1) PARA SABER

Un libro breve pero muy bello de la Biblia es el de Judit, una de las heroínas del Antiguo Testamento y al que el papa Francisco dedicó su . Este escrito es un canto a la esperanza en Dios que interviene a favor de su pueblo, especialmente en momentos de sufrimiento. Se narra el asedio a la ciudad judía Betulia, por un general de Nabucodonosor llamado Holofernes, quien era prepotente y despreciaba a Dios. Con un numeroso Ejército, 170 mil soldados, había asolado sin compasión la región: Destruía y saqueaba ciudades, expoliaba y destruía los templos, mataba a espada a todos los jóvenes, sometía a sus hijos y mujeres al pillaje. Al acercarse a Jerusalén, el miedo y el terror invadieron a todos. Entonces “todo israelita clamó a Dios con gran insistencia y se humilló profundamente… para que protegiera la casa de Israel” (Jdt 4,9). El Señor escuchó su sufrimiento, dice la Escritura. Judit, una hermosa joven judía muy piadosa, viuda hacía tres años, oraba y hacía sacrificios. Ante el pueblo que desesperaba, con más de 30 días de asedio y ya sin agua, les dirige palabras sabias a tener confianza en Dios y les anuncia que ella los vencerá con la ayuda divina. Audaz y valiente sale de la ciudad con su doncella y logra introducirse al campamento enemigo y matar al mismo Holofernes. Cuando los enemigos se enteran huyen desconcertados y son derrotados por los judíos. Mientras que Holofernes es prototipo de la fuerza y violencia, Judit simboliza la fe que da confianza en Dios. Es una mujer piadosa y prudente capaz de enfrentarse a empresas arriesgadas en favor de los demás.

2) PARA PENSAR

Judit, después de su acto heroico, volvió a su ciudad y vivió hasta los 105 años con generosidad, ternura y serenidad. El papa Francisco nos invita a imitarla, y preguntarnos: ¿Cómo se vive hoy la vejez? Los hijos y los nietos, ¿se interesan por los abuelos? Las personas mayores, ¿están dispuestas a compartir con los jóvenes la riqueza de su sabiduría, a enseñar, aconsejar, escuchar? Son preguntas que nos ayudan a reorientar nuestra vida. Pero el heroísmo no es solamente para grandes eventos, sino también vivir con heroísmo una bonita vejez poniendo el amor en la dificultad de cada día. Y así crecer, no sólo en edad, sino en autoridad, sabiduría y santidad.

3) PARA VIVIR

Judit quedó viuda pronto y no tuvo hijos, pero vivió con plenitud y con la conciencia de haber cumplido la misión que el Señor le encomendó. Ya anciana, no fue una “jubilada” que vivía melancólicamente su vacío. No, fue una anciana apasionada que supo ocupar su tiempo compartiendo los dones que Dios le otorgó. Como muchos abuelos, parte importante de su vocación es ayudar a los hijos en la educación de los niños. Así, los pequeños aprenden la ternura y el respeto por la fragilidad: Lecciones insustituibles. Los abuelos, a su vez, aprenden a compartir sus dones y dejar como herencia su sabiduría y ternura, el haber hecho el bien, más valiosa que cualquier bien material. El papa Francisco nos invita a leer libro de Judit, mujer valiente y sabia que supo estar a la altura y que se asemeja a la Virgen María, pues también se le dirigieron las palabras: “Bendita tú entre las mujeres”

FuenteEl imparcial

1 COMENTARIO

  1. ¡Hola qué tal! Agradecido, por la orientación, en este mundo, tan caótico y en camino tan sinuoso, una banca qué te invité a descansar y reflexionar, un refresco para el alma. Gracias.

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