Este es el artículo 1 de 5 en la serie Una visita no judía a Israel

Viajaré a Israel está semana, estoy feliz y expectante, aunque también con inquietudes y preocupaciones.

Sin duda un mar de sentimientos y emociones encontradas, por una parte un dejo de temor por el tema del terrorismo en contra de Israel, los incendios que muchos han sido por condiciones del clima y la naturaleza, pero he leído que también se han sumado ataques terroristas incendiarios, entonces pienso si eso puede afectar mi viaje, si el Tour tendrá que cambiar algunos lugares que están siendo afectados por el humo o por el riesgo o si pudiera ser peligroso para mi esposa y para mí y mis compañeros de viaje. Por otro lado el corazón me vibra de profunda emoción recordando las experiencias de dos viajes anteriores que han marcado mi vida desde entonces: en mi primera visita en el Monte Carmelo, tuvimos un encontronazo con un carpintero Judío (ahora mismo, me detengo de escribir porque las lágrimas se agolpan y mi corazón se acelera) ahí en ese lugar tan emblemático para el pueblo Judío, recibimos a Yeshúa יֵשׁוּעַ como el Señor de nuestras vidas y todo empezó a dar un giro total que después de 33 años persiste y se mantiene transformándolo todo, porque su amor inagotable nos inunda para siempre y transforma ideas y pensamientos y nos muestra una manera de vivir diferente, contundente y radical basada en la Biblia tanto Antiguo como el Nuevo Testamentos. Gracias al pueblo de Israel por dar al mundo a ese carpintero Judío que ha impactado millones de corazones. En la segunda visita a Israel, en Jerusalem en el Aposento Alto tuve otro impacto espiritual que me marco con un antes y un después.

Es impresionante para mí el saber de tantas experiencias espirituales que se suscitan en Israel todo el tiempo, me emociona muchísimo el pensar el poner el pie en el aeropuerto a mi llegada el día de mañana, hay una atmósfera espiritual espectacular en esa bendita tierra.

En ese lugar en el año 33 de esta era, se encontraban reunidos 120 Judíos y de repente un gran estruendo como de un viento recio y aparecieron lenguas cómo de fuego repartidas sobre cada uno y empezaron a hablar en otras lenguas, no logro imaginar lo que sintieron, impactó a judíos de todas las naciones de la tierra que moraban en Jerusalem en esos días, todos estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua, maravillados pues eran galileos reunidos en ese lugar. Eran habitantes de todas partes del mundo conocido de esa época y les oían hablar en sus lenguas las maravillas de Dios. Fue tan impresionante y tan diferente que algunos tratando de explicarse lo que estaban viendo, que dijeron que estaban borrachos. Pues de manera increíble para mí, en ese segundo viaje viví esa misma experiencia, de repente me escuche hablar en otras lenguas las maravillas de Dios. desde luego que es tan raro y diferente que he llegado a pensar yo mismo si no estaba borracho, jajaja. Pero no, esa experiencia maravillosa cambio mi vida en forma definitiva, me ha dado la gloriosa oportunidad de relacionarme mucho más y de manera más profunda con Ashem.

Algo sucede en Israel, algo que no he vivido en más de 50 países en donde he estado, estoy seguro que es la preciosa presencia de Dios, en el lugar que Él le ha dado a su pueblo escogido, el pueblo Judío para habitar y relacionarse con su creador y que hoy comparten con visitantes de todas las naciones de la tierra.

Todavía ni siquiera salgo hacia allá y ya estoy profundamente emocionado. Voy a ir narrando en mis palabras esta tercer experiencia y les agradezco la oportunidad de poder compartirla con ustedes amigos del pueblo de Israel, aquellos que son la niña de los ojos de Ashem.

Su amigo "NO JUDIO".

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