Einstein no solo llamó su relación con otros judíos su “vínculo humano más fuerte”, también practicó el judaísmo durante un tiempo cuando era un niño. Aunque no provenía de una familia especialmente religiosa, atravesó una fase intensamente religiosa cuando tenía 11 años. Por ejemplo, no comía cerdo de acuerdo con la tradición judía. Además, compuso canciones religiosas para Dios y las cantaba en su camino a la escuela.

Aunque era un niño, Einstein era inspirado por pensamientos que impartían alguna clase de sentido de asombro y misterio. El judaísmo proporcionaba entonces ese asombro y misterio. Más tarde, la física haría lo mismo.

Igual que el judaísmo proporcionó a Einstein un vínculo con Dios cuando era niño, con el tiempo la física tomó su lugar como el conducto que llevaba al menos a algo que se asemejaba remotamente a Dios en la mente de Einstein. Ese algo era la verdad. La física es el estudio de la realidad a su nivel más básico y profundo. En mi opinión, por eso Einstein amaba tanto la física. Representaba la “verdad misteriosa” que las personas religiosas buscaban tradicionalmente en Dios.

Einstein dijo: “Todo aquel que esté involucrado seriamente en la búsqueda de la ciencia se convence de que un espíritu se manifiesta en las leyes del Universo, un espíritu enormemente superior al del hombre y uno ante el cual nosotros debemos humillarnos con nuestros modestos poderes”. Ahí está.. O eso parece. Pero Einstein tenía una actitud hacia Dios con más matices de lo que puede parecer con una lectura ocasional de una única cita.

Aunque Einstein no creía en un Dios personal, hablaba de un “espíritu ilimitadamente superior”. Si él no creía en un dios que castigaba a sus criaturas, ¿qué significaba exactamente Dios para él? El concepto de Dios no es nunca sencillo de explicar porque desafía cualquier forma de definición.

Todo el mundo tiene una opinión sobre Einstein. Tanto los teístas como los ateístas tienen sus citas favoritas de Einstein intentando apoyar sus posiciones. Esto es posible porque su comprensión de sus propios sentimientos acerca de Dios pareció evolucionar con el tiempo.

La influencia de Einstein no fue solo en las áreas de la ciencia y la religión. Se buscaron sus opiniones acerca de una multitud de otros asuntos, como el sionismo y la paz mundial. Einstein pareció tocar directa o indirectamente a todo el mundo en el siglo XX, incluyéndome a mí.

Aunque el judío más famoso de la era moderna, Albert Einstein, no subió nunca a mi camioneta, John Archibald Wheeler, un amigo de Einstein, sí subió en ella cuando tenía 88 años. Así que seis grados de separación no fueron los necesarios para conectarme a mí con Einstein. Tan solo uno.

Yo estaba invitado al Kipfest 2000 con ocasión de la celebración del 60.º cumpleaños de Kip Thorne en el Instituto de Tecnología de California debido a mi investigación sobre posibles interrelaciones entre la ciencia y la religión. Aunque la conferencia de física no tenía oficialmente nada que ver con la religión, Kip Thorne fue un tipo de buen trato y me permitió colarme siempre que fuera discreto con las preguntas a los físicos que asistían.
Durante los descansos entre las conferencias tuve la oportunidad de hablar con John Archibald Wheeler, Stephen Hawking mediante su sintetizador de voz electrónico, James Hartle y varios otros. Más tarde estuve en casa de Kip y pude tomar una foto de Hawking sentado en el sofá en la salita con Kip y sus amigos antes de que le pusieran de nuevo en su silla de ruedas motorizada.

Yoeli Kaufman y stephen hawking

(Fotografía: Yoeli Kaufman y Stephen Hawking en la casa de Kip Thorne)

La conversación entre el Profesor Wheeler y yo fue relativamente breve. La conferencia en Beckman Auditorium había hecho un receso para el almuerzo y le vi caminando en la dirección opuesta al Athenaeum. Debía haber planeado tomar la ruta más larga. Así que mi esposa y yo le ofrecimos llevarle en nuestra camioneta. Debió haber reconocido mi ansiedad por hablar con él. Así que decidió no seguir con su paseo y complació a un joven compañero que en aquel momento tenía la mitad de su edad.

