está próxima a cumplir nueve años en conflicto, desde cuando la Primavera Árabe se extendió por varios países de Oriente Próximo y el norte de África y ocasionó la caída de varios presidentes, líderes o dictadores que llevaban muchos años en el poder.

Pero con el paso de los años, la guerra civil se ha degradado y ahora en el conflicto confluyen fuerzas de Rusia, , e Israel.

en las últimas 10 semanas, la situación se ha agudizado aún más, pues se ha presentado un masivo desplazamiento de civiles que huyen de los combates en la provincia de Idlib y otras zonas del noroeste de que está superando las capacidades de las agencias humanitarias, según la ONU. “Las necesidades humanitarias están aumentando de forma exponencial”, señaló el portavoz Stéphane Dujarric, que recordó que la actual emergencia se suma a una situación previa que ya era de por sí dramática.

Según datos de Naciones Unidas, en los últimos tres días 143.000 personas han huido ante el aumento de las hostilidades en el último bastión opositor del país, objetivo de una gran ofensiva del régimen sirio de Bashar al Asad y sus aliados.

Y en total, desde principios de diciembre, el número de desplazados asciende a más de 690.000. De los civiles que se han movido recientemente, un 81 por ciento son mujeres y niños, apuntó Dujarric.

Según Naciones Unidas, lo más urgente es proveer de cobijo a los desplazados, pues las localidades que los están recibiendo no tienen capacidad para ello y las temperaturas en la zona han permanecido bajo cero durante varios días.

Siria

Más de 690.000 personas han sido desplazadas en desde diciembre.

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La situación en el noroeste de ha sido abordada por el Consejo de Seguridad de la ONU, donde los países de la Unión Europea (UE) exigieron el fin de los combates. “Demandamos a las partes, especialmente al régimen sirio y sus aliados, que detengan inmediatamente su ofensiva militar, establezcan un alto el fuego genuino y duradero, garanticen la protección de los civiles y cumplan plenamente con la ley humanitaria internacional”, señalaron en una declaración conjunta.

Qué ha pasado

El poder de Al Asad, apoyado por su aliado ruso, reanudó en diciembre su ofensiva en el noroeste sirio contra el último gran bastión de los yihadistas y rebeldes, pese a las advertencias de la vecina Turquía.

Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), ocho civiles, entre ellos tres niños, murieron en bombardeos. Cinco de las víctimas sucumbieron a ataques rusos en el pueblo de Maarata, cerca de la ciudad de Atareb, en la provincia de Alepo.

Turquía, que apoya a grupos rebeldes, mantiene tropas en el noroeste sirio, a donde ha enviado refuerzos en los últimos días para impedir el avance de las fuerzas sirias. Un helicóptero del ejército fue alcanzado el viernes “por un misil enemigo cerca de Orum al Kobra”, sector “donde están desplegados grupos terroristas armados apoyados por Turquía”, según una fuente citada por la agencia oficial Sana.

Demandamos a las partes, especialmente al régimen sirio y sus aliados, que detengan inmediatamente su ofensiva militar.

El disparo que causó el derribo fue reivindicado por una alianza de grupos rebeldes pro-Ankara, el Frente Nacional de Liberación (FNL). La fuente de la agencia Sana solo indicó que la tripulación del helicóptero había muerto, sin dar una cifra precisa.

El OSDH dio cuenta por su parte de la muerte de dos pilotos y atribuyó el derribo a un misil turco.

Además de las tensiones en el noroeste, el régimen sirio sufrió un ataque cerca de Damasco. Misiles lanzados desde Israel impactaron contra objetivos militares, matando a siete combatientes sirios e iraníes, informó ayer el OSDH.

Siria

En algunas casas de Idlib, provincia del mismo nombre, los habitantes que huyen escriben en las puertas y las paredes que volverán.

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Desde el inicio de la guerra en 2011, Israel ha llevado a cabo cientos de ataques contra posiciones militares del gobierno de Bashar al Asad, pero también contra sus aliados, Irán y el Hezbolá libanés, enemigos declarados del Estado israelí, con el objetivo de evitar que se convierta en un puesto de avanzada de Teherán.

Muestra de las tensiones entre y son los enfrentamientos de una violencia inédita a principios de febrero entre soldados turcos y las fuerzas sirias en el noroeste. Damasco insiste en su intención de reconquistar toda la provincia de Idlib, su última gran batalla estratégica ahora que controla más del 70 por ciento del país.

Los yihadistas de Hayat Tahrir al Sham (HTS, exrama de Al Qaeda) dominan más de la mitad de la provincia, así como sectores adyacentes de Alepo, Hama y Lataquia.

El viernes, las fuerzas del régimen recuperaron la localidad de Orum al Kobra en el oeste de Alepo, indicó el OSDH. Previamente, habían reconquistado la base 46, a 12 kilómetros al oeste de la ciudad de Alepo, al término de “violentos combates” contra los yihadistas y rebeldes, afirmó el OSDH.

Fuerzas turcas se retiraron el jueves de esta base, indicó la misma fuente. Antes de caer en manos rebeldes en 2012, la base era una las últimas plazas fuertes del régimen en el noroeste.

Desde su inicio en marzo de 2011, la guerra en ha causado más de 380.000 muertos.