Caesarea, al norte de Tel Aviv, es una pequeña ciudad que alberga el único club de golf que hay en . Es también el lugar donde Benjamín Netanyahu tiene su casa privada, aquella a donde se va los fines de semana a descansar. Caesarea es la ciudad donde el presidente Ezer Weizman vivía, y donde tienen su residencia los más ricos y acomodados de la sociedad israelí. Vivir en Caesarea es sinónimo de status, status de verdad. Es como el Pedregal de los 60s y 70s en México. Como el Paseo de la Reforma en las Lomas de Chapultepec de los 40s y los 50s.

Junto a la humilde residencia de Netanyahu en Caesarea vive una familia, la familia Farkash. Los Farkash son una familia normal, un hijo, una hija. Doron y Anat Farkash criaron dos hijos, Amit, cantante, y Tom, piloto de helicópteros en la Fuerza Aérea de Israel.

Sólo que la historia tiene un twist: Tom, de rango Capitán, fue muerto en acción, en 2006, durante la Segunda Guerra de Líbano. Y Amit, su hermana menor, se dio a conocer como cantante a raíz de la canción que compuso y grabó ese mismo año, en honor a su hermano, muerto en batalla. La canción lleva el nombre “Un millón de estrellas”.

La familia Farkash, después de perder a su hijo, se ha dedicado a tratar de seguir viviendo una vida normal. Cuán normal puede ser la vida de padres que pierden a su hijo? Cada quien dirá.

A raíz de las protestas generalizadas a través de todo el país en estos últimos meses, protestas enfocadas en contra de un primer ministro que está acusado formalmente, y en proceso de juicio, de cargos de corrupción, abuso de poder y fraude, la familia Farkash ha permitido que el grupo de protesta conocido como “las banderas negras” hagan su protesta pública frente a casa de Netanyahu desde el techo de su hogar. Estas protestas son sancionadas y permitidas por la policía, y son uno de los principales pilares del derecho democrático.

Antier, un grupo de militantes del Likud, decidió protestar en contra de la familia Farkash por su apoyo a los grupos que se oponen a Netanyahu.

Lo que siguió es algo que cruzó todo límite y frontera de lo que es sagrado en la sociedad israelí.

Frente a la casa Farkash, con altavoces y sistemas de sonido sofisticados, y transmitido en vivo por redes sociales, se plantaron estas gentes, so derecho de protesta, y empezaron a proferir insultos en contra de los miembros de la familia. Si los insultos hubieran sido personales, pero no, los insultos tomaron tonos que en esta sociedad son totalmente imperdonables.

La señora Orly Lev, allegada política del primer ministro y del ministro de seguridad interna, y conocida activista del Likud, comenzó la danza de los espíritus. “Mientras los Netanyahu no gocen de silencio, ustedes vivirán en el infierno. El hecho de que ustedes sean familia que perdió un hijo no les da derecho a protestar en contra de Netanyahu. Son ustedes unos descarados. Unos hijos de puta”.

Secundándola, Efrain Grayf, usó terminología que raramente se escuha en este país: “Dios les pagó con la mejor moneda matándoles a un hijo, les deseo que pierdan otro en el futuro”. Esta frase habla por sí sola, no deja lugar a interpretaciones.

Estando yo presente en una manifestación de protesta que se llevó a cabo hace aproximádamente un mes, cerca de mi casa, llegaron al lugar 6 o 7 gentes con carteles de apoyo a Netanyahu. Uno de estos individuos se acercó, muy amenazante, al grupo de gente donde yo me encontraba y con movimientos de mano nada elegantes, se dirigió a una pareja de gentes mayores, marido y mujer, y les dijo lo siguiente: “Lástima que Hitler no acabó el trabajo con ustedes, es una pena que no los hayan subido a los trenes.”

El último año, desde que el procurador general anunció que levantaría cargos criminales en contra de Netanyahu, se han roto en el país normas de la democracia que todos conocíamos. Esto ha sucedido tanto a manos de los políticos como en el público en general. La policía ha hecho uso de violencia en casos en lo que jamás hubiéramos pensado que lo haría. El público ha elevado el tono de agresividad en palabras y hechos, y la división existente en la sociedad es más honda y más notable que nunca.

La retórica de las facciones extremas en la sociedad ha sustituído al diálogo socio-político y, los políticos, sobre todo en la derecha, han decidido tomar la línea intransigente en vez de tratar de moderar y reducir las flamas. Las consecuencias no han tardado en manifestarse. Estamos al borde de una ola de violencia provocada por la política que este país no ha experimentado excepto en un par de casos aislados. Uno de éllos, hace 25 años, culminó con el asesinato de Rabin.

Al igual que Israel, Estados Unidos ha pasado de un coloquio moderado a acusaciones y artimañas extra-políticas que sólo han logrado polarizar a la sociedad. Las redes sociales dan cabida a información errónea que es utilizada por los líderes para inflamar los espíritus entre sus seguidores. La verdad y el derecho de estar bien informado han cedido su lugar a la retórica llena de mentiras. Estamos viviendo en la era del fake news, donde los líderes las usan para avanzar sus intereses políticos personales por sobre los interes sociales nacionales. Estamos en una época en la que los líderes prestan sus nombres a falsas informaciones sólo por el hecho de que a través de ellas salen beneficiados. Uno trata de sobrevivir y evitar un inevitable juicio penal, y el otro se niega  a aceptar el resultado de unas elecciones que todos sabemos que perdió. Todo en nombre de la supervivencia política, sin importat el precio a pagar por la nación y el pueblo.

Las luces rojas están encendidas y brillando fuerte, quién tendrá las agallas para moderar esta situación?

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Nacido en CDMX en 1961. Egresado del CIM. Cursó estudios de fotografía y periodismo en New School for Social Research y Parsons School of Design en NY. Inmigró a Israel en 1989 donde trabajó en diversos medios políticos y en 1991 se integró al equipo de Yediot Ajronot al cual pertenece hasta el día de hoy. En el curso de su labor en Yediot Ajronot cubrió áreas deportes, noticias, turismo, chequeo consumidor, economía. Dirigió también el laboratorio de fotografía del diario y fue pivote en la transición del diario a la fotografía digital. Actualmente es responsable del área jurídica encargada de derechos de autor de fotografía en el diario. Activista social y político, es miembro del Partido Laborista (Haavodá) y dentro del marco del partido es miembro fundador de Tribu13, célula latinoamericana en el partido. Miembro fundador y activo en Enemies4Peace, organismo que en conjunto con funcionarios de la Autoridad Palestina lucha por acercar y de-demonizar a las sociedades israelí y palestina para lograr un diálogo entre personas con el propósito de crear un marco de paz. Durante casi 30 años mantiene lazos fraternales y políticos muy profundos con la sociedad druza de Israel. Habitante de Rishon Letzion desde 1996 es activo como voluntario en actividades enfocadas a encauzar por buen camino a los jóvenes de la ciudad. Creador y administrador de grupo mexicanos en Israel en Facebook con casi 2000 miembros. Reconocido a nivel mediático como uno de los representantes de la comunidad mexicana en Israel.