Jayé Sará: Amor por siempre

Es verdad, siempre que le llega el turno a esta parashá, indudablemente habrá que tocar el tema del noviazgo y la buena relación en pareja.
La manera de cómo se conocieron Itzjak Abinu y Rivká, es ya sabida, y ha sido repetida tantas veces, que estaría de más mencionarla en esta ocasión, así que pasaremos a: ¿Y qué pasó después de la boda?
“Y la llevó Itzjak (a Rivká) a la tienda de Sará – su madre- y tomó a Rivká (por esposa), y fue entonces su mujer, y la amó, y entonces se confortó Itzjak después de la muerte de su madre”

¿Qué relevancia puede tener el hecho de llevar a su futura novia a casa de Sará su madre?
En realidad, el proceso de conocimiento y elección de Rivká, por parte de Itzjak, no se apoyó en el milagroso encuentro con Eliëzer, él quería comprobar si la visión de Rivká sobre la vida y los valores humanos, correspondía a las bases de educación que recibió de su madre Sará. Como dice Shelomó HaMelej, en Mishlé: “No te apartes de la ley de tu madre” Ya que sobre ella recae la responsabilidad de la educación de los hijos. Fue entonces, al comprobar que tenían objetivos afines, cuando resolvió tomarla por esposa.

Rabí Shimshon Hirsch, ZT”L señala que Itzjak primero la hizo su mujer y después la amó, como así figura en el texto: “Aún ésta es una cualidad la cual, gracias a Di´s, no se perdió de la simiente de Abraham y Sará, Itzjak y Rivká. Pues conforme ella se volvía cada vez más su mujer, así crecía el amor entre ellos. De la manera en que fue consolidado el matrimonio del primer hijo judío, son fundamentados la mayoría de los matrimonios en Israel (por lo menos así debería ser), no bajo el principio del deseo y la pasión, sino basados en la reflexión y el entendimiento. Los padres del novio y la novia hablan entre ellos, calculan si hay afinidad en los hijos. De esa manera se fortalece el amor entre ellos, pues han logrado conocer lo más objetivamente posible a su futura pareja.


No obstante, la mayoría de los matrimonios que se realizan fuera de este marco, son basados en lo que llaman “amor”.Solamente hay que echar un vistazo a los casos de la vida real, para comprobarse inmediatamente cuán grande es el abismo entre el “amor” antes de la boda, y lo que queda después de ésta. Cómo todo después pierde sentido y gusto, cuán distinta es la realidad de la fantasía. Ese “amor” era ciego, por lo tanto lo único que podrá generar a futuro será desilusión. No así los matrimonios en el marco del judaísmo, que sobre ellos está escrito: “Y tomó a Rivká, y fue su mujer y – entonces – la amó”. En ese punto la boda no fue el clímax de su florecimiento, sino, más bien, la raíz del verdadero amor”

Es casi imposible creer que la mayoría del mundo, personas responsables, trabajadoras, cuyas decisiones en los negocios son a raíz de un exhaustivo cálculo, cuando llegan al momento de decidir por su compañera/o de vida, el/la que será socio/a de él/ella en su descendencia, lo dejen todo en manos de suspiros, romanticismo y las bellas miradas. ¡Ojo! No se entienda que habrá de eliminar esos elementos ¡Para nada! sin embargo todos ellos podrán servir nada más para fortalecer una relación que esté bien sustentada en el conocimiento real del otro, y si es que comparte nuestros objetivos de vida.

Aún más, y éste es en verdad lo que ha de cerrar con broche de oro nuestro tema, dice el pasuk:
“Y entonces se confortó Itzjak después de la muerte de su madre”
Lo único que consiguió en realidad llenar el espacio vacío en Itzjak, abierto a raíz del fallecimiento de Sará, fue el saber que toda esa carga espiritual, todos esos valores que lo llenaron y formaron durante su crecimiento, los cuales eventualmente transmitiría a sus hijos, los encontró en Rivká su mujer. No hay nada que pueda llenar más a una persona y darle sentido, que el saber que todos los valores que lactó en su casa podrá hacerlos trascender a su descendencia. Esto fue lo único que realmente logró confortar a Itzjak Avinu.

Esta es la gran labor en nuestra generación, las personas necesitan dirección después del matrimonio, eso se consigue por medio de una correcta información y mucho trabajo, cuánto mejor si ese proceso se realiza antes del matrimonio.
“Las acciones de los padres son señales para los hijos” Esa cierto, plasmada en nuestra historia, es verdadera, real y factible aún para nuestros tiempos. Los elementos no han cambiado, las soluciones tampoco. Recordemos que trabajar por nuestra vida matrimonial, es trabajar por la más grande empresa de nuestra vida.
Shabat Shalom
Yair Ben Yehuda

1 comentario en «Jayé Sará: Amor por siempre»

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