En la excelente obra de , se encuentra la historia del Siglo XX de su tiempo, al igual que las corrientes que refrescaban la de la época. Escribió en alemán veinte novelas, varios volúmenes de historias cortas, un libro de poemas celebrados por los grandes autores de su tiempo: Kafka, Thomas Mann y Stefan Zweig, entre otros, quienes le dieron su apoyo, a veces también económico, de colegas y admiradores.

Ernst nació en Bruen, Moravia, el 28 agosto de 1882, estudio medicina en las Universidades de Praga y Viena y se especializo en cirugía. Trabajo en un hospital en Viena y después, durante dos años, fue medico en un barco, allí empezó a escribir y fue pionero en la de viajes. En 1913 conoció a Kafka, fueron amigos por muchos años y empezó a escribir novelas.

Cuando exploto la I Guerra Mundial sirvió como médico en el ejército del Imperio Austro-Húngaro. Al terminar la guerra regreso a Praga, trabajo en un hospital y empezó a dedicar más tiempo a la escritura.

Escribió obras teatrales y prefirió las novelas y el expresionismo, su primera novela, “La Lucha”, es de 1916, la última, “Testigo Ocular” de 1939.

En 1921 se mudó a y se dedicó a la . Uso su experiencia medica en su tiempo imaginario, muchos de sus héroes son médicos. Alumno de Freud fue maestro de la novela psicológica. Su tema básico es la lucha entre individuos: padre contra hijo, marido contra esposa, amante contra amada con énfasis en sus motivaciones, obsesiones y compulsiones.

En 1928 recibió una medalla de plata en Ámsterdam, en una Competencia de Arte, representando a con su novela “Boetius von Orlamunde” –El Aristócrata-.

En 1933 volvió a Praga, intento cambiar su destino y huyo del régimen nazi, se fue a Paris, donde no podía trabajar como médico y se quedó con su dedicación y devoción a las letras.

Ese año conoció a un médico que trato a Hitler, ciego por la explosión de una granada en el hospital militar de Pasewalk, al norte de , al final de la Guerra. Las investigaciones posteriores han mostrado que ese doctor, Edmund Foster, judío, quien, aparentemente. tenía documentos del tratamiento que le dio a Hitler en 1918, incluyendo el diagnostico de ‘ceguera histérica’ y el encuentro en Paris con Weiss, realmente ocurrieron. Este material fue suficiente para el escritor, quien lo uso para escribir una novela: “Die Augenzeuge” – El Testigo ocular- traducido y publicado en inglés, “The Eyewitness”, en 1977. La obra escrita en primera persona, sin dar su nombre, relata su relación con sus padres, su preparación médica, la historia de su ex paciente A.H. Un soldado de la I Guerra Mundial, sin amor, que llega a ser el Führer del Tercer Reich y su interacción con la sociedad de la nazificadora hasta su exilio.

El doctor se suicidó y la Gestapo se esmeró en hacer desaparecer todo vestigio de hechos que podían afectar la imagen de su líder. Esto no explica el surgimiento del Tercer Reich, pero sirve para lanzar el libro con la declaración: “fui testigo ocular, su despertar.” Clave del libro, la descripción de la atmosfera en la que funciono el Tercer Reich, como lo creo Hitler.

En 1940, las fuerzas alemanas entraron a Paris. Invadieron la ciudad y , amargado y solitario, decidió suicidarse en vez de ser llevado a un campo de concentración. El veliz que contenía el manuscrito del testigo y otros, desapareció; se salvó del olvido porque una versión anterior en alemán había sido enviada a los Estados Unidos para una competencia literaria y fue descubierta después de la II Guerra Mundial. Fue publicada 23 años después de la muerte de Weiss.

El lenguaje de Weiss anima a los oídos contemporáneos a escuchar atentamente las advertencias del presente, tanto cuanto ayuda a entender el pasado: “mentía y creía que decía la verdad”, “tantas palabras, tantas mentiras,” y “El Führer nunca demostró lo que declaraba.” (citado por M.Z.)

Pocos libros respecto a Hitler fueron publicados durante su vida, hoy se trata de entender la historia no solo por sus víctimas, sino por los presentes y los perpetradores. “Ha aumentado la conciencia de lo fácil que es para la mayoría de los humanos, convertirse en criminales o colaboradores.” En palabras de Moshe Zimmerman.

En , una placa de bronce en la calle Luitpold dice “ vivió aquí, fue gran maestro de la novela psicológica y uno de los novelistas más importantes del siglo XX. Escogió el suicidio para escapar el horror del Nacional Socialismo.”

SIN COMENTARIOS

Deja tu Comentario

A excepción de tu nombre y tu correo electrónico tus datos personales no serán visibles y son opcionales, pero nos ayudan a conocer mejor a nuestro público lector

A fin de garantizar un intercambio de opiniones respetuoso e interesante, DiarioJudio.com se reserva el derecho a eliminar todos aquellos comentarios que puedan ser considerados difamatorios, vejatorios, insultantes, injuriantes o contrarios a las leyes a estas condiciones. Los comentarios no reflejan la opinión de DiarioJudio.com, sino la de los internautas, y son ellos los únicos responsables de las opiniones vertidas. No se admitirán comentarios con contenido racista, sexista, homófobo, discriminatorio por identidad de género o que insulten a las personas por su nacionalidad, sexo, religión, edad o cualquier tipo de discapacidad física o mental.
Artículo anteriorDovid Katz, nombrado nuevo clásico de la literatura Yiddish, comparándolo con I.L. Peretz
Artículo siguienteTribuna Israelita, Bitajon (CSC) y Acción Social te necesitan
Nació en la Ciudad de México, terminó sus estudios de Filosofía en la UNAM, es Escritora y traductora. Actualemente reside en Israel.