Diario Judío México - Recibimos una invitación de boda muy elegante, días después nos llamó un señorita preguntando si íbamos a asistir, lo cual se nos hizo muy acertado, ya que de esa manera los anfitriones podrían calcular la asistencia al banquete, aunque a la hora de la hora faltó gente, eso lo detectamos por las mesas vacías y a la salida por las tarjetitas con los nombres y las mesas asignadas que no se recogieron a la entrada del salón de fiestas.

La ceremonia en el Templo estuvo muy emotiva, pero para incomodidad de los invitados, el banquete era en otro lugar, debido a ello, muchos optaron por ir directamente ahí, los que llegaron antes, tuvieron que esperar pacientemente hasta que llegaron los anfitriones para poder entrar al salón, que estaba bellamente decorado y como ya es costumbre había una orquesta para recibir a los invitados y para la hora de la cena y otra para el Mazal Tov tradicional y los bailes en boga. Los platillos que sirvieron eran muy sofisticados, difícilmente recuerdo los exóticos nombres que aparecían en el menú.

Lo anterior me hizo recordar, lo que Foi, Foi… de la Bodas de antaño en la comunidad ashkenazi, puesto que distaban bastante de lo que son ahora, si no había posibilidades, la “jupá” se hacía en la casa junto con una comida preparada por la misma familia, inclusive había una cocinera yidish muy famosa que se le conocía como “Jane di Roite” que cocinaba a domicilio, pero las familias con más posibilidades lo hacían en algún salón comunitario como; Jesús María 3, Tacuba 15, San Lorenzo 290, Cuba 81 y Justo Sierra 71, en todos ellos ponían mesas largas que se quitaban para la hora del baile, y justamente a esa hora llegaban jóvenes auto invitados, para ver a que muchacha pescaban, lo que no era mal visto, ya que todo mundo se conocía, es más así se formaron muchos matrimonios.

El menú era típicamente yidish, el concesionario más famoso era el legendario Shiele Shlejter, que servía más o menos lo siguiente; de entrada había “hering”, seguido de “guefilte fish” y “guehakte leibelaj”, luego venía el consomé de pollo con “lokshn” “kneidlaj”, “kreplaj” y “knishes” el plato fuerte consistía en; “cholnt” con “kishke”, lengua, “brust”, ternera, pollo o pato al horno y “tzimes”, sin faltar los pepinos agrios y el pan evaporado, de postre había compota de frutas y pastel, lo que no fallaba eran un vaso de té bien caliente para que se bajara todo o de perdida dos Alka Seltzers.

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A raíz de una afición que despertó en 1948 con el regalo de su primera cámara fotográfica a la edad de siete años y posteriormente durante sus estudios en el Colegio Israelita de México, su actividad gráfica sobresalió desde un principio, sirviendo para varias celebraciones de aniversario del plantel y algunas que han trascendido en locales como Palacio de Bellas Artes, Instituto Cultural México-Israel y otras exhibiciones como la del Museo del Chopo sobre la historia de la Comunidad Judía.

Desde entonces empezó a coleccionar imágenes, sumando a la fecha más de 40mil, que ha utilizado incluso para varios audiovisuales, hechura de libros, publicaciones, películas y programas de televisión. Desde el primer número de "Foro" en abril de 1989, sus colaboraciones han sido ininterrumpidas con su siempre buscada sección "Retina Histórica".