Diario Judío México - Perdón, lo siento, mil disculpas, no fue mi intensión etc… son palabras utilizadas comúnmente cuando alguien hace o dice algo que sin o con querer lastima. En ocasiones las disculpas funcionan, pero en general no son tan efectivas. Sobretodo cuando se ha lastimado profundamente. No es suficiente con decir que uno lamenta lo que hizo, dijo o causó.

De hecho, pedir perdón puede ser la parte más fácil dentro del proceso de reparar la relación, porque a pesar de la incomodidad y de el tenerse que despojarse del ego, cuando uno pide una disculpa, de alguna forma se libera de la carga por la culpa que siente. Lo más difícil es aceptar que la otra persona no está dispuesta para recibir la disculpa o no tiene interés en recuperar la relación.

Cuando hay malentendidos o discusiones y peleas, todos pierden. Las relaciones se deterioran, y por algún motivo la culpa, la vergüenza y la incomodidad crecen a medida que pasa el tiempo. Por lo que la relación que se daño se fractura y se deteriora más.

Quizá uno de los aspectos más significativos cuando uno quiere reparar la relación que se daño, tiene que ver con el sentir sinceramente el dolor causado. Hay que entender el problema y las acciones desde el punto de vista de la otra PERSONA.

Se necesita mucho valor para aceptar que uno se ha equivocado o ha dicho más de la cuenta. Ser humilde y entender que a pesar de que uno ya se arrepintió de lo que hizo o dijo.

Lo más probable es que la persona que se sintió atacada, defraudada y/o traicionada no esté en el mismo lugar. Ella puede seguir aferrada al dolor que sintió; por lo tanto, una palabra y unas flores con una disculpa, posiblemente, no sean suficientes para poder reparar el daño causado.

Cuando uno busca reparar una relación, no tiene que buscar justicia, ni tiene que tratar de explicar quien tuvo la razón y quién se equivocó. No se trata de justificar, ni de señalar, lo único que importa… es el enfocarse en recuperar la relación. Hay que reconocer que uno queriendo o sin querer daño y también se deterioró la relación.

Cada persona es un mundo, y percibe la vida con una visión propia, a pesar de que uno crea que como actuó estuvo en lo correcto. Uno debe tener la madurez para reconocer que la otra persona tiene su versión y su visión. Cada percepción es valiosa y tiene que ser respetada.

El aprender a pedir perdón, es una acción que mejora la calidad de vida de la persona que se disculpa. Al ser compasivo con los demás, uno se convierte más compasivo consigo mismo. Así, además de reparar la relación dañada, sana el sentir del otro y mejora su propia autoestima.

Pedir una disculpa, reparar el daño causado es sanarse, primero a sí mismo, después a la relación y finalmente ayuda a crear armonía y paz en el mundo.

La Receta

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Reparando relaciones dañadas

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Reconocimiento – sensibilidad y aceptación para poder ver el dolor que ha causado

Valor – humildad para entender el dolor causado y fortaleza para enfrentarlo

Arrepentimiento – reconocer que hay que reparar y hacer todo lo posible por lograrlo

Determinación – no darse por vencido hasta reparar la relación

Apresuramiento – disculparse y no dejar que pase mucho tiempo

Afirmación positiva para reparar relaciones lastimadas

Reconozco que me he equivocado y lastime a una persona querida. Estoy dispuesto/a hacer lo que sea necesario para reparar su cariño y respeto. Siento en mi, el dolor que cause. De corazón lo lamento. Tengo la fortaleza y paciencia para esperar el tiempo que la otra persona requiera para perdonarme. Tengo la confianza que puedo reparar el daño que cause. No soy una persona mala, ni buscó lastimar a nadie, simplemente me equivoque y puedo remediar el daño que cause.

Cómo reparar las relaciones dañadas:

  1. Pedir perdón no es un símbolo de debilidad. La persona que pide perdón es un ser que reconoce el dolor que causó y está dispuesta a repararlo con conciencia, responsabilidad, humildad, fortaleza y un gran sentido de humanidad.
  2. Pedir perdón invita que uno sea tratado con más respeto. Cuando uno pide perdón demuestra que es capaz de aceptar sus errores y que hace lo que se necesite para repararlos, por lo tanto, se convierte en un ejemplo y en alguien digno de ser respetado.
  3. El pedir perdón trae armonía y bienestar a la persona y al mundo. Cuando uno deja de cargar culpas y malestares, suelta pesos que solo envenenan el alma y evitan que la vida fluye con espontaneidad.

Valiente es la persona que aprende a escuchar y validar el dolor que causó, y hace todo lo necesario para reparar aquello que lastimó.

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Becky Krinsky Coach de vida, conferencista, escritora y columnista ganadora de premios internacionales por sus libros de autoayuda y transformación. Licenciada en Ciencias de la Educación, con estudios en Desarrollo Humano, y Consejería. Egresada de la Anáhuac, Universidad de México. Fundadora de Recetas Para la Vida © / Recipes for Life ©. y la columna Pregúntale a Becky. Con importantes participaciones en plataformas internacionales y nacionales, en conferencias en vivo, transmisiones en la radio y segmentos de televisión semanal, con el mensaje y su concepto tan único de recetas para la vida, el cual ha servido de gran inspiración, entretenimiento y sobretodo concientización de la importancia de tomar responsabilidad para despertar el sentimiento de gratitud y aceptación ingredientes necesarios para ser feliz y vivir en plenitud. Premios y nominaciones Medalla de oro por sus columnas con el tema del éxito y la superación personal, premio José Martí, a nivel Nacional en EUA. Y medallas de plata y bronce por algunas publicaciones de temas relevantes para la comunidad hispana en el mundo. Ganadora del primer lugar en el Latín Book Award con su libro Cómo tratar con gente difícil, en la categoría de autoayuda en español. Nominada y con premio en el latín Book Award con el libro mujer actual mujer de valor, categoría temas de la mujer Reconocida y premiada con excelencia en periodismo del San Diego