Diario Judío México - Puede que nos parezca normal, pero no lo es, ni lo será jamás. Los casos de que leemos y vemos cada semana deben seguir impulsando nuestra preocupación, nuestra justa indignación, aunque también la conciencia de que todos estamos obligados a resolver la inseguridad que nos afecta.

Esta semana, con motivo de la celebración del Día de las y los Niños, hicimos pública una guía contra el acoso escolar que elaboramos desde la nueva organización civil nacional que tengo el honor de presidir de manera honorífica: Confianza e Impulso Ciudadano (www.confianzaeimpulsociudadano.org.mx)

El objetivo de este documento es aportar herramientas gratuitas y sencillas para detener una de las causas que explican el deterioro social que sufrimos en .

Si la está presente en el hogar, en la relación de pareja, en la escuela, en las calles, en los sitios de trabajo, ¿qué pensamos que va a ocurrir en el resto del país?

¿Cómo creemos que reaccionarán niñas, niños y jóvenes que, sin oportunidades, lo único que observan todo el tiempo es agresión, corrupción e impunidad?

Y justo cuando estamos dialogando sobre este tema, el caso de una estudiante del CCH Oriente de la Ciudad de , que parece fue alcanzada por una bala perdida cuando se levantó de su pupitre para salir del salón, nos recordó que estos niveles de falta de seguridad ya rozan la tragedia.

Porque, de acuerdo con la información que oportunamente dio a conocer Excélsior, no era la primera ocasión que se hacían disparos hacia el plantel y existen casi 200 denuncias de hechos delictivos alrededor de éste.

Sin embargo, ésa es la historia de la en : un acceso a armas de fuego como nunca en nuestra historia y en manos de delincuentes, o peor, de civiles que después de abusar del alcohol provocan riñas, venganzas personales y homicidios pasionales, cada fin de semana.

Si la pregunta es de dónde surgió esta , valdría la pena que buscáramos primero en nuestras casas, desde nuestra forma de relacionarnos hasta la opinión que tenemos de los vecinos.

No se trata de moralizar, pero hemos construido una cultura en la que la voluntad del creador siempre se debe hacer en los bueyes de mi compadre, y en la que, en la mayoría de las ocasiones, alguien tiene más culpa que nosotros mismos.

Enseñamos a nuestras niñas y niños a vivir en una sociedad del agandalle, del personalismo y de la mínima solidaridad hacia quienes nos rodean.

A lo largo de este camino civil para entender cómo y por qué se produce el acoso escolar, hemos encontrado historias increíbles y desgarradoras al mismo tiempo.

Desde una maestra de primaria que se lanzó a los brazos de la sicóloga para confesar que ya no podía controlar a uno de sus alumnos hasta una madre de familia que suspiró con alivio cuando le informaron que su hija no era la agredida, sino la agresora.

Resulta sorprendente que, en plena era de la información instantánea, seguimos escuchando los mismos consejos equivocados de nuestros abuelos: “si dejas que te peguen, después yo te voy a pegar para que te duela” o “con los golpes forjan carácter”.

No debería asombrarnos que, años más tarde, los espacios de educación media superior y superior sean auténticos campos de batalla, no importa si son públicos o privados. Ojalá y exagerara; el último reporte a la mano de la OCDE nos ubica como el país número uno en casos de acoso escolar entre sus países miembros.

Lo último que sabemos del impactante caso de la estudiante universitaria es que hallaron otros casquillos en las azoteas del CCH Oriente, porque era el campo de tiro de alguna banda de delincuentes, es decir, un entretenimiento para matar las horas que ahora se llevó la vida de una persona que tenía todo un futuro por delante.

Existe un proverbio chino que reza que el mejor momento para plantar un árbol fue hace veinte años, pero que el segundo mejor es hoy. Descarga la guía gratuita del sitio de Confianza e Impulso Ciudadano y juntos empecemos a solucionar ahora lo que dejamos de resolver desde hace mucho tiempo.

FuenteExcélsior
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