Hoy es Yom Yerushalaim, la conmemoración del día que se reunificó Jerusalén. Recuerdo ese mismo día, hace 51 años que siendo un joven de 20 años corrí desde mi barrio Mea Shearim hacia la ciudad antigua en búsqueda del lugar más sagrado por nuestro judaísmo, el Kotel HaMaaravi. Allí, entre y civiles, recé llorando y agradecí a Ds el milagro de devolvernos el Kotel. En ese mismo momento decidí que mi respuesta a esa acción divina iba a ser la de voluntrizarme en un barrio o ciudad para ayudar a la gente. Un año después, en 1968 llegue a la ciudad de Migdal HaEmek que estaba sacudida por el crimen, la droga y la pobreza. Luego de años de trabajo con niños y jovenes decidí fundar un espacio educativo que no solo brindasra herramientas a los jovenes sino tamién un hogar cálido que les otorgue amor y les extienda una mano de apoyo.  

 Hoy en día, Migdal Ohr cuida a más de 6 mil niños en todo el país y tiene más de 21 mil egresados de sus instituciones educativas. Dentro de esos miles de alumnos se encuentra Sheni, adolescente que llegó a Migdal Ohr proveniente de una familia de inmigrantes de la ex Unión Soviética con escasas posibilidades económicas. El lugar indicado para que se realice Sheni fue la escuela de comunicación y artes que yo presido, Majshava, la cual se especializa en música, danzas, actuación, computación y matemáticas. Con mucho amor y apoyo, Sheni realizó el curso de Majshava con la Filarmónica de Israel e inició su largo y brillante camino como violinista.

 Gracias a Migdal Ohr Sheni cumplió su sueño y es una de las jovenes violinistas prodigio de Israel, participa en concursos en nacionales e internacionales, y esperamos que prosiga su anhelo de ser parte integral de la Filarmónica de Israel.  He aquí, una muestra de su virtud con el violín y una canción que llena mis ojos de lárimas: Yerushalaim de Oro.

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El solo acto de ayudar al prójimo, de escucharlo, de comprender sus penas y aflicciones, aunque sepamos que nuestra acción tenga pocas posibiildades de ser exitosa, es un trabajo largo y complejo, pero que al fin y al cabo nos llena de satisfacción y brinda la posibildad de ver milagros aqui y ahora.