Diario Judío México - Durante la Edad Media, las comunidades judías de Cataluña crecieron y vivieron un esplendor que quedó patente tanto en la riqueza que amasaron como en los barrios donde habitaron, algunos de los cuales aún se pueden visitar hoy en día.

Esta importancia fue decayendo a raíz de los conflictos que tenían con la mayoría cristiana, que no veía con buenos ojos la preponderancia económica de sus vecinos hebreos. Su final se vivió con la expulsión que decretaron los Reyes Católicos bajo su mandato, uniéndose así a lo que ya habían decidido en otros reinos europeos.

La huella judía en Cataluña

Es por esta razón que la mayor parte de la herencia judía que se puede encontrar en las cuatro provincias catalanas tienen un componente eminentemente medieval, tal y como lo puede constatar cualquiera que se decida a pasear y fotografiar cada uno de los vestigios de esta cultura.

Y es que los judíos tuvieron una gran relevancia a partir del siglo X a todos los niveles: político, social, económico… como bien queda reflejado en Girona, quizás la ciudad donde más se puede saber sobre una comunidad que llegó a contar con instituciones propias, así como con escuelas, sinagogas, tribunales y hasta cementerios.

Judíos en Girona

El call o barrio judío de Girona ofrece opciones muy interesantes, ya que en torno a la calle de la Força se pueden recorrer los vestigios de esta comunidad que llegó a tener orfanato, hospital y hasta tres sinagogas. Destaca su entramado puramente medieval, con calles estrechas y empinadas que han servido como platós cinematográficos.

Aunque fue a partir del siglo XII cuando comenzaron a tener cierta notoriedad, se han encontrado documentos del año 888 en los que se menciona la presencia de 25 familias. En cuantro a los lugares que se pueden visitar hay que destacar el Centro Bonastruc ça Porta (en su patio hay una estrella de David), y el Museo de los Judíos, que se encuentra en el edificio que se erigió como sinagoga en el siglo XV. En ese espacio también se halla el Instituto de Estudios Nahmánides.

Carrer de la Força en el barrio judío de Girona / CREATIVE COMMONS
Carrer de la Força en el barrio judío de Girona / CREATIVE COMMONS

Judíos en Barcelona

Como cabe esperar, la capital catalana también cuenta con un pasado en el que la comunidad judía tuvo importancia. No en vano llegó a haber dos call durante la Edad Media. Uno de ellos se situaba entre las calles de los Banys Nous, Bisbe y Call y Sant Sever, mientras que el otro (el menor) se hallaba junto a la iglesia de San Jaume.

En la Ciudad Condal hay rutas organizadas para recorrer estas zonas y empaparse de la presencia judía, aunque resulta igual de recomendable hacerlo en solitario y respetando la distancia de seguridad. En cuanto a los edificios que se encuentran en el trayecto, destacan las construcciones que hay en la calle de las Carnicerías y los nuevos baños que mandó construir Abraham Bonastruc.

Besalú

Más allá de la visita a las juderías de Girona y de Barcelona, las cuales lidiaron con la animadversión de los cristianos sobre todo en los últimos años del Medievo, hay otras localidades en las que se puede observar el pasado hebreo de Cataluña. Una de ellas es Besalú.

Eminentemente medieval, la localidad gerundense destaca por albergar un miwka, es decir, un baño judío (solo se conservan tres en toda Europa), en el que se llevaban a cabo rituales que tenían como objetivo la purificación del cuerpo y del alma.

Tortosa

Otro de los pueblos con gran patrimonio medieval es Tortosa, una de esas localidades que ofrece numerosos atractivos a los visitantes y que invitan a ser paseadas.

Pues bien, en ella llegó a haber dos barrios judíos o call y en la actualidad se puede visitar una sinagoga del siglo XIV, la alfarería, el portal del Ferro e incluso la torre del Célio. A esto hay que añadir que en su magnífico castillo se refugiaban los judíos cuando había persecuciones contra ellos.

Más lugares

Casi en cualquier población con un pasado medieval interesante suele tener algún elemento que recuerde a la población judía, que llegó a ser relativamente extensa en Cataluña. Un buen ejemplo de ellos Montblanc, en Conca de Barberà.

De igual modo, se pueden ver restos de la sinagoga nueva en Castelló d’Empúries, localidad en la que el trazado antiguo da una buena muestra de cómo se estructuraban los barrios judíos.

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