Acabo de descubrir uno de los sentidos más fuertes que tienen la Tefilá.

Si HaShem sabe todo lo que necesitamos, surgiría la pregunta para qué, entonces es necesaria la Tefilá. Una de las respuestas más famosas es para que nosotros entreguemos en Sus manos toda nuestra vida, sabiendo que únicamente dependemos de ÉL. Esto quiere decir que al momento de decir nuestra Tefilá, lo que realmente estamos haciendo, más allá de agradecer o pedir (en ese orden, ya que por eso comenzamos diciendo MODÉ ANÍ) es reconocer que todo depende de ÉL, incluso la misma posibilidad de decir la Tefilá. Es por eso que en la Amidá comenzamos diciendo HASHEM SEFATAY TIFTAJ. Pero hay algo que, desde mi perspectiva, es aún más fuerte que eso. Está escrito que el mundo fue creado con la fuerza del favor (OLAM JESED IBANÉ). Es decir que por más que quisiéramos destruir el mundo, nunca será eso posible mientras exista el JESED. Asimismo, para construir mundo, aunque comencemos con bases fuertes y sólidas, jamás será eso posible sin anteponer el JESED. Y el JESED real es una cualidad que únicamente tiene HaShem, ya que nosotros, como humanos, al hacer un JESED sentimos placer, o sea que en parte recibimos algo a cambio, que es ese mismo placer. El único que puede dar sin recibir nada a cambio, que pueda ser considerado JESED BEEMET es HaShem Itbaraj. Es por eso también que es HaShem Ejad. Quiere decir que es único en todo sentido e inigualable. También quiere decir que no es que entre todos los dioses nosotros creemos únicamente en Él, sino que no existen otros y que ÉL es único. Único por varios motivos, entre ellos en Su fuerza de Creador ya que ÉL únicamente puede hacer JESED, y asimismo es el creador del JESED mismo sin recibir nada a cambio.
Según esto, el JESED es la fuerza cosmogónica que sostiene todo y la que si la quitáramos, volvería todo al caos.
Se debe tener en cuenta que esto lo hizo HaShem así por algo yes para que aprendamos nosotros a mantenernos, crecer y cumplir nuestra función, así como lograr que otros la cumplan, siempre anteponiendo el JESED. En cierta forma, el JESED es la clave de todo.
Ahora bien, ¿Qué tiene que ver esto con la Tefilá?
En el transcurso de la vida, las personas pasamos por muchos momentos, más difíciles que fáciles. Todos los y las grandes historias se basa en terminar con éxito algo que parecía imposible, porque ese es el gustito que saboreamos en la vida. La vida no es fácil casi en términos generales. Una de las maneras más tranquilizantes de sobrellevar tales situaciones es desahogándonos en palabras ante un amigo, escribiendo, con la pareja, yendo al psicólogo, etc. Viene HaShem y nos da el mejor regalo que la humanidad puede tener, un regalo basado en la creación del mundo y sus cimientos, el JESED. Ese regalo es la Tefilá. En ella podemos desahogarnos al máximo, espectar todo lo que tenemos en nuestra mente y sentimientos. Sabemos que para expresar un sentimiento debemos hacerlo frente a alguien que lo comprenda como nosotros mismos lo sentimos y eso es imposible, así sea un hijo frente a su padre. HaShem nos entiende al máximo porque ÉL nos creó. Lo que hacemos al decir la Tefilá es hacer esa catarsis inmensa y única frente al ÚNICO, basados en la fuerza cosmogónica de la creación en su totalidad, sus principios, sus bases y sus cimientos que es el JESED.
Así es como causa efecto instantáneo la Tefilá, al sentirnos liberados de poder desahogarnos frente al ÚNICO que nos puede comprender. Y esa es la respuesta de la Tefilá, más allá de la petición que hayamos hecho. El hecho de sentirnos liberados del alma, en sí mismo es una respuesta instantánea. Así como existen necesidades fisiológicas que no podemos soportar hasta que no nos liberemos de ellas, así también existen necesidades “espiritualógicas” con las cuales la vida es insoportable si no nos liberamos de ellas. Cuando decimos la Tefilá tenemos ese gran beneficio al mismo tiempo que estamos reconociendo que todo depende de ÉL, ya que sabemos que ÉL sabe nuestras necesidades y sim embargo nos acercamos a reconocerlo. Eso provoca que HaShem conteste nuestras Tefilot.
Quiera BORE OLAM que todas nuestras buenas peticiones sean escuchadas y cumplidas y seamos merecedores y meritorios de decir muchas Tefilot.

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Mi nombre es Gabriel Zaed y escribo bajo el seudónimo de Rob Dagán. Mi pasión por la escritura es una consecuencia del ensordecedor barullo existente en mis pensamientos. Ellos se amainan un poco cuando son expresados en tinta, en un escrito. Más importante es expresarse que ser escuchado o leído, ya que la libertad no radica en hablar, sino en ser libre para pensar, analizar.