T”U BiShvat es una celebración post-toraítica. Es en la primer Mishná de Masejet Rosh Hashaná que aprendemos acerca de esta Fiesta que vinculaba y vincula al Pueblo Judío con su Tierra ancestral: “1 de Shvat es el Año Nuevo de los árboles, según la Escuela Rabínica de Shamai; la Escuela Rabínica de Hilel dice: es el 15 de Shvat”[2]. El pueblo judío, agrícola-ganadero 2000 años atrás, necesitaba expresar su amor por la Tierra de Israel celebrando el paso de las estaciones, la renovación del ciclo natural en el final del invierno.
Paradójicamente, fue en la pérdida del contacto cotidiano del Pueblo de Israel con la Tierra de Israel (producto de la expulsión del Pueblo Judío ante la caída de Bar-Kojvá en el 135 e.c.) que el 15 de Shvat, ” T”U BiShvat”, amplió sus alcances – como una expresión del deseo de retorno a la Tierra Ancestral de los Hijos de Israel. T”U BiShvat pasó a ser la representación más vocal de la nostalgia judía por la Tierra, los paisajes, los frutos y los árboles de Israel, siempre en la esperanza del Retorno y de la recuperación de la vida nacional judía.
En uno de esos paréntesis del tiempo en el que se permitió a los judíos retornar a su Tierra antes del restablecimiento nacional judío con la creación del Estado de Israel hace casi 70 años, T”U BiShvat emuló los mecanismos más eficientes para la transmisión judía. Los Cabalistas que llegaron a Israel desde España y Portugal en el siglo XVI, guiados de la mano del Arí[3], renovaron la celebración de T”U BiShvat estableciendo un “Día para comer frutos de Israel” – un “Séder T”U BiShvat”, con vino blanco y tinto, frutos y bendiciones, analogando al Séder de Pésaj que une y reúne a las familias del Pueblo Judío cada año. No menos de quince frutos eran, y son parte, hasta el presente, de este nuevo Séder, todos ellos celebrando la naturaleza de Israel y su producción ancestral: aceitunas, dátiles, uvas, cítricos, higos, manzanas, bananas, nueces, peras y más. T”U BiShvat regaló simultáneamente alegría a un pueblo oprimido en sus Diásporas, y una profunda melancolía, a la vez, por la pérdida de su vida nacional. Fue en la esperanza de la recuperación de esa existencia como Nación que el Pueblo de Israel recuperó su vida en su Estado, celebrando hoy T”U BiShvat como “Jag HaNetiot”, la Fiesta de la Plantación de Árboles, cumpliendo así con el precepto de reverdecer a la Tierra de Israel, “Cuando llegues a la Tierra plantarán toda clase de árboles”[4].
El árbol que marca el inicio de esta celebración es el Almendro, que florece con sus flores blancas, luego rosadas y finalmente fucsias exactamente iniciando en T”U BiShvat. Es como si este árbol nos indicara, sin necesidad de calendarios, que el paso del invierno a la primavera está iniciando. Me permitiré aquí una referencia personal: vivimos con nuestra familia en las Colinas de Judea. Cada día, al bajar hacia nuestra sede mundial macabea, en Kfar HaMacabiá, veo la transformación de los almendros, plantados en el camino de las alturas a la planicie de Israel. Cuando llega T”U BiShvat, yo “veo” T”U BiShvat: veo las flores blancas de los almendros que, de un día para el otro, embellecen las ramas deshojadas de esos maravillosos árboles que decoran el verde y la roca de nuestras colinas. Es una muestra de la vida renacida de este país; de nuestro compromiso por plantar y replantar Israel, transformándolo hoy en el país más reforestado del planeta. Una muestra, también, de la renovación de los mensajes de nuestras celebración de acuerdo al sentir y vibrar de las nuevas generaciones – T”U BiShvat, hoy, como la fiesta nacional de la ecología en Israel.
Vengan. Vengan a Israel. Vean esta Tierra renacida. Hoy con sus almendros en flor. Mañana, con sus cosechas de granos. Luego, con sus frutos de verano. Estamos en nuestra Tierra renacida en nuestro propio renacimiento nacional.
Que en este T”U BiShvat plantemos en nuestras almas el renovado compromiso hacia la Tierra de Israel y el Estado que ella sostiene, creando un presente lleno de los más variados, ricos, desafiantes e inspiradores frutos para nuestra generación y todas las futuras de nuestro pueblo.
¡T”U BiShvat saméaj!
¡Jazak ve’ematz!
 
CARLOS A. TAPIERO
Vice-Director General & Director de Educación
Unión Mundial Macabi

[1]El nombre es, en realidad, una fecha del calendario hebreo: el 15 del mes de Shvat. En el alfabeto hebreo existe una correlación entre las letras y los números que representan. El número 11, por ejemplo, es un compuesto de la letra Yud (10) y la Álef (1). El número 15 se conforma con las letras Tet (9) y Vav (6) – dándonos la sílaba que leemos como “TU” -. No se utilizaron las letras Yud (10) y Hey (5), ya que su conjunción es uno de los nombres de Dios – YA -.
[2]Mishná, Rosh Hashaná, 1:1.
[3]Rabi Itzjak Luria Ashkenazi, habitante de Tzfat en el Galil israelí.
[4]Vaikrá XIX, 23.