Había un pequeño grabador de cintas entre los asientos delanteros que yo había usado para grabar las conferencias. Dándome cuenta de que era una oportunidad única en la vida, lo tomé y lo encendí para grabar nuestra conversación. Le pregunté acerca de su amigo más famoso y me dijo la que ha contado a menudo en otras ocasiones de cómo Einstein predijo bromeando, en respuesta a la pregunta de un estudiante acerca de su casa, que su casa nunca se convertiría en un lugar de peregrinaje para la gente que viniera a mirar sus huesos. Después de una breve conversación con el Profesor Wheeler que nunca olvidaré, mi esposa tuvo el honor de acompañarle por Hill Avenue al Athenaeum.

Wheeler trabajó con Einstein y con Niels Bohr, ayudó a construir la bomba atómica y la de hidrógeno, introdujo el término agujero negro para describir el extraño colapso de objetos supermasivos y agujeros de gusano para describir túneles en el espacio-tiempo, y entre sus estudiantes graduados se encontraban físicos famosos como Richard Feynman, Kip Thorne, Hugh Everett III y el físico israelí Jacob Bekenstein. Max Tegmark describió a Wheeler como el “último titán, el único superhéroe de la física que todavía permanecía de pie”.

Nadie fue tan audaz como Einstein, pero Richard Feynman y John Archibald Wheeler ciertamente habrían sido candidatos si hubiera sido necesario. Feynman le dijo a Kip Thorn una vez: “Algunas personas creen que Wheeler se ha vuelto loco los últimos años, ¡pero siempre ha estado loco!”Se refería al genio impredecible del Profesor Wheeler y a su audaz creatividad. Viniendo de Richard Feynman, eso era un cumplido tremendo.

Yoeli Kaufman y john archibald wheeler

(Fotografía: Yoeli Kaufman y John Archibald Wheeler)

Randall Thomas Davidson, el Arzobispo de Canterbury, preguntó a Einstein una vez acerca de algún efecto que la relatividad pudiera tener sobre la religión. Einstein contestó: “Ninguna. La relatividad es una cuestión puramente científica y no tiene nada que ver con la religión”.

La abrumadora mayoría de físicos en Kipfest 2000 habría estado de acuerdo con Einstein, estoy seguro. Su área de experiencia era la investigación de la física, que procede por medio del método científico y la experimentación. No hay forma de hacer un experimento a un espíritu.

Aunque no hay forma de realizar experimentos sobre Dios en sí mismo, las religiones hacen pronunciamientos normalmente acerca del mundo físico que puede ser comprobado. En este sentido, la relatividad puede tener mucho que decir sobre ciertas declaraciones de la religión.

La conversación entre Einstein y Eddington tuvo lugar unos 10 años antes de que Einstein escribiera sus ensayos sobre religión cósmica. Con Eddington parecía referirse a la religión en el sentido de religiosidad o religión institucionalizada. Cuando se preguntó a Einstein que definiera su religión en otra ocasión, se refirió a sí mismo como un “no creyente profundamente religioso”. Así se expresaba Einstein.

En una ocasión diferente, Einstein resumió el verdadero sentimiento religioso y su efecto sobre él así: “Saber que lo que es impenetrable para nosotros realmente existe y se manifiesta como la mayor sabiduría y la belleza más radiante, cuyas formas brutas solamente son inteligibles para nuestras pobre facultades, este conocimiento, esta sensación… eso es el centro del verdadero sentimiento religioso. En este sentido, y solo en este sentido, yo me incluyo también entre hombres profundamente religiosos.

Él también dijo: “Quiero saber cómo Dios creó este mundo… Quiero saber Sus pensamientos; el resto son detalles”. Así que Einstein no estaba tan interesado en lo que los teólogos tenían que decir sobre Dios. Einstein quería saber lo que Dios estaba pensando.

Más adelante, Einstein explicó: “Mi religión consiste en una humilde admiración del espíritu superior ilimitado que se revela a sí mismo en los pequeños detalles que somos capaces de percibir con nuestra mente frágil y débil”. Igual que HaShem se reveló a Moisés en Éxodo 3, Él simplemente “es el que Él es”. No necesita que frágiles seres humanos Le defiendan porque Él es capaz de defenderse a Sí mismo.

HaShem es a la vez tanto el Incognoscible Definitivo como revelado en los detalles más pequeños de Su creación. Al observar la obra de Dios, quizá podamos comprender una parte infinitamente pequeña de los pensamientos del Artista Divino, que es lo que Einstein hubiera querido.

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Yoeli Kaufman obtuvo su licenciatura en Lenguajes y Culturas de Oriente Próximo y después trabajó como analista y traductor de árabe para la Inteligencia del Ejército de EE. UU. Realizó un Máster en Administración Educativa en Temple University de Filadelfia. Eli escribe ahora con regularidad para el Diario Judío México, el Jerusalem Post, y el Times of Israel.