Quienes organizan los listados de mexicanos multimillonarios tendrán que hacer un cambio que es poco probable que estuviera en su radar, pero tiene su origen en la que hasta ahora es la oferta pública inicial más relevante en Nueva York en lo que va de 2020.

Royalty Pharma, una empresa que invierte en investigación farmacéutica y recibe regalías de los productos, recabó mil 680 millones de dólares con su debut en Nasdaq, una de las bolsas de valores estadounidense, una colocación que se advertía exitosa desde que dio a conocer su intención de salir a bolsa y que reafirmó cuando indicó que su precio de colocación estaría en la parte más alta del rango estimado en su último prospecto de colocación.

Al sumar lo recabado por la venta secundaria --lo que ganaron algunos accionistas al vender parte de sus títulos--, la colocación alcanzó dos mil 176 millones de dólares.

“Somos el mayor comprador de regalías biofarmacéuticas y uno de los principales proveedores de innovación en la industria biofarmacéutica”, escribió la compañía en su prospecto de venta de títulos accionarios. “Hemos reunido una cartera de regalías que nos da derecho a pagos basados directamente en las ventas de primera línea de muchas de las terapias líderes de la industria”.

La valuación de la compañía --luego de subir más de 70% tras su oferta inicial-- en cerca de 29 mil millones de dólares posiciona a su fundador y director general, Pablo Legorreta Creel, con un interés de más de 10% en la empresa, como el octavo mexicano más acaudalado, con una fortuna valuada en más de tres mil millones de dólares, por encima del patrimonio, por ejemplo, de Carlos Hank Rhon de Banorte y del banquero Roberto Hernández.

Si bien a nivel mundial la pandemia de covid-19 ha aletargado las nuevas colocaciones de un sinnúmero de industrias, la propia enfermedad causada por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 es el catalizador de la revalorización y trascendencia del sector farmacéutico al tener en sus manos el desenlace del peor padecimiento de la humanidad cuando menos desde la Segunda Guerra Mundial.

Royalty, que adquiere derechos sobre medicamentos y colabora con universidades, organizaciones sin fines de lucro, hospitales y grandes compañías, cuenta con un portafolio de regalías de más de 45 terapias, algunas de ellas aún en desarrollo, para tratar enfermedades raras en oncología, neurología, VIH, cardiología y diabetes que por sus características son valoradas como potenciales tratamientos para los múltiples padecimientos causados por el último coronavirus.

Por ejemplo, Truvada, un medicamento desarrollado por Gilead para el tratamiento del virus que causa el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida o VIH, que forma parte de la cartera de regalías Royalty, está siendo revisado por el Departamento de Salud Pública del Ministerio de Sanidad de España como un medicamento preventivo entre profesionales de la salud, contra la infección de coronavirus covid-19.

Al igual que este medicamento, ocho más del portafolio están siendo evaluados por diversos estudios alrededor del mundo para contribuir al tratamiento de la enfermedad causante de la pandemia, de acuerdo con Clinical Trials, la base de datos del gobierno de Estados Unidos de estudios clínicos realizados alrededor del mundo.

La compañía vendió el martes al público inversionista 60 millones de acciones a un precio individual de 28 dólares. Los dueños también ofrecieron 17.7 millones de sus acciones. Ese precio, a falta de ver si los 11.7 millones de títulos de sobreasignación son colocados, da un total de acciones de la empresa de 595.4 millones, por lo que su valoración inicial quedó en 16 mil 670 millones de dólares.

El apetito por los títulos no ha decaido desde su debut en Nueva York. Tras tres días de su salida y tras sólo dos jornadas en el mercado, las acciones han ganado 73.6%, frente al avance de 1.5% del S&P 500 en ese mismo lapso, lo que ha elevado el valor de Royalty Pharma a 28 mil 942 millones de dólares.

Legorreta Creel, quien fundó hace 24 años la empresa y la dirige desde entonces, tiene en su control 10.5% de los títulos tras la oferta, lo que, con la valuación actual de la debutante en el mercado, es suficiente para meterlo en el ranking de los diez mexicanos más ricos de la actualidad.

De acuerdo con el listado que realiza Forbes, al día de hoy, podría ser la octava persona más adinerada con nacionalidad mexicana, por debajo de Germán Larrea o Ricardo Salinas.

No obstante, esta no es la única apuesta del empresario nacido en la Ciudad de México y con 56 años de edad, en el ramo de la salud. También está vinculado a la misma industria a través del proveedor Pharmakon Advisors, otra empresa que co-fundó.

Legorreta tiene un asiento en los consejos de la biofarmacéutica Epyzame y de instituciones educativas e investigación como Rockefeller University, Brown University, Hospital for Special Surgery, Pasteur Foundation, Open Medical Institute.

Antes de adentrarse al sector de la salud, fue banquero de inversión de Lazard Frères en París y New York, ciudad donde finalmente decidió establecer sus principales negocios y a la que está ampliamente vinculado, formando parte incluso del consejo de gobernadores del New York Academy of Sciences y del Park Avenue Armory, un organismo dedicado a preservar el patrimonio de ese sitio histórico de la Gran Manzana.

El también filántropo es fundador y presidente de Alianza Médica para la Salud, una organización no gubernamental, sin fines de lucro, establecida para capacitar a médicos mexicanos.

El ingeniero industrial por la Universidad Iberoamericana es hermano del empresario mexicano Gerardo Legorreta, fundador y director general de la firma de inversión Altum Capital.