Diario Judío México - En la vida podemos encontramos con situaciones inesperadas y más, cuando estamos fuera de nuestra zona de confort, exponiéndonos al Mundo como lo que somos, simples seres humanos recorriendo la senda propia y observando aquella que es ajena, para así aprender a cada paso de la experiencia de otros; sin embargo, algunas veces esa distancia se acorta más y más, enseñándonos que somos un microcosmos, inmerso dentro de un Universo lleno de posibilidades infinitas, como las mismas estrellas que cobijan la noche, donde se pueden cruzar con nosotros gente maravillosa, igual que la caricia del sol en una tarde de otoño, caminando por las calles después de un buen reposo.

Cada uno forma parte de la energía vital, misma que da aliento a todo cuanto se mueve, respira o permanece quieto, conscientes que podemos ser protagonistas de una gran historia y a la vez, relatores de otras experiencias de vida en el corto camino que es el transitar, teniendo consciencia que nuestro destino es único e irrepetible y por ello, debemos aprender a abrazarlo, tan pero tan fuerte que no se pueda escapar, mientras corremos tras él.

Así mismo, sobrevivir algunas veces se presenta complicado y más, cuando no hacemos uso del poder con que contamos en conjunto y por separado. Porque somos un fin en si mismo, el cual depende de la confianza que alberguemos en nuestro interior, como constructores de un proceso en constante creación, el cual nace y muere a cada instante, reviviendo cada día al igual que sale el sol.

Algunos nos atrevemos a cruzar las fronteras de lo imposible, cuando soñamos más allá del infinito, sin tener miedo de ser nosotros mismos; conscientes que cada uno posee el poder para hacerlo, rompiendo modelos y paradigmas caducos, impuestos por taras sociales, dentro de un Mundo que tiene la obligación de evolucionar hacia un futuro mejor, ya que pertenecemos a la misma corriente de vida que no distingue entre la noche y el día.

Por ello, es que no podemos detenernos frente al cambio, es imposible quedarnos estáticos y evasivos, porque el futuro nos está esperando, está ahí sin importar el tiempo transcurrido, si perdimos el rumbo o lo tenemos fijo, todos debemos aprender a esforzarnos en creer en nosotros mismos.

Muchas veces el ser diferente es algo que se torna casi imposible de sobrellevar, aunque al fin y al cabo, todos somos iguales a pesar de tener un camino distinto en nuestro andar…

Para Mila y Albert, quienes se cruzaron en mi destino como un Viento del Poniente, sin tener un rumbo fijo, pero que ahora, ambos forman parte de la historia que albergo en mi corazón y también en mi memoria.
(Especial para el Diario Judío.com de México.)
10 12 2018.

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Licenciada en Filosofía de la Universidad de Costa Rica, UCR, especializada en identidad nacional costarricense; ética; y comunicación social. En la actualidad investiga sobre los judíos sefardíes en Costa RIca. Además tiene estudios en la Facultad de Derecho de la Universidad de Costa RIca y trabaja como consejera en razonamiento jurídico en una firma de abogados. Publica artículos en El Semanario Universidad, de la Universidad de Costa RIca, en esefarad.com, revista argentina en internet sobre cultura sefardita y ha publicado en el diario La Nación de Costa RIca. Es Poeta. Publicó poemas en la Revista Tópicos del Humanismo de la Universidad Nacional, UNA, en el Semanario Universidad de la UCR y en el diario La Nación. Forma parte de la Junta Directiva de la Ong Instituto para el Desarrollo, la Democracia y la Ética, IDDE.