Diario Judío México - Desde la formación del Estado de en 1948, la representación diplomática de Estados Unidos ha estado localizada en Tel-Aviv. Los Estados Unidos, quien 11 minutos después de la declaración de independencia de reconoció al estado judío, creía en lo planes del Plan de Partición de 1947 que buscaba el que Jerusalén quedara en manos de la comunidad internacional. Como sabemos, luego de la Guerra de Independencia de en 1948, Jerusalén fue dividida. Su franja oeste fue controlada por mientras que la parte este fue controlada por Jordania. Posterior a la Guerra de los Seis Días, y tras 19 años de judíos no haber pisado la zona este de Jerusalén donde se encuentra el Kotel, logró unificar por primera vez en su a Jerusalén. Ahora podría repoblar las comunidades de mayoría judía que en la franja este algún día allí existieron (en 1881 la mayoría de la población en toda Jerusalén era judía), controlar el Kotel y el Monte del Templo (a pesar de ello el “Status quo” alcanzado con Jordania sobre el Monte del Templo limita la presencia judía en donde algún día estuvo el primer y segundo Templo de Jerusalén), reconstruir la Universidad Hebrea de Jerusalén, limpiar las tumbas judías que habían pasado a ser utilizadas como letrinas, y unificar en su totalidad la capital que fundó el rey David hace 3,000 años atrás.

A pesar de ello, y tras la franja este haber sido anexada por junto a cascos urbanos aledaños a Jerusalén en 1980, ninguna misión diplomática en el país reconoció la legitimidad de esta movida. Ni siquiera los Estados Unidos. Sin embargo, y bajo la presidencia de Bill Clinton, esta postura cambió con la aprobación del “ Embassy Act of 1995,” la cual da un explícito mandato de ley para que la embajada estadounidense en sea movida a Jerusalén. De hecho la legislación ni siquiera establece si la embajada puede o no ser establecida en Jerusalén Este, por lo que existe la posibilidad legal de que sea establecida en la franja este. Sin embargo, esta acción de movilizar la embajada estadounidense de Tel-Aviv a Jerusalén depende de una orden ejecutiva por parte del presidente. Por lo que evidentemente, Clinton no llevó a cabo luego de Oslo II en 1995. Desde entonces, George W. Bush, Barack Obama y todos los candidatos de ambos partidos nacionales han hecho promesas de mover la embajada estadounidense a Jerusalén. Sin embargo, nada ha ocurrido. A pesar de ello, y tras la victoria electoral del empresario, Donald Trump, este precedente cambiará.

Trump, quien entre sus más cercanos ha dejado claro que no cambiará esta posición y no le ha importado criticar los informes de inteligencia y aliados que le han informado sobre los peligros que conlleva llevar esto acabo, ha nombrado como su embajador a David Friedman. Friedman, quien se destacó por más de 20 años como abogado de la Trump International en asuntos de litigios bancarios y quiebras, y su principal asesor en asuntos de , ha dejado  claro reiteradamente que la embajada será trasladada a Jerusalén. Sin dudas, evidentemente esta movida va a ser llevada a cabo no solo por el compromiso que Trump tiene con Friedman y su yerno, Jared Kushner, sino porque Trump entendió el porqué es importante ser aliado de (y no mantenerse neutral como dijo en un comienzo) y de las entidades políticas de derecha israelíes.

De hecho, esta postura de mover la embajada estadounidense a Jerusalén no me cabe la menor duda fue crítica para que Trump ganara votos entre la diáspora estadounidense-israelí la cual una buena porción vive tanto Judea y Samaria como Jerusalén. Recientemente hablé con un diplomático israelí sobre este asunto. En esta conversación, el diplomático me narró la idea de que Estados Unidos mantenga una embajada basada en Jerusalén pero con oficinas en Tel-Aviv. De este modo, el embajador puede estar en dos lugares distintos (lo que sería clave para no apartarse del mundo diplomático que se encuentra en Tel-Aviv) y claro, proteger su integridad física ante el posible levantamiento de los palestinos en contra de esta acción. Esta idea me fascina ya que obviamente se protegen los intereses de los Estados Unidos en ambos polos y se cumple con el principio de tener representación diplomática en donde se localiza la sede gubernamental donde dicha misión se encuentra.

En conclusión, esta medida no solo cumple con una promesa de campaña hecha por Trump para levantar dinero para su campaña y ganar simpatías entre los miembros de la coalición de Netanyahu, sino que volverá a fortalecer las relaciones estadounidense-israelíes. Esta movida acabará con la incertidumbre e inestabilidad que generó el apoyo de Obama a la resolución 2334 del Consejo de la Seguridad de la ONU, sin duda alguna.

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1 COMENTARIO

  1. El Presidente Trump es un hombre de negocios muy exitoso. Muchos de ustedes miran el vaso medio lleno y otros medio vacíos, puedo asegurarles que el vaso está lleno y no de negativismo. En primer lugar, el quiere ayudar a Estados Unidos a recuperarse del abuso que ha recibido en especial durante los últimos 8 años. El Presidente Trump quiere que Estados Unidos vuelva a ser una superpotencia mundial y respetado. Él está trasladando la embajada a Jerusalén porque Jerusalén es la capital legítima de Israel. El Presidente Trump ha estado donando a Yeshivot ya otras instituciones rabínicas durante muchos años antes de la conversión de su hija.

    Él sólo tiene un gran amor por la Tierra Santa y entiende por qué la embajada de Estados Unidos pertenece en Jerusalén. Es para mostrar al mundo que Estados Unidos respeta y acepta que Israel es la única democracia en el Medio Oriente.

    Que Dios bendiga al Presidente Trump al concederle la sabiduría de que siempre sigue el camino correcto para sí mismo y también en la dirección de la política para el pueblo de los Estados Unidos de América y el mundo. AMEN.

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José Lev Gómez es un estudiante de máster en Seguridad e Inteligencia en la University of Buckingham en Inglaterra. Graduado en Neurociencias y Estudios de Israel en la American University en Washington, DC, José ha realizado internados profesionales en la Cámara de Representantes de Puerto Rico, y el Comité Nacional de los "College Republicans" y The David Project en Washington, DC. Además de su interés por la política española, la diplomacia y temas de seguridad en el Medio Oriente, José ha trabajado como coordinador de eventos relacionados a Israel para American University Hillel y como asistente de eventos para el Centro de Estudios de Israel de la American University. Recientemente también realizó una pasantía diplomática en la delegación diplomática del Kurdistán Iraquí en Washington, DC. Además de colaborar con este diario, José tiene un blog en el Times of Israel, y ha escrito para periódicos como El Nuevo Día (Puerto Rico), El Vocero de Puerto Rico (Puerto Rico), Latino Rebels (Estados Unidos) y Red Alert Politics (Estados Unidos). José es autor de dos libros: "Panorama Internacional: Una mirada a la geopolítica e historia mundial (2016-2017)" y "Puerto Rico: El nocivismo del insularismo y el colonialismo", y realizó su proyecto de fin de grado en Estudios de Israel sobre las "Las Relaciones de Israel con el Nacionalismo Vasco y Catalán