El sobreviviente de la Shoá David Galante Z’L, fallecido el 27 de julio de 2020, fue distinguido por el presidente de la República de Italia con la “Ordine al Merito della Repubblica Italiana” en el grado de «Cavalieri” por su permanente lucha por mantener la memoria del Holocausto.

La “Ordine al Merito della Repubblica Italiana” es una distinción honorifica instaurada por el Parlamento Italiano en marzo de 1951, que puede ser conferida tanto a ciudadanos italianos como extranjeros, por los logros obtenidos para la nación en el campo de las ciencias, las letras, las artes, el deporte, la economía, el ejercicio de los cargos públicos, y el desarrollo de actividades públicas de caridad y con fines sociales, filantrópicos y humanitarios.

David Galante Z’L nació en abril de 1927 en la Isla de Rodas, que en ese momento formaba parte de la República Italiana, en el seno de una familia sefaradí, integrada por sus padres y sus cuatro hermanos, a quienes afirmaba ver “trabajar denodadamente para poder llevar el alimento a la mesa familiar, y así poder subsistir”, hasta que los nazis ocuparon en 1943 las Islas del archipiélago Dodecaneso.

Durante los últimos años de su vida, mientras su físico se lo permitió, brindó innumerables testimonios sobre su historia personal.

A continuación, reproducimos conceptos que pronunció en el acto realizado en el Museo del Holocausto-Shoá, en 2005, en donde contó lo ocurrido a partir del momento en que fue enviado desde Rodas a Auschwitz a mediados de 1944: “En unas barcazas infames, nos transportaron a los 1.800 judíos de Rodas y Cos hasta el puerto del Pireo, hacinados, sin comida, sin agua y sin ilusiones. Vi a los barcos aliados mantenerse inmóviles ante nuestro paso hacia la muerte, sin oponer la menor resistencia. Vi unos trenes que nos esperaban al llegar a Grecia. ‘Ocho caballos u ochenta personas’, decía la inscripción en el exterior del vagón”.

En cada testimonio que brindó en las últimas décadas de su vida, siempre afirmaba que “casi por milagro” sobrevivió a la Shoá. “De 1.800 que éramos, unos 300 quedamos para el trabajo, el resto los eliminaron desde el principio, entre ellos a mis padres. Y de esos 300 que habían sido elegidos para el trabajo, al final, sólo sobrevivieron 160. El resto murió trabajando, de hambre, de frío, de las muchas enfermedades… Al poco tiempo de estar allí, nos dimos cuenta de lo que pasaba en los crematorios. El viento traía las cenizas y se nos venían encima los restos de los cuerpos”, recordó.

Al ser liberado por los aliados, David Galante Z´L regresó a Rodas y en un boletín de Radio Vaticano que difundía los nombres de sobrevivientes de la Shoá, escuchó el de su hermano y fue a buscarlo a Roma. Juntos, como polizontes, arribaron a Buenos Aires, en donde vivía desde antes de la guerra otro hermano.

Galante Z´L explicaba en cada oportunidad en que relataba su llegada a la Argentina que debido a la Circular 11 del ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina, firmada por el entonces presidente Roberto Ortiz, el 28 de julio de 1938 decía que “no se podían otorgar visas a personas que hubiesen sido expulsadas de su país por sus ideas políticas u origen racial”, a sus familiares les era imposible traerlos legalmente.

Al llegar a Buenos Aires, comenzaron a trabajar en forma indocumentada hasta que una disposición gubernamental permitió que los habitantes indocumentados pudieran regularizar su situación y, luego de ser penados con 15 días de prisión en la Cárcel de Devoto por haber ingresado al país como polizontes, les entregaron sus documentos.

En Argentina, conformó su propia familia, tuvo dos hijos y dos nietos, y en cada testimonio afirmaba: “Mi vida fue distinta, como una liberación. Como si mi liberación real hubiera sido cuando pude empezar a hablar”. El relato de sus vivencias como sobreviviente de la Shoá está volcado en su libro testimonial “Un día más de vida – la odisea de David Galante”.

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