Una manera distinta de estudiar el Holocausto en las escuelas judías


Ahora recordando este importante acontecimiento Yad Vashem y el Grupo Masbirim Tercera Generación lanzan este importante proyecto que constara de 6 ediciones donde se abordaran la Vida en Checoeslovaquia, La shoa en todos sus aspectos, Terezin sus diferentes aspectos y su vida cultural. Kamarad que incluye la revista y la página de Internet y Kamarad 23 donde los alumnos presentaran un artículo relacionado con su vida actual en los géneros literarios que integran Kamarad

De esta manera se busca que los jóvenes de las escuelas judías se sensibilicen con lo acontecido, participen y se involucren

Kamarad 23 recuerda el periódico de los niños del Ghetto de de Terezin, que se publicó de 1943- 1944.

Mientras se debatían entre la vida y la muerte a la sombra del hambre, y la incertidumbre de cuánto tiempo estarían ahí antes de ser enviados a los a los campos de exterminio 29 niños, separados de sus padres, decidieron elaborar un periódico local. Niños entre los 12 y los 14 años fue hecho por ellos y para ellos de una manera semanal, sin que ningún adulto participara u opinara.

Los niños sabían que era importante plasmar sus sentimientos y su devenir separados de los adultos y de sus familias, todo mezclado con su angustia, su dolor con una pizca de humor.

Ivan Polak, editor e ilustrador de “Kamarad”, pereció en Kaufering, un campo de trabajo, a los 15 años. Ivan enfrentó diferentes problemas, además de los tradicionales de cualquier editor se encontró con un mundo diferente que se vivía en el Ghetto.

El último artículo de la última edición de ”Kamarad ” (n º 22 , de 22 de septiembre , 1944) , titulado “Los jóvenes después de 11 años “, describe un encuentro imaginario de dos niños en el futuro de la “Heim” en Praga, en el otoño de 1955. Termina con la ingenua promesa: ”continuará”.

No continuó. Cuatro días más tarde, inició una serie de transportes masivos hacia Birkenau. Incluyó todos los creadores de ”Kamarad “. Sólo uno de los instructores y cuatro de los 29 niños sobrevivieron hasta el final de la Segunda Guerra Mundial.