Diario Judío México - En retrospectiva, a nadie deberían sorprender las informaciones de que EEUU ha dado luz verde a Turquía para una incursión militar que tiene por objetivo barrer a las fuerzas kurdas del norte de . dejó muy claro que quería salir de una vez los terroristas del ISIS, a los que prometió batir, fueran derrotados. Además, en su campaña para las presidenciales prometió poner fin a la implicación de EEUU en las guerras de Oriente Medio. Y, en líneas generales, no ha manifestado demasiada simpatía por los problemas de los países y pueblos pequeños amenazados por vecinos más grandes.

Aunque su deseo de evitar implicar a EEUU en conflictos inmanejables como los de Irak y Afganistán está en el cogollo de su exterior America First, siempre había habido dos excepciones a sus instintos neoaislacionistas: e . Mientras la región se prepara para las consecuencias a largo plazo de la tragedia que va a desatarse en el norte de , la cuestión es si esto dejará a , así como a los aliados árabes de EEUU, a merced de Teherán y sus aliados, dado que ha traicionado a los luego de que éstos mostraran gran coraje y ser unos aliados excepciones en la lucha contra el ISIS.

Puede que piense que el drama kurdo, simplemente, no es su problema. Y que en cambio sí ha mostrado una auténtica afinidad hacia , revirtiendo siete décadas de exterior norteamericana con decisiones como el reconocimiento de Jerusalén como capital de y de la soberanía israelí sobre el Golán, el traslado de la embajada norteamericana de Tel Aviv a la propia Jerusalén y la petición de cuentas a los palestinos por su patrocinio del terrorismo y su falta de voluntad para firmar la paz.

De igual forma, la posición del presidente sobre  contradice abiertamente las que adopta en todas las otras cuestiones relacionadas con Oriente Medio.

arremetió contra el acuerdo nuclear con  del presidente Barack Obama (2015) tachándolo del peor trato de la historia, e hizo bien en abandonarlo. Asimismo, reimpuso unas sanciones económicas contra el régimen islamista de Teherán que han tenido un efecto devastador sobre la capacidad iraní para financiar su terrorismo. El objetivo de esta de máxima presión no es sólo renegociar un acuerdo que esencialmente daba a una vía legal hacia la adquisición de armamento nuclear, sino poner fin a su patrocinio del  terrorismo y a su programa ilegal de misiles. merece reconocimiento por mantenerse firme en este punto.

Sus posiciones sobre e son idénticas a las de aquellos conservadores más tradicionales que recelan de sus instintos America First en otros frentes. Pero cuando Irán trató de avivar las tensiones en la región con ataques contra cargueros en el Golfo Pérsico, a fin de amedrentar a los europeos y a EEUU para que piensen que la única alternativa al acuerdo suscrito por Obama es la guerra, Trump se negó a morder el anzuelo y a responder militarmente a sus provocaciones. Eso no fue un error. Aun así, el hecho de que no tomara represalias por el derribo de un dron americano o por el ataque a dos grandes instalaciones petrolíferas saudíes parece tener más que ver con el consejo de aislacionistas como el comentarista de la Fox Tucker Carson y el senador republicano Rand Paul que con una sobria evaluación de una situación que sigue siendo problemática.

El anuncio de Trump sobre los ataques turcos contra los  pone esas prevenciones en un contexto aún más preocupante.

Dejar vía libre a Turquía en a expensas de los no sólo se traduce en una atrocidad en ciernes, sino que supone un tremendo regalo a uno de los peores actores de la región: el turco Recep Tayyip Erdogan. Erdogan y su partido islamista se están afanando en destruir los últimos vestigios de la democracia turca, lo que hará de su país inapto para ser miembro de la OTAN. Erdogan es asimismo un virulento antisemita y enemigo de , y si se le permite ganar influencia en la región inflamará el conflicto con los palestinos y socavará los esfuerzo para crear una alianza entre el Estado judío y los regímenes árabes amenazados por Irán. Además, no es concebible que este favor americano haga que Ankara contribuya al aislamiento de Irán.

La traición a los no sólo es inmoral. Es que despoja a EEUU de cualquier credibilidad ante todos aquellos países que lo consideran un contrapeso a la influencia iraní y al empeño ruso en reinstaurar la vieja esfera soviética de influencia.

La promesa de Trump de que impedirá a Turquía maltratar a los es insincera. Si retira a las tropas norteamericanas de la región, ¿cómo cumplirá su palabra? La respuesta es que no podrá.

Es a la luz de todo esto que deben entenderse otras informaciones procedentes de la región.

El hecho de que el ministro israelí de Exteriores, Katz, esté negociando con varios Estados del Golfo para reforzar la cooperación entre ellos es una muy buena noticias y una nueva muestra de que el aislamiento regional de Israel es cosa del pasado. Ahora bien, los Estados del Golfo no estarían siquiera considerando algo así si no temieran que Trump les deje solos ante la amenaza iraní.

De igual forma, las informaciones de que Arabia Saudí planea un acercamiento a su archienemigo iraní es otro chocante desarrollo que ha de preocupar a Israel y a otros Estados del Golfo. Aunque cuesta imaginar que esos dos países sean otra cosa que enemigos, lo que está haciendo Trump en es potencialmente comparable a las acciones de Obama que hicieron que el mundo árabe dejara de pensar en EEUU como un aliado con el que poder contar.

En exterior, Trump es un actor volátil e inconstante, así que su maniobra siria no tiene que significar necesariamente que vaya a traicionar a Israel en la cuestión iraní. Pero, en línea con la lógica aislacionista del America First, parece que va a repetir el error de su predecesor cuando dejó tirado a Irak y volvió a apaciguar a Irán.

Esto es una tragedia para los kurdos, para el honor norteamericano y, desde luego, para el resto de Oriente Medio.

© Versión original (en inglés): JNS