Hay en cierta medida que esto es normal pero si pasase a ser severo y se diese una insuficiencia renal podríamos ayudar a nuestro organismo mediante el ajuste de la alimentación.

También la vejiga se vuelve menos elástica, lo que hace que pueda retener menos orina. Además, los músculos que componen la vejiga son menos elásticos. Para evitar, por este motivo, la pérdida involuntaria de orina podemos ir cada cierto tiempo al baño en lugar de esperar hasta que tengamos ganas.

En los hombres, también puede provocar problemas, como la retención de orina o la necesidad continua de orinar, el agrandamiento de la próstata, que se localiza rodeando a la uretra (por donde transita la orina para su expulsión). Todo ello puede ocasionar pérdidas de orina o, a veces, incluso, retenciones.

La semana que viene veremos los cambios que se producen en las áreas como la memoria y la atención.

3 COMENTARIOS

  1. Es un proceso inexorable, y conocido cuando has estado con tus mayores. Ahora en este mundo moderno, los llevan a centros residenciales con lo que esto lo hacen personas asalariadas. La pandemia y la nueva normalidad los va a rescatar de esta situación y el respeto y cuidado de los mayores volverá a sus hogares.

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Graduada en enfermería, especialista en enfermería familiar y comunitaria.