Diario Judío México - Regresaremos, no tengan duda, pero será a una nueva realidad, distinta, de cubrebocas y círculos blancos pintados por todos lados, de separaciones a pesar de que estemos en el otro extremo de las mesas.

También será una nueva realidad de cubículos y gel antibacterial, de remodelación de oficinas y de horarios escalonados para no concentrarnos como antes. En resumen, será un ambiente de cuidado, de distancia, de miedo constante a contagiarnos, mientras no haya tratamiento o vacuna.

Ese miedo, que ya sentimos durante esta contingencia, puede extenderse a casi cualquier espacio en el que nos encontremos y se puede manifestar de muchas formas, en particular la ansiedad, que debilita no solo salud mental que necesitamos hoy más que nunca, sino también la física, indispensables ambas para recuperarnos lo más pronto posible de esta pandemia.

Combatir el temor no es una tarea simple, recordemos que antes se concentraba en la inseguridad y ahora ésta tendrá que sumarse a las diferentes fases del semáforo sanitario, asumiendo que los colores cambiarán de manera progresiva y no regresemos al encierro por un aumento en la transmisión del .

Desde mi experiencia, tanto la Ciudad de como el país, han reaccionado de manera adecuada al llamado de quedarse en casa, pero estamos lejos de cantar victoria o de asumir que la vieja normalidad regresará algún día cercano. Faltan meses y hay que vivir al día, como hemos compartido antes, sin hacer demasiados planes y buscando las diferentes maneras de transformarnos no solo para protegernos, sino para atender las necesidades de nuestras familias y de nosotros mismos.

Seguiremos observando casos de descuido o de incredulidad que mantendrán con vida al virus, lo mismo que cambios en hábitos de higiene que antes pensábamos imposibles entre ciudadanos, sin embargo, ahí radicará una de las fuentes de incertidumbre más grandes: no saber cómo, cuándo y de qué forma nos puede atacar este organismo.

Para quienes han sentido ya que se han enfermado veinte veces de Covid-19 en lo que llevan aislados en casa o que evitan estornudar para evitar pensar en si han desarrollado síntomas, trasladen esta ansiedad a las calles y a otros espacios que frecuentaban. El miedo también es contagioso y se transmite igual de rápido que este virus.

Por eso debemos prevenir una posible crisis de salud mental y emocional, primero acudiendo a profesionales, Confianza e Impulso Ciudadano tiene abierta una línea gratuita de auxilio emocional en el 5511-8575-55, y por mensaje directo al 552323-0303, en la que puedes recibir ayuda inmediata.

A partir del inicio de esta crisis sanitaria, las llamadas se han multiplicado para enfrentar separaciones, pérdidas de familiares, ataques de ansiedad e insomnio. Nuestras rutinas se alteraron tanto, que ahora necesitamos prevenir lo que pasara en nuestra consciencia y combatir al mismo tiempo los pensamientos negativos que nos trajo el aislamiento, los mismos que no se irán cuando podamos movernos con cierta libertad, para eso necesitamos atendernos desde ahora.

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