Finalmente se publicaron los resultados de uno de los estudios más importantes realiza sobre la deuda pública en México, elaborado por la Auditoría Superior de la Federación (ASF).

La conclusión es clara: Hemos alcanzado en un nivel de deuda insostenible y riesgoso que podría inclusive desestabilizar al país de forma estructural e irreversible.

  1. El sexenio del récord de endeudamiento: Los pasivos gubernamentales, en la teoría, sólo deben existir para financiar el gasto público que los impuestos no alcanzan a cubrir. La deuda con Fox representaba el 19% del PIB, número estable que se mantuvo con Calderón en límites de 23%. Peña Nieto ha más que duplicado dicha cifra, y hoy el endeudamiento se acerca al 52% del PIB. Evidentemente, este aumento exponencial del gasto hace que el gobierno tenga el gasto más alto en pago de intereses de su historia: Cerca de $400 mil millones de pesos al año. El incremento de los pasivos además no se ha traducido en crecimiento económico, que se ha posicionado por debajo de la inflación durante todo el sexenio. Los mexicanos así perdemos poder adquisitivo cada año.
  2. Primera vez que tenemos un gobierno con déficit primario: El déficit primario se calcula al eliminar de forma teórica la deuda como componente del ingreso nacional. Obtenemos así un índice, que nos indica si el balance egresos-ingresos de la federación está equilibrado. El índice alcanzó un 1.15 en promedio de 2014 a 2016, lo que nos indica que, aún sin deuda, el gobierno gasta 15% más de lo que recibe en impuestos. El hoyo así se hace más grande, y por eso la deuda sigue creciendo y alcanzando una “posición fiscal insostenible”.
  3. La fuga de capitales: El escenario de alto endeudamiento progresivo del país, ha hecho que la confianza internacional se empiece a perder (mucho tiempo esta confianza fue nuestro principal argumento de estabilidad). En 2016, Inversionistas no residentes deshicieron sus posiciones en valores gubernamentales por 1,477 millones de dólares, un 100% más que en 2015. Asimismo, realizó la más grande transferencia neta de recursos al exterior para cubrir el pago de intereses de la deuda contratada por el gobierno y el sector privado, correspondiente a 25,968 millones de dólares. Por último, Moodys rebajó la calificación de deuda mexicana hacia una “perspectiva negativa”. La subida de las tasas de interés ha intentado retener capital extranjero sin mucho éxito, con el efecto colateral de encarecer el costo del crédito para los mexicanos e inhibir la inversión productiva.

La ASF concluye fríamente con un comentario desolador sobre la estrategia financiera que ha tenido un efecto desastroso en México: “El crecimiento económico y los ingresos públicos no han sido suficientes para compensar el crecimiento de la deuda pública, que se encuentra fuera del rango de sostenibilidad; a lo que se suma la volatilidad de los mercados internacionales, la aversión al riesgo y la salida de capitales de los países emergentes”.

 

 

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Enrique Presburger es Licenciado en Relaciones Internacionales por el ITESM Santa Fe en y Maestro en Finanzas por la misma institución y la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona; ambos grados con honores. Actualmente es Director General de Factor Exprés SAPI de CV SOFOM ENR, institución financiera dedicada al factoraje a PYMES, y es parte del Consejo Directivo de la ASOFOM (Asociación de Sociedades Financieras de Objeto Múltiple). El autor también fundó y dirige el IPAA (Instituto de Profesionistas y Académicos Autónomos), asociación que diseña planes educativos y de capacitación dentro del sector financiero. Enrique es autor del primer libro de Sociedades Financieras de Objeto Múltiple en México: “SOFOMES ENR: La Puerta a la revolución Financiera en México”. Encuentra más acerca del autor en: www.enrique-presbuger.com.