La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, responde a las preguntas sobre el hecho de que el presidente de EE.UU., Joe Biden, aún no haya llamado al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, lo que ha levantado algunas cejas en Israel y en Estados Unidos.

“Su primera llamada con un líder de la región será con el primer ministro Netanyahu”, dice Psaki.

“Tendrá lugar pronto”, dice, y añade que Netanyahu es “obviamente alguien con quien [Biden] tiene una larga relación”.

E “Israel es un aliado importante… Nuestro equipo está plenamente comprometido, manteniendo conversaciones constantes a muchos niveles con los israelíes”.

El primer ministro Benjamín Netanyahu no está preocupado por la falta de una llamada telefónica del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, desde que el líder estadounidense asumió el cargo, dijo el sábado el embajador israelí en Estados Unidos, Gilad Erdan.

“El primer ministro no está preocupado por el momento de la conversación”, dijo Erdan al Canal 12, citando que Biden se ha centrado en asuntos internos, concretamente en la pandemia de coronavirus y en la economía.

En los últimos días se ha especulado con la posibilidad de que la nueva administración estadounidense estuviera adoptando deliberadamente un enfoque frío hacia Netanyahu, pero el primer ministro y los funcionarios estadounidenses han desestimado las preocupaciones.

El primer ministro Benjamín Netanyahu prometió el lunes oponerse a quienes se oponen a su postura hacia Irán, al tiempo que restó importancia a no haber recibido una llamada telefónica de desde que el nuevo presidente de asumió el cargo el mes pasado.

En una amplia entrevista televisiva, Netanyahu dijo que tiene “maravillosos lazos” con los demócratas en el Congreso, después de forjar un estrecho vínculo con Donald Trump y enemistarse con el predecesor demócrata del presidente republicano, Barack Obama, por los términos del acuerdo de 2015 que limita el programa nuclear de Irán.

Netanyahu dijo que los lazos con los legisladores estadounidenses eran una “cuestión de política” y no de afiliación partidista.

“Quien apoya nuestras políticas, estoy con él. Y quien nos pone en peligro, por ejemplo, en las políticas relativas a un Irán nuclear, que es una amenaza existencial para nosotros, me opongo a eso, y no me importa si son demócratas”.