Diario Judío México - Alrededor del año 1492 llegaron a territorio mexicano los judíos-españoles, conocidos como sefarditas, quienes eran perseguidos por la Inquisición en España y buscaron establecerse aquí, principalmente en lo que hoy corresponde a los estados de Sinaloa y Jalisco, trayendo consigo un sinfín de tradiciones y costumbres que perduran hasta nuestros días, según comenta el cronista oficial de la ciudad de Guamúchil, Carlos Francisco Tavizón López.

Explica que tras la conquista, el 95 por ciento de los sefarditas se quedaron en la zona de Sinaloa, por lo que al menos 500 apellidos en la entidad tienen ese origen.

En lo que respecta al legado que los judíos sefarditas trajeron a Sinaloa, uno de ellos y el que más sobresale es la , “la cocina judía es la que sigue reinando, el horno que usamos es judío, así como la cazuela es un platillo judío, el frijol con hueso, la machaca, el chilorio, la forma de condimentar y preparar la comida, el 80 por ciento de nuestra cocina actual es judía”.

Tavizón López señala que la comida es una de las sobrevivencias culturales más importantes en este caso, al ser una de las más difíciles de erradicar a pesar que actualmente hay un atentado contra la tradicional.

Otro aspecto en el que se ve claramente la influencia de los sefarditas en esta región es la música, y ellos trajeron el violín, por eso los primeros conjuntos musicales de estas tierras lo utilizaban, integrando además el bajosexto, de origen judío-portugués, y el violón, ahora llamado tololoche, pero que en aquel tiempo se tocaba con arco.

“Los conjuntos fueron evolucionando, eran el arpa, el violín, la guitarra después el guitarrón, que se inventó en el siglo 19 y era lo que se conocía como el mariachi típico tradicional, pero después le ponen las trompetas y es el mariachi que conocemos, pues de esta parte de Sinaloa y los altos de Jalisco son las zonas que fueron más pobladas por los judíos, se conservaron más las costumbres”, explica el cronista, quien agrega que muchos objetos que trajeron ellos se encuentran en las casas actualmente.

Finalmente Carlos Francisco Tavizón López detalla que había un judío que se estableció en Culiacán en aquella época y del que descienden muchos de los López que hay en el estado, se trata de Diego López Veinticuatro de Sevilla, que Veinticuatro de Sevilla era un título como regidor, y junto con su hermano Gonzalo López, eran familiares de la mamá de uno de los más grandes intelectuales de España en esa época, que fue Gutiérrez de Sevilla, quien murió en durante una visita que les hizo a ellos.

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