El capitán de la selección israelí de hockey sobre hielo, Eliezer Sherbatov, era consciente de que sería objeto de críticas al firmar por el club de Oswiecim, ciudad polaca en la que se encuentra el antiguo campo nazi de exterminio de Auschwitz.

Acusado de "traición", él prefiere demostrar que el judío "regresó" para "ganar" en los lugares que en el pasado sirvieron a los nazis para ese genocidio durante la II Guerra Mundial.

En Israel, el hockey sobre hielo está lejos de ser un deporte de masas. El Estado hebreo ocupa el puesto 34º en la clasificación mundial masculina, y sólo cuenta con 700 jugadores y tres pistas de patinaje cubiertas para ejercer este deporte nórdico bajo el sol plomizo de Oriente Medio.

Pero cuando Eliezer Sherbatov, jugador de hockey procedente de una familia de Rusia y que creció en Canadá -dos grandes potencias en ese deporte-, firmó un contrato con el Oswiecim, el hockey salió de su penumbra habitual.

La prensa local se centró en el caso. Muchos israelíes se confesaron desconcertados por esa elección, y otros se indignaron por lo que consideran una "traición" por parte de Sherbatov, nacido a comienzos de los años 1990 en Rehovot, localidad de la periferia de Tel Aviv, antes de que su familia se trasladase a Montreal, la Meca del hockey sobre hielo.

Seguidor de los Canadiens de Montreal, el club más laureado de la NHL (el campeonato norteamericano), su padre le impulsó a subirse a los patines.

Rápido, fuerte, y hábil con los amagos, Sherbatov se formó en Montreal junto a algunos compañeros que sí lograron escalar hasta la NHL.

Sherbatov pasó a Europa y a Kazajistán para perseguir su sueño de ganarse la vida jugando a hockey, hasta que un amigo le habló hace unas semanas de la liga polaca, y más concretamente del club de Oswiecim.

- Ganar por las víctimas -

"Hay judíos que están descontentos con que haya firmado por el Oswiecim (...) Les digo que lo que pasó hace 80 años son cosas que nunca vamos a olvidar, por eso 80 años más tarde tengo ganas de mostrar a los jóvenes que hay que estar orgulloso de tus raíces y que ahora todo es posible", dijo Sherbatov en una entrevista telefónica con la AFP.

"El Holocausto es algo inimaginable, pero ahora tenemos un país detrás que nos protege, Israel, y los judíos nunca hemos perdido la esperanza" a pesar del "antisemitismo", afirmó el jugador de hockey, que da este paso hacia Polonia el año en el que se conmemora el 75 aniverario de la liberación de los campos de Auschwitz.

"Siento un jugador importante para ganar la liga, sobre todo en esta ciudad, es como si estuviera jugando por las víctimas del Holocausto. Un judío ha regresado y va a ganar para vosotros", añade, subrayando el reto deportivo de jugar en una liga poco conocida pero "seria".

Polonia niega toda connivencia con la Alemania nazi para orquestar el genocidio judío. Cuando un rabino acusó en Twitter a Sherbatov de "traición", el Memorial de Auschwitz respondió afirmando que el jugador "comprende mejor" la historia.

Después de Polonia, Sherbatov sueña con ayudar al hockey de Israel a dar el gran salto. Su país cuenta con nueve millones de habitantes, con una importantísima población de personas procedentes de territorios de la extinta Unión Soviética y miles de canadienses y estadoundienses, todos ellos lugares importantes en este deporte.

En el curso de la última década, el campeonato ruso amplió sus fronteras, especialmente con un club en China, por lo que no sería descartable tener una franquicia en Israel. Se ha hablado también de una eventual franquicia en Dubái, pero no sería obstáculo para otra en Tel Aviv, por ejemplo, ya que Israel y Emiratos Árabes Unidos anunciaron esta semana un acuerdo para normalizar sus relaciones.

"Quiero terminar mi carrera en Israel. Quiero jugar en mi país, para mi país, desde el principio hasta el final. Espero que eso ocurra", indicó Eliezer Sherbatov.

FuenteInfobae

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