Diario Judío México - Eran sus ahorros para vivir en su vejez, los recursos para pagar sus gastos básicos y los de sus familias. Pero están congelados.

Un ataque al corazón hace seis años obligó a Miguel Galván a retirarse y a la vez tuvo que cerrar la mueblería que ya llevaba operando por casi 30 años en el barrio de Magnolia.

Afortunadamente, el ex empresario supo ahorrar dinero, pero en un abrir y cerrar de ojos se ha quedado sin nada. Galván es uno de los numerosos clientes afectados por el multimillonario fraude de $8,000 millones en Stanford Group Company y empresas filiales.

“No sé qué voy a hacer. Metí todos mis ahorros con Stanford y ahora no tengo ni la menor idea de qué va a pasar con mi dinero y con mi vida, porque ese dinero es mi porvenir”, dijo Galván.

“Le estoy pidiendo a Dios un milagro porque yo vivo de ese dinero, yo ya no puedo trabajar por mis problemas de salud. Estoy con un pie en la calle, estoy desesperado”, agregó el ex empresario.

Igual que Galván, miles de personas que tenían inversiones y ahorros en compañías de R. Allen Stanford esperan en medio de un tenso drama que alguien pueda darles una respuesta directa sobre su dinero. Pero no la encuentran por ningún lado.

Las cuentas de muchos inversionistas fueron congeladas a pesar de que no están directamente ligadas con el fraude del que está acusado Stanford, y no será hasta el 12 de marzo que algunas de esas cuentas (menores de $100,000) podrían ser liberadas. Pero hay temor de que los inversionistas no recuperen todo su dinero porque existe un severo problema de liquidez en las compañías de Stanford.

“Mi dinero no tiene nada que ver con la investigación, no entiendo cómo pueden hacer esto como si no le afectara a nadie, yo no puedo vivir sin ese dinero, mi familia depende de esos ahorros”, explicó Galván.

Un juez federal en Dallas ordenó que se congelaran todas las cuentas ligadas con Stanford luego de que la autoridad financiera federal presentara una demanda civil que alega que las compañías de Stanford estuvieron involucradas en inversiones fraudulentas calculadas en $8,000 millones.

Galván ahora se lamenta de no haberle hecho más caso a su corazonada de que algo no andaba bien, porque ya había escuchado algunos rumores de que algo iba a suceder. Pero sus consejeros financieros le dijeron que no se preocupara. Cuando Galván decidió retirar el dinero ya era demasiado tarde.

“Llamé a mi consejero financiero, pero me dijeron que no podía hablar conmigo sobre mi cuenta. Entonces me enteré de lo grave que estaba la bronca”, contó Galván.

“Cuando miré mi cuenta congelada sentí que me venía el peso del mundo encima”, agregó.

Cientos de personas que tienen inversiones con Stanford acudieron el 26 de febrero a una junta en el auditorio del Houston Community College localizado en el Loop 610 a la altura de la calle Westpark, pero no encontraron las respuestas que buscaban.

En la junta estuvieron varios abogados que representan a inversionistas de Stanford. Los abogados recaudaron firmas de los inversionistas para una petición que solicita al juez del caso que considere retirar su orden de congelación a las cuentas que no están ligadas al fraude alegado.

También estuvieron algunos abogados de los consejeros financieros de Stanford.

“Está situación tiene a muchas personas que, por ejemplo, estaban por retirarse o ya retirados preocupados de que van a tener que comenzar de cero”, dijo Michael Stanley, un abogado que representa a los consejeros financieros de Stanford.

“Mis clientes [los consejeros financieros] quieren ayudar a sus inversionistas a recuperar su dinero”, agregó Stanley.

“Yo no quiero firmar una petición, quiero que alguien me diga qué va a pasar con mi dinero, tengo renta que pagar, voy a perder mi seguro médico y sin el seguro no puedo pagar mis medicinas, estoy desesperada”, dijo Ana Rosales, de 65 años.

Los consejeros financieros que se hicieron presentes en la junta platicaron con sus clientes y les aseguraron que iban a hacer todo lo posible para recuperar su dinero. Pero eso no era suficiente para las personas que tienen sus ahorros congelados.

“Acabo de perder mi trabajo y no sé por cuánto tiempo voy a estar así. Considerando la crisis económica, ese dinero que ahorré lo tenía precisamente para este tipo de emergencias”, explicó Lorena Escobar, una recepcionista de 55 años.

“Muy pronto no voy a tener para pagar mi casa, mi auto y mis otros pagos”, agregó Escobar.

La tensión en el auditorio era patente y es que al no escuchar respuestas directas de los consejeros algunas personas cayeron en la desesperación y la frustración.

“No es justo que jueguen con el porvenir de las personas, ya es mejor guardar el dinero debajo del colchón porque hoy en día hay tanto fraude que da miedo”, le gritaba una mujer a uno de los consejeros.

Entre tanta frustración también había personas que trataron de mantenerse optimistas.

“Espero que todo este escándalo con Stanford sea nada más un mal entendido y todo vuelva a su normalidad”, dijo Clara Esquivel, una maestra de 42 años.

“Me han dicho que el señor Stanford es una muy buena persona, ojalá esto se aclare pronto por el bien de todos nosotros que dependemos tanto del dinero que nos han congelado”, concluyó.

Fuente:http://www.impre.com/rumbo/houston/2009/3/6/desesperacion-de-afectados-por-112683-3.html

FuenteImpre.com
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