La actual crisis financiera de Estados Unidos, independientemente de los errores financieros es el resultado negativo de una desmedida ambición e ignorancia.

Cuando la ambición desmedida opaca a la previsión razonada, es cuando las dificultades aparecen.

Las crisis, los cambios, los ciclos de la economía y con más razón los de la vida, no son de ninguna manera perpetuos, sino cambiantes por su mismo dinamismo. Es decir tienen principio pero también tienen fin.

No obstante resulta un hecho concreto hoy que la economía norteamericana está en grandes dificultades. Para decirlo en sus propias palabras: “Hoy, somos más pobres, la confianza del mundo en nosotros se ha debilitado.” “Hoy, debemos empezar a vivir ajustándonos a nuestros propios medios y de ser posible con un poco menos.” “Estos tiempos son distintos, la vida ha cambiado, en el pasado si que eran buenos tiempos, todo era más fácil”.

Lo único que tiene de realidad esta afirmación es que es mentira. La verdad es que son los mismos resultados consecuenciales de siempre en esta ocasión con números más grandes. Bajo la luz de la razón se prevé una crisis a nivel mundial. Pero tarde o temprano se superará con voluntad y disciplina.

Finalmente he aquí un consejo valioso:

* Las tempestades y las riadas no las aguantan los árboles frondosos sino los arraigados. Para poder aguantar debo reconcentrarme en el núcleo de mi existencia. No identifiques tu vida con cosas cuya conservación no depende de ti, no hagas depender tu existencia de condiciones que no está en tus manos asegurar. Para aguantar, hay que podar los recursos, hay que dedicarse a lo fundamental. Si tienes muchas ramas no podrás aguantar. La capacidad de aguante está en razón directa de mi concentración en lo esencial.

Así de claro.

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