¿Acaso es posible buscar algo sin siquiera conocer ese algo que buscamos? Es imposible encontrar lo que no conocemos ni su tamaño, aroma o textura. Ahora supongamos que, por algún motivo casi mágico, lo encontramos, ¿cómo podemos estar seguros que es lo que andábamos buscando si no sabíamos ni cómo era eso que tanto buscamos? ¿Buscamos algo que nunca tuvimos o algo que en algún momento tuvimos y se nos extravió? Si es que nunca lo hemos tenido, ¿para qué lo buscamos? ¿No es más fácil decir que si nunca lo tuvimos es porque no lo tendríamos que haber tenido? Y si se nos extravió, ¿acaso no es por irresponsabilidad nuestra? Puede ser que no, ya que tal vez nos lo robaron.

Hablemos de la :
¿Nacemos con y la perdemos con el tiempo o nacemos sin y la buscamos con el tiempo? Si es que nacemos con felicidad, ¿en qué momento la perdimos y por qué? Y si nacemos sin felicidad, ¿para qué la buscamos? ¿No se supones que nacemos con lo necesario para vivir? Y si nacemos sin y decimos que debemos buscarla para vivir, ¿acaso podemos buscar algo que no sabemos cómo es? Y si afirmamos saber cómo es, ¿cómo podemos estar seguros si es que nunca la hemos tenido? ¿Acaso podemos afirmar lo que es la como algo igual para todos o más bien, para cada persona es diferente? Si para cada persona es diferente, entonces cada quien busca algo diferente. Si es así, podremos decir que para un asesino, la es matar. Ok, es algo malo, pero eso no quita que para el asesino eso no sea su felicidad. Y si es que nos basamos en que la felicidad es algo que tiene otra persona, ya sea dinero, amor, vida sexual, propiedades, tranquilidad mental, conocimientos u otra cosa, no por eso podemos afirmar que lo mismo será para nosotros, ya que “cada quien busca algo diferente”. Y si la llegamos a encontrar, aún sin saber qué es, ¿cómo podemos afirmar haberla encontrado?
Ahora supongamos que buscamos mucho hasta encontrarla, ya sea porque la perdimos o por ser que es necesario. ¿Lo necesario es buscar o encontrar? ¿Lo necesario es encontrar o disfrutarla? Ahora supongamos que sabemos lo que es, la buscamos, la encontramos y la disfrutamos, ¿acaso será eterna o por tiempo limitado? ¿Y ese tiempo de qué depende? ¿No vale la pena preguntarnos si el tiempo invertido en la búsqueda sea relativamente válido con el momento que la obtengamos, o será que incluso después de haberla perdido, el disfrute continúa por saber que la hemos tenido aunque sea un tiempo? O tal vez, el hecho de haberla tenido y ahora no, más que vivir el disfrute de lo que fue, tal vez hasta caigamos en depresión por no tenerla, por haberla perdido, por saborearla y ya no tenerla.
La respuesta a las preguntas mencionadas es la misma para todas: la es justamente vivir sin buscar nada, pues ya lo tenemos todo. La es justamente vivir, sentir, y saber que está en nuestras manos disfrutar el momento sin ansiedad (preocupación a futuro) ni angustia (preocupación por el pasado). Eso no quiere decir no ocuparse del futuro, sino saber que el mejor futuro se construye viviendo cada instante al máximo como si fuera eterno, como si fuera lo que es: único. Eso sí es la felicidad.

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Mi nombre es Gabriel Zaed y escribo bajo el seudónimo de Rob Dagán. Mi pasión por la escritura es una consecuencia del ensordecedor barullo existente en mis pensamientos. Ellos se amainan un poco cuando son expresados en tinta, en un escrito. Más importante es expresarse que ser escuchado o leído, ya que la libertad no radica en hablar, sino en ser libre para pensar, analizar.